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¿Qué ha pasado con la autonomía del BCV durante los últimos años?; por Marinell Falcón y Gustavo Noguera

Venezuela Que ha pasado con la autonomia del BCV los ultimos 8 años por Marinell Falcon y Gustavo Noguera

Por Marinell Falcón y Gustavo Noguera

La reducción del encaje legal es una política monetaria expansiva y es de esperarse que aumente la liquidez monetaria y las presiones inflacionarias en un contexto recesivo. El 22 de septiembre de 2016, el presidente Nicolás Maduro ordenó al BCV la reducción del encaje legal en 5 puntos porcentuales, de 21,5% a 16,5%. Y los recursos, cerca de 500 mil millones de bolívares serán destinados al desarrollo agrícola y agroindustrial.  A pesar de que el BCV debe ser un ente autónomo, ésta no es la primera vez que el Ejecutivo le impone presiones.

La autonomía del Banco Central de Venezuela con respecto al Poder Ejecutivo está contemplada en la Constitución. En su Artículo 318  señala que el BCV ejercerá las competencias monetarias de la Nación e indica que su objetivo fundamental es “lograr la estabilidad de precios y preservar el valor de la moneda”. En el mismo artículo se define a la entidad como una “persona jurídica de derecho público con autonomía para la formulación y el ejercicio de las políticas de su competencia”. Aunque también agrega que “las funciones serán ejercidas en coordinación con la política económica general, para alcanzar los objetivos superiores del Estado y la Nación”, esto no implica que el BCV debe actuar bajo las directrices del Poder Ejecutivo. El Artículo 318 de la Constitución y el Artículo 7 de la Ley del Banco Central de Venezuela establecen que para cumplir con sus objetivos, la entidad tiene a su cargo las siguientes funciones: formular y ejecutar la política monetaria, participar en el diseño y ejecución de la política cambiaria, regular la moneda, el crédito y las tasas de interés y administrar las reservas internacionales, entre otras.

A continuación, haremos un recuento de algunas medidas tomadas por el Ejecutivo Nacional y cómo han interferido en la autonomía del BCV.

Presiones del Ejecutivo sobre el BCV

1. El “millardito” de dólares. Durante el año 2000, el presidente Hugo Chávez ejerció presiones sobre el directorio del BCV para que le traspasara al Ejecutivo ganancias cambiarias. En 2003, durante la transmisión del Aló Presidente N° 171, Chávez pidió al directorio del BCV traspasar “un millardito” de dólares de las reservas internacionales para financiar proyectos agrícolas.

El hecho despertó importantes críticas pues vulneraba abiertamente la autonomía del BCV. Domingo Maza Zavala, quien para entonces era Director del BCV, calificó de ilegal la medida y sugirió que se adoptaran medidas alternativas —enmarcadas en la Ley del BCV— para aumentar la disponibilidad de recursos con el fin de financiar actividades agrícolas. Una de ellas era que el BCV otorgara créditos temporales a las demás instituciones financieras; la otra, reducir el encaje legal para liberar mayores fondos de la banca.

La solicitud del entonces presidente Chávez no sería cumplida en ese momento, pero en 2004 el BCV dio su aval para que PDVSA desviara un millardo de dólares de las exportaciones petroleras para financiar proyectos del sector agrícola. La petrolera contaría con un fondo especial que serviría para atender al sector agrícola y para financiar obras de vialidad e infraestructura. Este fondo sería el predecesor del Fondo de Desarrollo Nacional (Fonden), dando inicio al desvío de una parte de las divisas recibidas mediante exportaciones petroleras para su uso discrecional.

El directorio del BCV también planteó la reducción del encaje legal en 2 puntos porcentuales, medida que liberó cerca de 520 millones de bolívares para la cartera de préstamos agrícolas de la banca.

2. El Fonden. En 2005 se formalizó la creación del Fondo de Desarrollo Nacional (Fonden) dentro de una reforma a la Ley del BCV. Desde entonces, los ingresos extraordinarios de la renta petrolera irían al Fonden en vez de al Fondo de Estabilización Macroeconómica(FEM). El FEM —creado en 1998 con el objetivo de mejorar la estabilidad fiscal— fue perdiendo importancia. Durante 2011 PDVSA sustrajo 829 de los 832 millones de dólares que tenía el FEM para cumplir con varios proyectos habitacionales. Desde entonces, los fondos depositados en el FEM no han superado los 3 millones de dólares.

Antes de la reforma, las divisas que ingresaban al país por la venta de hidrocarburos de PDVSA debían ser vendidas al BCV. A partir del 2005, el remanente de divisas de PDVSA, después de cubrir sus contribuciones fiscales y gastos operativos, serían transferidas al Fonden (Artículo 113, Ley del BCV, año 2005). Además, en la reforma se estableció el concepto de “nivel óptimo de reservas” y se indicó que el BCV debía hacer una transferencia única de 6.000 millones dólares al Fonden durante el ejercicio fiscal 2005. El 20 de julio 2005, durante el lanzamiento del Programa para la Transformación Endógena de Barrios, Chávez celebró la aprobación de la reforma de Ley que él comenzó “pidiendo un millardito, ahora son seis millarditos los que podrá utilizar el gobierno”.

Si bien la Ley no lo establecía, el BCV transfirió 48.925 millones de dólares al Fonden entre 2005 y 2015. Este mecanismo, mediante el cual el BCV no recibía contraprestación en bolívares a cambio de los dólares entregados a Fonden, generó expansiones en la masa monetaria y, en consecuencia, creó mayores presiones inflacionarias, a la vez que alimentó el déficit del sector público.

Hasta el cierre de 2015, de acuerdo con cifras entregadas por el Ministerio de Finanzas a la Security and Exchange Commission (SEC) de Estados Unidos, el Fonden había desembolsado más de 175.800 millones de dólares. De ellos, 34.800 millones de dólares fueron a proyectos de petróleo y minería, 2.500 millones de dólares a proyectos medioambientales, 6.600 millones de dólares a proyectos agrícolas, 5.600 millones de dólares a proyectos de vivienda y 3.100 millones de dólares a proyectos de ciencia y tecnología. El Ministerio de Finanzas no reporta el destino preciso de más de 123.000 millones de dólares del Fonden.  

3. Financiamiento PDVSA. A finales del 2009 se publicó la reforma parcial a la Ley del BCV (Gaceta Oficial 39.301. de fecha 6/11/2009) y los cambios realizados al Artículo 58 permitían al BCV comprar títulos emitidos por PDVSA. Es decir, la petrolera emitía deuda directamente al BCV  recibiendo bolívares a cambio con los que pagaba sus compromisos operativos. Esto fue un cambio importante, ya que permitía la monetización del déficit del sector público.

A partir de 2010, el BCV utilizó esta modificación para la emisión de más dinero con el objetivo de financiar a PDVSA. La cuenta de la petrolera en el BCV cambió drásticamente a partir del primer trimestre de 2010: dejó de representar un activo de PDVSA, para convertirse en un pasivo cada vez mayor para la empresa. El financiamiento ha ejercido importantes presiones sobre la liquidez monetaria, ya que PDVSA se sirve de éste para cumplir sus compromisos internos, inyectando así cada vez más dinero en la economía. Esto genera, a su vez, mayores presiones inflacionarias.

En la práctica, estas previsiones se cumplieron, especialmente a partir de 2012. Sin duda, el aumento acelerado del financiamiento del BCV a PDVSA ha estado ligado a mayores tasas de inflación. Sólo durante junio y agosto del 2016, el financiamiento del BCV a la petrolera estatal ha aumentado en más de 75%. Durante las 12 semanas  anteriores al 16 de septiembre, éste porcentaje ha crecido en 90%.

 

4. Créditos directos a sectores productivos. En 2010, la Asamblea Nacional reformó la Ley del BCV (Gaceta Oficial 39.419. de fecha 07/05/10). En esta nueva reforma se indica que el BCV es “autónomo para la formulación y ejercicio de las políticas de su competencia” y enfatiza que “no está subordinado a directrices del Poder Ejecutivo”. Sin embargo, al final del artículo se señala que el BCV contribuirá con el Poder Ejecutivo en la “realización de los fines superiores del Estado y la Nación” lo cual contradice a lo establecido en el Artículo 318 de la Constitución.

Tras la publicación de la reforma, duante una alocución el presidente Chávez  ordenó al BCV comenzar a entregar créditos “a los gobiernos locales, a los pueblos, para que vayan formando empresas populares, empresas que permitan desarrollar el país sin estar dependiendo de empresas privadas”.

La injerencia del Ejecutivo sobre el BCV ha dificultado el logro de los objetivos del ente emisor. La institución ha cedido ante presiones directas del Ejecutivo y a otros mecanismos menos obvios. Para garantizar la estabilidad de precios, el BCV debe desarrollar la política monetaria de manera independiente. A pesar de esto, en el 2015 se aprobó, mediante una Ley Habilitante, una nueva reforma a la Ley del BCV en la que se  permite que éste financie al Estado o a empresas públicas o privadas cuando exista “…una amenaza interna o externa a la seguridad…” (Artículo 37). Este artículo corre el peligro de ser usado de manera arbitraria en el marco de un Decreto de Emergencia Económica como el actual.

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