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Del dólar Cúcuta al dólar Instagram

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Víctor Álvarez

Como se sabe, DolarToday es una página web que diariamente difunde el tipo de cambio que rige en las operaciones de compra-venta de divisas en el llamado mercado paralelo, no oficial o ilegal.

Hasta junio de 2016, este portal fijó el precio del dólar paralelo con base en el precio en bolívares del DólarCúcuta. Para llegar a este precio, primero se calcula cuántos bolívares hay que entregar a cambio de la cantidad de pesos que se requieren para comprar un dólar en la frontera, de acuerdo a la tasa de cambio que informa el Banco de la República de Colombia. Con estos pesos adquiridos con bolívares se compra luego el dólar y de allí surge finalmente el precio en bolívares del DólarCúcuta.
En junio apareció una nueva modalidad para aproximarse al precio del dólar paralelo a partir del precio al que se transan las operaciones de compra-venta en Instagram. Este precio se promedia a partir de las transacciones entre personas que negocian pequeñas cantidades, más no procesa el volumen de operaciones que más influye en la determinación del dólar paralelo. A pesar de ser un método de cálculo mucho más opaco que el DólarCúcuta y que es susceptible de una gran manipulación, el DólarInstagram se asoma como una nueva referencia para las operaciones de compra-venta de divisas en el mercado paralelo.

En cualquier caso, ni el DólarCúcuta ni el DólarInstagram surgen de una dinámica de mercado que, a partir del libre juego de la oferta y la demanda, ajuste el precio de la divisa hasta lograr una tasa de cambio estable y de equilibrio. La formación del DólarCúcuta esta distorsionada por la interferencia de la tasa de cambio de bolívares por pesos que hay que atravesar para llegar luego a la tasa de cambio de bolívares por dólar. Este tramo se ve frecuentemente alterado por la enorme demanda de bolívares de los contrabandistas que se dedican a traficar con la gasolina barata de Venezuela.

A pesar de que el Gobierno controla la asignación del 100% de las divisas a la tasa Dipro, aun así acusa a DólarToday de ser un instrumento de la guerra económica para imponer un precio de la divisa muy superior a la tasa de cambio oficial. Como la información de DólarToday se convierte en la tasa marcadora en la formación de precios, el Gobierno lo vincula a una conspiración para anular el efecto antiinflacionario de la tasa de cambio subsidiada. Por eso, el BCV interpuso una demanda en octubre de 2015 ante la Corte Distrital de Delaware en los EEUU. Según el BCV, la manipulación de la tasa de cambio “ha transferido sus efectos a la economía real, por cuanto al distorsionar el precio de las divisas frente al bolívar, se incide directamente en los niveles de inflación y por ende atenta contra el poder adquisitivo del pueblo venezolano”. Sin embargo, en agosto, la Corte de Apelaciones en EEUU declaró cerrado el caso. No deja de asombrar que un simple portal haya logrado una mayor influencia que el propio BCV y el Gobierno a la hora de determinar la tasa de cambio que rige para la dinámica económica del país.

El Gobierno no termina de entender que la inflación en Venezuela es causada por la prolongada contracción de la producción que genera escasez, así como por el financiamiento del déficit fiscal con emisiones de dinero sin respaldo por parte del BCV. Para encarar el colapso del ingreso petrolero, el Gobierno optó por un severo recorte de las importaciones que dejó sin materias primas a la producción nacional y esto empeoró los problemas de desabastecimiento. La escasez de divisas se agrava si tomamos en cuenta que en los próximos tres años habrá que hacer fuertes pagos de deuda externa. En lugar de diseñar una política para la reactivación productiva, cerrar el déficit fiscal y corregir el desequilibrio monetario, el Gobierno se desgasta en intentos fallidos por frenar la inflación reforzando los controles de precios y sobre la distribución de alimentos. Pero cae en un círculo vicioso porque los rígidos controles ahorcan la producción y el racionamiento recrudece el acaparamiento y la especulación.

El incentivo más perverso para las distorsiones del mercado cambiario ha sido el régimen de cambio múltiple. Este ha fijado dos precios oficiales para la divisa con una brecha que llega a 66 veces entre el tipo de cambio protegido (Dipro) de 10 Bs/$ y el tipo de cambio complementario (Dicom) que gira en torno a los 660 Bs/$. Mientras el tipo de cambio Dipro permanezca anclado y el BCV imprima desmesuradas cantidades de billetes para financiar el déficit del Gobierno, buena parte de esa masa de dinero se dirigirá a comprar los dólares baratos para después revenderlos más caros. Esta enorme brecha entre las tasas Dipro y Dicom genera una demanda artificial que erosiona el nivel de reservas internacionales. Si el tipo de cambio fuera libre y flexible, aun cuando el BCV imprima billetes para financiar el déficit fiscal, al soltar el precio del dólar se desalentaría la demanda artificial y así se podrían preservar las reservas internacionales de una demanda tan irracional.

La historia de los controles de cambio en cualquier país del mundo confirma una y otra vez que el empeño de un gobierno en fijar unilateral y arbitrariamente el precio del dólar sin tomar en cuenta la productividad nacional, y de limitar la cantidad de divisas que cada quien puede comprar, finalmente desemboca en un sistema paralelo o mercado negro cuyo precio se aleja de la tasa de cambio oficial. Así, la diferencia entre la cantidad de dólares que el BCV está en capacidad de vender y la cantidad que las personas y empresas desean comprar es la que se cubre a través del mercado paralelo, cuyo precio no lo fija el BCV ni la dinámica del mercado, sino que lo establece de forma opaca una página web llamada DolarToday.

Hasta 2010, el mercado paralelo se basó en el dólar permuta cuyo precio resultaba de las transacciones entre empresas y particulares que compraban un bono en bolívares para cambiarlo por otro bono en dólares, el cual vendían en el exterior para obtener dólares. Esta modalidad desapareció tras la intervención de las Casas de Bolsa en 2010. Y al prohibirse la publicación de cualquier tipo de cambio distinto al oficial, el propio Gobierno generó las condiciones para que surgieran páginas web que difundían las cotizaciones de la divisa en el mercado ilegal, tales como DolarToday, primero con su DólarCúcuta, y ahora con el más opaco y manipulable conato del DólarInstagram.

Superar estas distorsiones pasa por unificar y liberar el mercado cambiario y preservar una tasa de cambio que refleje la verdadera productividad de la agricultura e industria, de tal forma que se puedan sustituir importaciones y respaldar las exportaciones no petroleras.

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