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Eithell Ramos: Los agentes sociales de la educación (I)

 

Sobre la escolaridad se desatan descarnadas conspiraciones para someterla a los designios del control social y político. Las sociedades abiertas tienen la obligación de proteger la escolaridad delegando en un ente subalterno de la sociedad civil como es el Estado para que provea los recursos y medios necesarios para que la educación encuentre los espacios para recrearse e innovarse en Libertad, Igualdad, Democracia,

La educación como objeto social requiere de un amplio y denso enfoque antropológico, de las circunstancias en las que ha evolucionado el ser humano en sus realidades sociales. Cuando de sistema educativo se trata no debemos dejarnos tentar por privilegiar solo la escolaridad. Asumiremos un periplo de complejidad. Con preeminencia de lo global para tratar el tema.

Se tiende a parcelar la historia guiados por las categorías de los nacionalismos y de las legitimidades de las emancipadas Soberanías nacionales. Desde esa perspectiva de análisis se disipa la visión de la Civilización en su conjunto. Es sustantivo a la educación contener las dos visiones, Nación y Civilización, las cuales tienen fuerte presencia en los seis (6), agentes sociales educativos, a saber: la familia, el sistema escolar, el conocimiento humano (ciencia, tecnología, las artes), el Estado, las religiones, las culturas Indígenas en Venezuela y el Modo de Vida. Vale precisar que en el Continente Americano las culturas Indígenas deben ser tratadas como una singularidad en convivencia de las naciones.

Del aprendizaje en la infancia y la niñez guiado por la familia conocimos recientemente un inusual y extraordinario ejemplo. El alumno más joven que se matriculó “…con 12 años de edad, Jeremy Shuler acaba de empezar las clases en la prestigiosa Universidad Cornell (Ithaca, Nueva York), conocida por su elitismo y riguroso sistema de selección, y que es parte de la Liga Ivy, que agrupa a destacados centros de estudio como Princeton, Yale o Harvard. Los padres de Jeremy lo educaron hasta que pudo optar por el grado académico de nivel secundario… obtuvo su diploma en el instituto Texas Tech, una escuela en línea que permite a los alumnos la educación por su cuenta. BBC Mundo 6.9. 2016.” Educado en casa Jeremy es un ejemplo exitoso de la acción de un agente social educativo como es la familia. Esta, junto a la escuela con todos sus niveles de escolaridad constituyen dos agentes sociales primarios de la educación. En ambos el aprendizaje de los seres humanos, en todas sus edades, se fortalece para toda la vida.

La familia en el caso de este joven estudiante actuó bajo un sistema docente de tutorías guiado para la enseñanza de los conocimientos (organizado en disciplinas escolares), que se requerían para poder acceder al nivel de secundaria. Constituyó este compromiso una faceta de lo poderoso que puede llegar a ser la determinación de la familia en la educación (y del uso que le dan a los recursos que debe proveer el Estado para que se ejerza con Libertad la formación de talentos). Y de hecho, a sus descendientes, también a participantes sin nexos familiares, se les puede formar en las técnicas, habilidades, destrezas e iniciación que se requiere para participar activamente en el Modo de Vida en el que tradicionalmente se involucra la familia en su cotidianidad. O es que acaso las tecnologías, saberes populares, en general la cultura productiva de los vecinos comunitarios, no encuentran en la familia su mejor aliado para preservarse en el tiempo. La cultura de trabajo, de la producción, de la asociación para ser autónomos tiene en la familia la fuente de la eterna regeneración social. Igual es de suyo, para la familia, formar en los preceptos de la religión y en la observancia de las normas de convivencia espiritual. Es pues este agente social de la educación un sólido escenario de la formación para toda la vida.

El segundo agente social es el sistema escolar. Constituye una constelación compleja que se suele traducir en sencillo como la escuela. En Venezuela el sistema escolar contiene las fases de educación inicial, primaria, bachillerato y técnica media, y Universidad. En términos de procesos formales se suele reducir a pregrado, grado (profesionales universitarios), y postgrado. Cada una de las fases y procesos formales son en sí mismo una amalgama de complejidades que requieren ser estudiados fuera del propósito de este escrito.

Si el sistema escolar abarca desde la infancia hasta la madurez parece que requiere más que un atisbo de sencillez para caracterizar su influencia en la formación del ser humano. En esta instancia se arremolinan y están presentes todas las confluencias de los aprendizajes alcanzados con los otros agentes sociales: es el sujeto social activo quien se educa bajo su tutela y se proyecta a nuevos y más altos niveles sociales, culturales, de formación de talento y con posibilidades reales de articularse según su vocación y decisiones al Modo de Vida que la sociedad cultiva para preservarse. El sistema escolar no solo debe enaltecer los valores asociados a la nacionalidad y al sistema político, debe dar cabida a los valores de la civilización, de la ciencia, tecnología, de las artes y, en extremo fundamental, debe responder sin ambigüedades a la vinculación en cada una de sus fases y procesos al Modo de Vida de la sociedad. No queda otra. De manera que Modo de Vida y sistema escolar han de ser morochos para fortalecer las condiciones materiales y espirituales de los modos de vivir de la ciudadanía. Modo de Vida productivo y escolaridad separados de propósitos comunes es un contrasentido que atenta contra la civilidad.

La escolaridad es la faceta de la educación que más preocupa a la familia, a la sociedad y al Estado. Sobre ella se desatan descarnadas conspiraciones para someterla a los designios del control social y político. Las sociedades abiertas tienen la obligación de proteger la escolaridad delegando en un ente subalterno de la sociedad civil como es el Estado para que provea los recursos y medios necesarios para que la educación encuentre los espacios para recrearse e innovarse en Libertad, Igualdad, Democracia, pues esa institución, la escuela moderna, es garantía de formación de talentos para continuar haciendo de la Democracia y del progreso humano una tendencia sustentable.

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