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5 cosas sorprendentes que te hacen engordar (y no tenías idea)

Dejando a un lado posibles problemas de metabolismo (consulta con tu médico si crees que puede ser tu caso), existen pequeñas costumbres que quizás llevas a cabo con frecuencia y que son auténticos obstáculos que impiden que te quites de encima esos kilos que te sobran.

Cuando hablamos de sobrepeso nos vienen automáticamente a la mente dos conceptos: ejercicio y dieta. Sacrificamos muchas horas de nuestro tiempo libre en el gimnasio y nos privamos de los placeres de la mesa para mejorar nuestra salud o simplemente para esculpir un poco más nuestra figura, pero aunque sigamos los consejos de nuestro monitor al pie de la letra, y no sobrepasemos ni en una caloría la dieta impuesta por nuestro nutricionista, semejante martirio no nos muestra a veces unos resultados efectivos, o por lo menos, no tan evidentes como esperábamos.

Dejando a un lado posibles problemas de metabolismo (consulta con tu médico si crees que puede ser tu caso), existen pequeñas costumbres que quizás llevas a cabo con frecuencia y que son auténticos obstáculos que impiden que te quites de encima esos kilos que te sobran. Desde nuestra sección queremos darte a conocer cinco enemigos de la pérdida de peso sobre los que probablemente no habías reflexionado hasta ahora.

1. Confiar demasiado en tu pulsera inteligente

En su momento se pensó que la aparición en el mercado de los así llamados ‘wearables’ supondría la tercera revolución digital del siglo después de los móviles y las tablets. La realidad es que el éxito de estos accesorios ha sido parcial, si bien hay que reconocer que son muy utilizados entre la población que se preocupa por su actividad física.

Diferentes estudios de la Universidad de Pensilvania señalan la carencia de precisión de algunos de estos dispositivos y llegan a poner en duda su valor en comparación con ciertas aplicaciones que se muestran igualmente efectivas y que podemos descargarnos directamente en nuestro móvil.

Por otro lado, cuantificar el esfuerzo realizado parece generar una cierta sensación de poder y confianza que puede jugar en nuestra contra. Y es que solo por llevar una pulsera no va a ser más sencillo adelgazar.

2. Consumir productos ‘light’

Nadie suele tomar productos dietéticos por su maravilloso sabor, sino porque, en principio, deberían garantizarnos una ingesta más baja en calorías.

Un estudio llevado a cabo por la Escuela de Medicina de la Universidad de Texas arroja unos resultados sorprendentes al mostrar que personas que tomaban dos o más refrescos light a o largo del día tenían una talla mayor de cintura que quienes no las consumían.

¿Dónde se encuentra el motivo? Pues la verdad es que no existe una explicación concluyente. Los investigadores, sin embargo, apuntan a que tomar bebidas ‘light’ puede engañar a nuestro cerebro. De este modo, acabamos comiendo más de lo esperado, como si nos permitiéramos compensar las calorías que no hemos acumulado y encima calculáramos de manera errónea los alimentos que ingerimos.

3. Saltarte el desayuno

Nos pueden repetir hasta el fin de nuestros días lo importante que es desayunar bien. Sin embargo, la falta de tiempo por la mañana antes de ir a trabajar, el escaso apetito que algunos sienten a primera hora y falsas creencias como que no desayunar adelgaza, hacen que un buen porcentaje de la población se salte esta comida. Para hacernos una idea de cuánto descuidamos el desayuno en nuestro país, el ‘Estudio Aladino’, elaborado por la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición, alerta de que alrededor de un diez por ciento de los niños españoles no desayuna y sólo el 3,3 por ciento realiza un desayuno completo y saludable.

Para el caso que nos atañe, la relevancia del desayuno no se refiere tanto a la necesidad de cargarnos de energía para la actividad de la jornada, sino en que no tomarlo nos puede dejar con una sensación de apetito que a lo largo del día nos llevará a comer más alimentos que si desayunáramos correctamente.

Al igual que en el almuerzo y en la cena, en el desayuno se deben incluir productos variados: zumos de fruta, pan, lácteos, aceite de oliva, cereales, frutos secos, etc. Lo importante, en definitiva, es quedarnos saciados sin pasarnos con la cantidad.

4. Cenar tarde

Malas noticias de nuevo para nuestro país, pues como no nos guiamos por los ciclos de luz y oscuridad naturales, tal y como ocurre en el resto de Europa, realizamos la última comida del día a horas intempestivas que están fuera de toda lógica.

Expertos como el doctor Hiromi Shinya, autor de ‘La enzima prodigiosa’, recomiendan cenar entre tres y cinco horas antes de ir a dormir. El objetivo es que podamos hacer una correcta digestión y se metabolicen los alimentos digeridos de manera que quememos parte de ellos antes de echarnos entre los brazos de Morfeo.

Tan importante como la hora es no cenar opíparamente ya que nuestro cuerpo se está preparando en este momento del día para descansar, no para realizar una actividad física.

5. Acostarte a las tantas

Varios estudios aseguran que irse a la cama tarde es un factor que lleva a muchos a seguir dietas menos saludables. Como ejemplo, un artículo publicado por la revista ‘Sleep’ señala que cuanto más tarde nos acostemos, más ganas tendremos de ingerir alimentos con un alto contenido calórico. Por otro lado, la compañía de pulseras inteligente Jawbone indica que quienes se van a la cama temprano consumen alrededor de 220 calorías menos al día siguiente en comparación con los que trasnochan.

Fuente: El Confidencial

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