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Soledad Bravo: “No me arrepiento de haber sido una mujer de izquierda”

La cantante Soledad Bravo canceló en julio por problemas de salud un concierto en el Aula Magna | Foto: cortesía

La intérprete volverá a cantar canciones que desde hace varios años no formaban parte de su repertorio como “Déjala bailar”, que grabó en el disco Caribe

“La vida no vale nada/ cuando otros se están matando/ y yo sigo aquí cantando/ cual si no pasara nada”, así comienza la rueda de prensa Soledad Bravo, evocando a Pablo Milanés, antes de hablar sobre los dos conciertos que dará este fin de semana.

La cantante se niega a detallar cuáles son las canciones que interpretará en el Centro Cultural BOD, tres meses después de la suspensión del que realizaría en el Aula Magna de la UCV por problemas de salud. Sin embargo, más adelante en un descuido, dice que se sorprendió por cómo quedó “Déjala bailar”. “Tengo como 20 años que no la canto”, rememora sobre una composición de Chico Buarque que grabó en Caribe(1982), producción que tuvo como director musical a Willie Colón.

Los músicos que la acompañarán este fin de semana son el pianista Alberto Lazo, el guitarrista Eddy Pérez, el bajista Gerardo Chacón, el baterista Andrés Briceño, el percusionista Eiter “Kiko” González, el saxofonista Frank Haslam y el vibrafonista Alfredo Naranjo.

Deja claro que si bien las canciones perduran, las personas cambian. Lo afirma como para asegurar que su relación con la canción es la misma, como aquellos años en los que comenzaba su carrera y era aplaudida por cantar contra el fascismo en temas como “¡Ay, Carmela!”.

El fin de semana pasado indicó en el programa de televisión Sábado en la noche que el socialismo la había estafado. Días después, ante la pregunta de si lamenta haber creído en esas ideas, responde: “No me arrepiento de haber sido una mujer de izquierda. Cuando era muy joven, tenía mis ideales e ilusiones por un mundo que sería mejor. La utopía existía y yo la perseguía. Pero por fortuna, cambié. A mucha gente no le gusta, pero a mí me encanta. ¿Sabes lo triste que sería que a uno se le muriera alguien y uno siguiera igual como si nada? ¿O que te destruyan el país y uno se quede impertérrito como si no hubiera pasado nada? Los cambios en el ser humano son muy importantes, siempre que sean para mejor”.

Asegura también que nunca le sacó provecho a su forma de pensar. “Si hubiera sido chavista, otro gallo cantaría, pero nunca lo fui. El 4 de febrero de 1992 un teniente coronel quiso romper el hilo constitucional con un golpe de Estado. En ese momento supe que jamás estaría con ese señor si llegaba al poder. Desgraciadamente lo logró y se cumplieron todos mis pronósticos”.

Tampoco niega las demandas hechas en gobiernos anteriores, cuando aludía a los errores de Carlos Andrés Pérez o Luis Herrera Campins, incluso a veces de forma agresiva, según ella. “Desde que estoy chiquita le canto a una coyuntura, a una crisis”.

Pero hace diferencias, para dejar bien en claro que en Venezuela hay un antes y un después. “No lo hacía con ganas de tumbar un gobierno, sino mas bien criticando una democracia, un sistema que es perfectible”.

La intérprete no quiere dejar temas pendientes. También se refiere al diálogo entre gobierno y oposición que anunció esta semana el Vaticano: “Podemos ir a un diálogo, pero no si no hay referendo revocatorio”.

Aclara además que si bien se informó que la suspensión del concierto en julio fue por zika, luego resultó ser otro el malestar: “Estoy mucho mejor. Tuve una dolencia estomacal y con las defensas muy bajas. Eso se complicó con un cuadro respiratorio. Al principio pensé que era el zika, pero menos mal que no porque eso deja secuelas dolorosas, aunque al caminar me duele mucho el pie. No he ido al médico porque yo soy así. Uno va y luego dicen que tienes muchas cosas. ¿Además, con qué dinero una va al médico?”, señala la cantante nacida en 1943.

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