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César Miguel Rondón: Se empatucó la cosa

La palabra patuque no existe. El verbo empatucar, sin embargo, sí. Significa embadurnar, enredar, confundir. Los venezolanos sabemos muy bien qué pasa cuando decimos que se empatucó la cosa.

Y se empatucó el diálogo, a decir verdad.

Hasta bien entrada la madrugada de hoy lunes se dio una reunión en el Museo Alejandro Otero, en la Rinconada, entre el Presidente Nicolás Maduro, algunos de los suyos, y cuatro dirigentes por la Mesa de la Unidad Democrática. Estuvieron, según cita El Nacional, Jesús Torrealba, Secretario Ejecutivo, Luis Aquiles Moreno de Acción Democrática, Carlos Ocariz de Primero Justicia, Henry Falcón de Avanzada Progresista y Timoteo Zambrano de Un Nuevo Tiempo. Maduro le estrechó la mano a todos ellos, pero la foto cuando se la estrecha a Chúo Torrealba es la que se reproduce en la prensa nacional y regional. Muchas veces estos encuentros solo sirven para la foto. Pues ya Maduro tiene la suya.

Lamentablemente, por múltiples razones de diverso tipo, el diálogo está rayado. Y a esa raya, sin duda, también ha contribuido la MUD por errores comunicacionales tanto en la mera convocatoria como en la manera de explicar las cosas. El diálogo, a estas alturas, ya no es necesariamente visto como debiera, como una salida o una solución. Y eso es muy grave porque lo contrario a dialogar es la violencia, y nadie, en su sano juicio, puede pretender la violencia en el país. Menos la oposición porque no tiene con qué manejarla ni cómo llevarla adelante. De hecho, la oposición está desarmada, el gobierno no. Y bastante que nos lo restregó el General Padrino con el Alto Mando, cuando, mostrando sus armas, amenazaron a todo el país.

Entonces, ¿qué ocurrió anoche? ¿Qué ocurrió hasta altas horas de la madrugada?

Aparentemente, se van a crear unas mesas para atender varios puntos. Cada una de ellas tendá un mediador internacional. Según un magnífico resumen que nos hace llegar la periodista Naky Soto, tenemos lo siguiente:

Creación de cuatro mesas de trabajo:

– Paz, respeto al Estado de Derecho y a la soberanía, con José Luis Rodríguez Zapatero.

– Verdad, justicia, DDHH, reparación de víctimas y reconciliación, con el coordinador del Vaticano.

– Económico y social, con Leonel Fernández.

– Generación de confianza y cronograma electoral, con Martín Torrijos.

De los temas expuestos, se trabajará el compromiso conjunto por el mantenimiento de la paz, la revisión de los presos políticos (mal llamados por el Gobierno como privados de libertad), el caso de los diputados de Amazonas, el cronograma y la institucionalidad del CNE y las elecciones previstas por la Constitución; el funcionamiento y la autonomía de los poderes públicos.

¿Se va a cumplir todo esto? ¿Cuánto podrá avanzar esta primera gestión, este “pre-diálogo” como algunos prudentemente prefieren llamarlo?

El próximo encuentro es para el 11 de noviembre. Por lo pronto, uno puede sentir que la presión que venía ejerciendo la oposición queda en este momento sin la misma fuerza. Y abundan las preguntas: ¿cómo queda la aplicación de la Carta Democrática después de esa reunión que seguro será muy publicitada a nivel internacional? ¿Cómo quedan las marchas a Miraflores? ¿Tiene sentido la del jueves 3 de noviembre? ¿Qué hará el oficialismo por su parte? ¿Saldrá a marchar también, suspenderá lo suyo?

El gobierno logró su foto, y algo mucho más importante: una vez más, dividir a la oposición. La ausencia de Voluntad Popular en esa mesa es lamentable. La oposición hasta el día de ayer mostró su mejor arma: la UNIDAD. Esa se fracturó anoche.

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