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Enrique Meléndez: Más gasolina para el fuego

 

Lo que a mi me pasa por la cabeza es que este embarque, que nos acaba de echar el CNE, acelera la salida de Nicolás Maduro por la vía de la renuncia. Ya hasta los mismos vecinos de uno, que están enchufados, admiten que ellos quisieran salir ya de esta gente con todo y el cargo que ocupan. Por lo demás, la decisión del CNE de congelar el referéndum, y posponerlo para el próximo año, no tomó por sorpresa a nadie; ya toda esa normativa, con la que vino, se manejaba, y lo que uno sospecha es que en ese diálogo entre el gobierno y la oposición, una de las cosas, que se planteó fue cambiar el referéndum, por la libertad de algunos presos políticos, y los que, al parecer, según he leído en algunas columnas de comentarios, poco a poco irían saliendo por goteo; de modo que esto vendría a lavarle la cara al gobierno, y queda bien con Dios y con el diablo. La verdad es que yo tengo fuertes sospechas de que Timoteo Zambrano haya dicho lo relativo al Mercosur por cuenta propia. He allí el por qué, además, se dijo que Rodríguez Zapatero se había salido con la suya.Sólo que hay un tercer elemento, que no es ni Dios ni el diablo, y que es el propio partido. ¿Qué pasó con Juan Barreto? Se calló la boca; porque lo amenazaron con un expediente de corrupción en su paso por la Alcaldía de Caracas, con el que lo estaban preparando, para ponerlo preso; pero dijo la verdad; que Maduro tenía que renunciar en aras de la preservación del chavismo; tomando en cuenta que el costo político para esta corriente, en la medida en que más congela el proceso de revocación, mayor será dicho costo en lo mediato en proporción directa; pues aceptadas las reglas del juego, que se han puesto en las presentes circunstancias; para que vayamos a un referéndum en el 2017, se estima que unos 12 millones de venezolanos refrendarían a Maduro. Aquí sucede lo contrario de lo que vimos con Chávez en el 2004; mientras más dilataba el proceso, más ganaba terreno; de modo que, al final, se vino a imponer y ya se sabe cómo; sólo que se trataba de un Chávez que tenía el sol en su frente; mientras que Nicolás Maduro lo tiene en su espalda, y su liderazgo resulta demasiado cojitranco para el momento; visto que se trata de una mediocre imitación del liderazgo de Hugo Chávez; cuya mediocridad ahora es cuando el venezolano común la viene a descubrir; sobre todo, el Chávez demagogo, abusador, cínico, grosero como buen venezolano.

Este jueves llegué a las 8:30 pm al terminal de Los Teques, luego de un viaje. A esa hora el transporte público está clausurado en la zona, por la alta peligrosidad de sus predios. La carrera hasta donde yo vivo cuesta 2 mil (el chofer me dijo dos bolívares: así de desvalorizada está la moneda; que dos mil bolívares, son dos bolívares: con dos mil bolívares no me como ni una hamburguesa). Yo sólo portaba 800 bolívares; que era la misma situación en que se encontraba un señor, que hablaba con un taxista, es decir, sólo portaba 1 mil bolívares, y llevaba la misma ruta mía, y de modo que convenimos con el taxista, que se ofreció llevarnos por lo que portábamos. Había que salir de allí en lo más inmediato: señores, porque aquí a la gente le arrebatan hasta las maletas. Es decir, uno está entre dos cercos: alto costo de la vida y hampa.

Lo otro que intriga es ese martillo, para decirlo a la venezolana, en nuestras carreteras: esa delincuencia uniformada, que pulula en las alcabalas móviles, y que se lo aplica a todo conductor, que presente alguna irregularidad; cuando no le pican la mercancía al camionero; a la gente de los autobuses le vuelan como buitres con lo que trae entre los bastimentos: ¡Que codicia tan insaciable muestra esta gente de uniforme!

Pero este drama no lo vive sólo uno; lo vive también el enchufado; que tiene parado el carro en el estacionamiento de su casa; porque el sueldo no le alcanza para mandarle a arreglar el desperfecto, del que fue objeto o no consigue tal repuesto; encima de que a esta gente la tratan en la administración pública como borregos: los obligan a ponerse la franela roja, y a marchar a la hora y en el sitio pautado: que se va a pasar lista. He allí los dos millones de votos del chavismo, que no salieron a votar el 6D, y que no van a salir a votar a la hora del referéndum, y si son más de doce millones de votos, mayor es la desmoralización, que cundiría entre esta gente; pues la revocación de Maduro en estas circunstancias tendría más que un impacto electoral, un impacto político; si es que partimos del hecho de que de inmediato pasaría a suplantarlo el vicepresidente, que ha nombrado o ratificado al minuto de salir de la presidencia; que se supone que sería de su mismo partido, o si por consenso se busca a un Damián; como dice un mensaje, que rodó por las redes sociales, atribuido a un oficialista bien enchufado; incluso, más que referéndum allí este señor hablaba de una renuncia de Maduro en enero; para darle paso a ese Damián: una persona que le cayera bien a la fuerza armada, al oficialismo y a la oposición, y entonces se abocara a llevar a cabo un programa de ajuste económico; de acuerdo a lo que recomiendan los economistas, y hasta con posibilidades de acudir al FMI, para una asistencia financiera.

Aparte de Barreto; de la gente de Marea Socialista; de algunos articulistas de Aporrea, también está el grupo de militares del 4F y del 27N, en el cual se cuentan asimismo Miguel Rodríguez Torres y Alcalá Coordones, y quienes han formado un grupo de presión; aparte de un grupo de constituyentes-99, que también se han pronunciado al respecto: toda esta gente pide la renuncia de Maduro, y este embarque, que nos acaba de echar el CNE, viene a ser como tirarle gasolina al fuego, para apagarlo: como dijo una señora en un colectivo, en donde yo iba: no sólo la gente está deprimida, por la precariedad de vida a la que nos condujo este gobierno; sino también arrecha.

melendezo.enrique@yahoo.com

 

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