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4 formas de conseguir lo que quieres en la cama

 

Los expertos de ‘Alternet’ tienen las claves que necesitas para conseguir lo que quieres del individuo que está en tu cama. Pero cuidado: son altamente eficaces.

Estás con un ser humano en la cama pero no le dices lo que realmente quieres. El miedo al rechazo se mezcla con la vergüenza, y la combinación te paraliza. Solo la idea de comentarle lo que deseas te produce ansiedad. No te preocupes, puedes revertir la situación y disfrutar de una vez por todas del sexo. Pues, recuerda, sin honestidad las relaciones íntimas nunca serán lo suficientemente plenas.

En la dificultad del asunto reside su sencillez. Todos pueden decir cosas en la cama, pero decirlas adecuadamente es solo para los más pros. Además, la facilidad de acceso a la pornografía no lo hace más fácil: muchas personas dicen y hacen cosas que ven en los vídeos X pensando que es sexy, cuando la realidad es muy contraria y lo único que consiguen es el rechazo de su amante.

Hay solución. Los expertos de ‘Alternet’ tienen las claves que necesitas para conseguir lo que quieres del individuo que está en tu cama. Pero cuidado: son altamente eficaces.

1) Expresa tus deseos en voz alta

Da igual que tengas un muro emocional para protegerte del dolor. O que te sientas más cómodo evitando la confrontación. Los que más saben del tema te animan a que derribes todas las murallas que te separan de tu verdadero yo. Sé capaz de identificar tus emociones y de expresarlas en voz alta. Nadie puede leer tu mente aunque vuestra conexión sea espectacular.

Ojo. Sé sincero, pero de forma gradual. Si quieres que baje al pilón no se lo sueltes así de pronto. Comienza con peticiones simples y suaves como, por ejemplo, “dame un beso, por favor”. Con el tiempo (a lo mejor son horas), vas a encontrarte diciendo exactamente lo que quieres y, lo que es mejor, viendo cómo la otra persona hace tus deseos realidad.

Para que todo sea efectivo debes además modular el tono de tu voz. Ensaya frente al espejo si hace falta. Antes de soltarlo, date la oportunidad de escucharte para que veas cómo suenan en realidad tus palabras.

2) Elige cuidadosamente las palabras

Recuerda que esto se trata de persuasión, no de ser un borde dictador. Hay determinadas formas de conseguir que la otra persona haga lo que quieras sin que se note que la estás manipulando. Un ejemplo: si quieres que te bese los genitales, no debes decirle “no bajas ahí lo suficiente”. En su lugar, prueba con: “preferiría que siguiéramos con los juegos previos un poco más”. Nunca eches en cara cosas, como: “es que tú nunca haces…”, mejor di: “me encantaría que hicieras…”. Lo importante es pensar antes de hablar, así evitarás también malentendidos.

3) Coge a tu amante por sorpresa

Tienes ganas de hacerlo pero no ves el momento de entrar a tu pareja. Está muy ocupada con el Facebook y viendo la tele, y piensas que te va a rechazar. ¿Qué haces tú? Quedarte sentado pensando lo mucho que te gustaría estar en la cama, desnudo y acompañado. Pues amigo, si lo quieres, dilo. La próxima vez que te pongas juguetón no esperes a recibir señales. Agarra a tu acompañante con pasión y cólmale de besos. Seguro que te rechaza. Si la cosa se da muy mal, apuntan los expertos, te dirá que vale pero que más tarde.

Además, debes tener en cuenta que una de las fantasías sexuales más comunes, sobre todo entre las mujeres, es precisamente ser dominados en la cama. La entendida Anna Davies comenta en la revista ‘Shape’ que tomar el liderazgo de la relación “puede ayudarte a excitar mejor sus zonas erógenas” que, en su opinión, “son más difíciles de encontrar cuando las dos personas están ‘trabajando’ activamente”.

4) Ten seguridad

Puede que no tengas confianza en ti mismo, y menos aún con tu amante. Para conseguirla necesitas un poco de atención y práctica. A veces, te gustaría hacer con tu pareja algo en concreto pero no te atreves a proponérselo. Quieres que te aten, que te azoten o que te introduzcan cosas rígidas. ¿El truco? Visualizarte haciendo la petición a tu pareja. Luego , respirar profundamente. Y soltarlo, muy despacio y siempre mirando a los ojos de tu interlocutor. “Verás, quiero que me ates a la pata de la cama y que me amordaces”.

Esta línea es la que sigue Michela Guarente, sexóloga de ‘SexPlace’, quien tras realizar una encuesta entre 5.000 clientes llegó a la conclusión de que la confianza y seguridad son la clave: “Confía en tu pareja, confía en que te hará disfrutar y confía en que le harás disfrutar. Las habilidades dentro del sexo se manifiestan en el momento menos esperado pero confiar en ti mismo y en tu pareja hará que os sintáis muy confiados y relajados”.

Fuente: El COnfidencial

 

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