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Axel Capriles: Por fin, desnudo

 

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Axel Capriles

En el cuento de Hans Christian Andersen, El traje nuevo del emperador, es un niño quien se da cuenta y grita que el rey está desnudo. En Venezuela, fue el propio Presidente de la República y sus secuaces, toscos secuestradores de los poderes públicos, quienes se desnudaron voluntariamente y declararon si rubor la ruptura del orden constitucional.

Nada más evidente para desnudar al rey -al heredero forzoso de un autócrata subtropical- que la huestes armadas que asaltaron la Asamblea Nacional en su sesión del pasado domingo 22 de octubre. Como en el cuento de Andersen, que tras el grito del niño todo el mundo logra finalmente ver la realidad, por fin todos los factores de la oposición venezolana han coincidido en reconocer que para desalojar a un régimen totalitario es preciso una vigorosa ofensiva en todos los frentes. Comienza un nuevo período en la historia contemporánea de Venezuela.

El 80% de los venezolanos esperábamos con afán los nueve puntos aprobados por la Asamblea Nacional para la restitución del orden constitucional. De todos ellos, particular importancia tienen la designación de los rectores principales y suplentes del Consejo Nacional Electoral y de los Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, nombrados de manera irregular y fraudulenta en diciembre de 2015. Probablemente, por efecto de un presidencialismo incrustado en nuestra impronta social, las escazas municiones de la oposición venezolana siempre habían estado dirigidas exclusivamente al Presidente de la República.

A pesar de pronunciarse fieles a las tácticas de resistencia pacífica, los dirigentes de la oposición democrática nunca habían aplicado el primer mandato de la acción no violenta que es debilitar primero las patas que soportan el poder.

Así, enfocados insistentemente en las críticas a Nicolás Maduro, durante años se dejaron indemnes, protegidos e intactos a la Fiscal General de la República, a los magistrados del Tribunal Supremo, al Contralor General, a las rectoras del CNE, a los militares, a todos aquellos factores que hacían posible que un gobierno tan incompetente y destructivo se mantuviera en el poder.

Si bien la irrupción de los grupos violentos liderados por el alcalde Jorge Rodríguez en el hemiciclo del Palacio Federal Legislativo es un anticipo de los atropellos que vendrán, la desnudez del régimen, el agotamiento de su máscara democrática y los acuerdos tomados por la Asamblea Nacional han dado un vuelco al estado de depresión política en que nos encontrábamos y han devuelto la esperanza de que la lucha por la recuperación de la democracia apunta hacia una salida. Le toca a Fuerza Armada Nacional evitar que la tensión de los opuestos destruya al país.

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