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César Miguel Rondón: La hora señalada

El 91% de los opositores quiere revocar a Maduro en el 2016. Toda Venezuela quiere revocar, salir ya, lo antes posible de Nicolás Maduro. Pero Nicolás Maduro no se quiere ir y hace todo lo posible, así sea violando la Constitución, para quedarse allí. El pasado miércoles, en una escueta nota de prensa, el CNE dio su parecer, que es el parecer del régimen, y, según ese dictamen, es prácticamente imposible que se pueda lograr el referéndum para este 2016. La estrategia gubernamental no solo es aferrarse al poder, sino acabar de una vez por todas con la MUD. Cosa que, al parecer, están ligando no solo en el gobierno sino también en  algún sector de la oposición.

La Mesa de la Unidad Democrática no la tiene nada fácil. Ha tardado un buen rato en pronunciarse y por fin hoy ha de hacerlo. ¿Qué va a decir la MUD el día de hoy? Según nos declaró Ángel Oropeza el pasado viernes, la decisión ya estaba tomada pero se tomaba su tiempo consultarla con todos los sectores del país. Otros consideran que la MUD ha debido pronunciarse el mismo miércoles en la noche porque ese escenario, el de la negación por parte del CNE, estaba más que cantando y la Mesa ya debía tener preparada su respuesta. Es tarde para lamentarnos, por la razón que sea la respuesta solo se conocerá hoy.

¿Cuál puede ser esta respuesta? Insistir, no les queda otra. Si el gobierno dice “no hay referéndum revocatorio este año”, ¿significa entonces que la MUD va actuar según el dictamen del régimen? Es decir, ¿el gobierno dice No y la MUD lo acepta tranquila, pasivamente? ¿Hay acaso alguna opción distinta a seguir insistiendo en el referendo revocatorio para este año? ¿Y si no es para este año qué ocurre? ¿Cuál es la opción distinta a la salida política que no sea la salida violenta?

Esta salida violenta, que desean desesperadamente y por igual algún sector opositor y no pocos en el gobierno, es la perdición total. Porque un golpe de estado no es otra cosa que el atornillamiento definitivo de un nuevo gobierno militar abiertamente dictatorial e irreversible. Y en ese escenario perdemos todos los venezolanos. Especialmente pierden los demócratas.

A los demócratas no les queda sino la opción de la democracia para salir del conflicto. Que es difícil, por supuesto. ¿Quién pensó que era fácil? Pero es la opción a seguir. Mas la respuesta de la MUD no puede limitarse a meras frases retoricas, a inocuos saludos a la bandera que solo lleven agua al molino de la frustración y el desaliento.

La situación de la MUD es harto complicada, pero ineludible. Es el momento de los verdaderos líderes, de los verdaderos dirigentes. ¿Estarán a la altura? La pregunta es inevitable y la respuesta puede ser tan peligrosa como una daga afilada en manos equivocadas. Pero igual sería suicida cambiar de caballo en medio del rio. Hay que insistir en las opciones verdaderas, las posibles que impone la realidad política. Engañarse a estas alturas es criminal. Pero no nos defrauden porque la necesidad de salir de este gobierno miserable es real, urgente e imperiosa. Hay que salir del gobierno y hay que salir lo antes posible, pero hay que salir bien. Los dirigentes tienen la palabra.

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