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Thays Peñalver: La MUD y el resultado del diálogo

Confieso que tuve que escuchar varias veces el comunicado oficial de Monseñor Celli buscando desesperada algo verdaderamente concluyente, sin encontrarlo y además reconocer que en no pocas oportunidades tuve que respirar profundo. Porque lo que no entienden muchos es que este comunicado, es como una carta o un documento legal que emana del Vaticano y lo van a leer todos los presidentes del mundo así será debatido en no pocas escuelas de ciencias políticas del planeta. Punto primero: No es que la oposición deja para la posteridad, legalmente y firmado por los garantes internacionales que existe un modelo económico implementado por Hugo Chávez y que Maduro ejecuta fielmente, que ha fracasado en todos los países socialistas donde ha sido aplicado, sino que la MUD aceptó la teoría de que hay “sabotaje, boicot y agresión a la economía venezolana” y se comprometió con el gobierno a atacarla. Quienes lean este comunicado oficial en el planeta, esos que sí saben describir muy bien lo que ocurre aquí en Venezuela seguramente tendrán la misma cara de sorpresa que yo.

No es que Nicolás Maduro y el chavismo han arrasado con la Constitución y las leyes usando formulas ilegales con pruebas basadas en delitos, no es que decenas de sentencias del Tribunal Supremo de Justicia eliminan (sin nombrar el desacato en alguna de estas) todas las facultades constitucionales del Poder Legislativo, sino que la comunidad internacional leerá como la MUD acepta que la Asamblea fue la que cometió los delitos y la que se puso al margen de la Constitución y además se compromete a violar los derechos de los electores de Amazonas con el fin de superar el inexistente desacato, pero de paso van a tener que explicarnos muy bien que es eso de “trabajar conjuntamente (con el gobierno) para nombrar a los rectores” del CNE.

Acto seguido y ya con un asombro que no cabía en mi rostro, la comunidad internacional leerá que hemos decidido, sí Ud. y yo porque ellos decidieron por nosotros, unánimemente que el Esequibo es venezolano, como dando a entender que una de las partes no estaba de acuerdo. El punto cuarto que leerán los presidentes del mundo que tanto nos han ayudado y acompañado en esta lucha se refiere a la aceptación unánime de la exigencia que hiciera Nicolás Maduro relacionada con el compromiso de que la MUD va a “convivir en paz” con el gobierno, que se traduce en el documento anexo a que si marchamos llamamos al odio, si protestamos agredimos al pobre gobierno, así que es mejor callarnos un rato que al parecer es la manera de reconocernos entre las partes. Y a partir de allí no podemos sorprendernos más porque lo que viene es el final y es más increíble aún, decidieron como un gran acontecimiento incorporar a Henry Falcón o a Henrique Capriles a la mesa de negociación para hacer seguimiento a este acuerdo y se despiden hasta el próximo 6 de diciembre, que será cuando se realice la siguiente reunión.

Digo que es increíble, porque en el comunicado firmado por los garantes internacionales y sellado y firmado por el enviado del Papa, la única Venezuela que existe es la de Maduro, la revolucionaria y no hay compromiso, ni siquiera mención alguna con los presos políticos (así que si salen en libertad no fue porque estuvieran en el acuerdo legal difundido), a rectificar el rumbo, a solucionar los problemas de fondo ni mucho menos ruta electoral alguna. De hecho si la hay, es tácita porque el gobierno también logró imponer su agenda electoral y tener otros nueve meses más a sus gobernadores y además logró imponerle a la Asamblea Nacional un supuesto cronograma para “superar el desacato” (aunque esto no haga que supere las decenas de otras sentencias que son más peligrosas que el desacato) en “términos perentorios”. Unas elecciones en Amazonas, incorporarlos a la Asamblea, que el TSJ se pronuncie y con esa “nueva” Asamblea proceder a sustituir a los magistrados (y aquí subrayo el peligro de aceptar hacerlo conjuntamente con el gobierno).

No faltará quien salte y diga que al menos logramos el punto quinto, donde la MUD se compromete a trabajar para alentar medidas para que los productores puedan ayudar a palear la crisis de alimentos y medicinas junto a la fiscalización de importaciones, es nuestra gran ganancia en el acuerdo. Sin que importe que no hay medicinas porque no hay dinero para pagar las deudas y que los productores están a tope porque necesitan millones en inversiones que no vendrán mientras sigan las amenazas de un modelo político perverso que ha arrasado a la industria. O quienes busquen las declaraciones y los comunicados no oficiales de ese diálogo para demostrarnos que lo que se dijo fue otra cosa. O los que en sus sueños más salvajes pretendan explicar esta barbaridad con el famoso cuento de que “tenemos cartas bajo las mangas”. A ellos les digo que lo único que el gobierno necesitaba era correr esta arruga, eliminar el revocatorio y quedarse constitucionalmente hasta el 2019. Una vez logrado y acordado tácitamente que no habrá revocatorio, enseñarán de nuevo las garras.

Yo estoy tan sorprendida que no cabe en mi la posibilidad de sentir indignación frente a este primer acuerdo. Aunque los rumores, las fotos, y al ver a algunos que saltaron hace dos semanas a decirnos “me enteré por TV”, ya me venía preparando para recibir este zarpazo. Solo pienso en la desesperanza de tantos a estas horas, sobre todo los jóvenes ese futuro que se quiere ir en masa pero que apostaban hasta ayer por una lucha política sincera y sin atajos, la frustración de quienes creyeron que el cambio sería posible en Venezuela con el Referéndum Revocatorio en el 2016 o los que esperaban que el liderazgo opositor defendería el mandato constitucional que obliga a hacer elecciones este año y que desde la plataforma legítima de la Asamblea Nacional con su mayoría, lo harían cumplir.

Ya Henry Ramos nos había anunciado los resultados cantados de la primera ronda de lo que evidentemente fue un monólogo concertado: “Vamos a pisar tierra: mataron el revocatorio; tenemos que buscar una alternativa para acabar con esto” (Globovision). Era pues la “crónica de una muerte anunciada” cosa común en estos 18 años de abusos, patadas y trampas del chavismo que aún cuando siempre los advertimos a tiempo, nunca actuamos o si lo hacemos ya es demasiado tarde. Pero esta vez, a muchos opositores se les vieron las costuras.

Recordando a otra víctima de la politiquería barata en Venezuela, el ex presidente Carlos Andrés Pérez, lo único que puedo añadir es que “hubiera preferido otra muerte” porque lo imperdonable es que nos hicieron participar del asesinato del Referéndum Revocatorio. Pues bien, el gobierno lo logró y salvo que se encuentre esa “alternativa” no prevista en la Constitución y ya negada de antemano por ellos como son esas inexistentes “elecciones generales”, Maduro como ya lo habíamos sospechado hace unos meses, se queda hasta el 2019.

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