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César Miguel Rondón: Limpiar la casa

En esta Venezuela salvaje, donde campea el hampa a sus anchas, donde el malandro es el único que manda y decide, es probable que usted o algún familiar cercano u algún amigo haya sido víctima de la violencia. Es probable que a usted le hay tocado vivir la espantosa experiencia de ser asaltado en su casa. Cuando eso ocurre uno se siente mal, se siente pequeño, se siente indigno, se siente absolutamente violado.

La casa es lo más sagrado.

Que le pongan a usted una pistola en la cabeza, en el pecho o que para amedrentarlo se la pongan a un hijo suyo, es un acto de violencia inaceptable. Ver cómo le maniatan a usted y a su familia es inaceptable. Ver cómo su casa, su intimidad, lo que usted ha construido con tanto fervor y dedicación a lo largo de los años es destrozado es inaceptable. Los portarretratos donde están las fotos de los hijos, de los abuelos, de los padres, pisoteados, los cristales rotos. Revisan las gavetas, sacan la ropa intima. Nada se respeta. Algunos criminales, inclusive, defecan en la sala.

Yo viví esa experiencia, sé cómo es eso. Cuando se van -y usted nunca sabe cuándo se van-, y le han encerrado en el baño, le queda el susto inmenso de que, cuando se suelte las amarras y salga de allí, descubra que a lo mejor se llevaron a uno de los niños, o a su esposa, o a todos. Es una situación de indefensión terrible. No hay peor humillación que esa.

Algo parecido es lo que podemos sentir los venezolanos de bien en esta mañana. Lo que ocurrió ayer con esa decisión del Consejo Nacional Electoral es el equivalente a esa violencia que acabo de describir. Pero ¿quién es el responsable? El responsable es el que dice estas palabras: “¿Ustedes quieren otra vez enfrentarse a la tragedia que nos ganara la oligarquía? “¡Noooo!”, respondían los espectadores del acto presidencial en el Estado Vargas, donde el presidente Nicolás Maduro preguntó a sus acólitos si se calarían otro triunfo de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en algún proceso electoral”. La cita la leo en Efecto Cocuyo. “¿Ustedes quieren enfrentarse otra vez en la vida a la tragedia circunstancial que nos tocó vivir el 6 de diciembre que nos ganara la oligarquía? ¿Ustedes se van a calar otras elecciones donde la oligarquía tenga algún triunfo?”

Sí, lo sabemos todos, tales palabras son inaceptables, pero son las palabras de Nicolás Maduro.

En El estimulo apuntan otra cita: “El presidente de la República, Nicolás Maduro, afirmó que en Venezuela lo único que existe es el “dictapueblo”, ya que es “el único que dice para dónde podemos ir y qué vamos a hacer, el pueblo manda”.

Hay un pequeño error, él no se llama pueblo, él solo se llama Nicolás Maduro.

Después de lo de anoche queda levantarnos, sacudir el polvo, la humillación. Limpiar las heces que quedaron esparcidas en el piso, echarle agua y jabón a la orina con que mancharon las paredes. Poner la casa en orden. Levantar con dignidad los portarretratos rotos donde están las fotos de nuestros hijos, de nuestros padres y  de nuestros abuelos. Poner la casa en orden, insistir en eso sin fatiga. Poner cada cosa en su sitio, poner cada cosa en su lugar. Es nuestra casa, es donde vivimos y se respeta. Hay que tenerla limpia, decente, digna.

Podrá decir alguien, es el momento de hacer patria.

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