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Leopoldo Puchi: Viraje en la oposición

 

Un hecho que destaca, pero que no ha sido percibido en su significado y potencialidades, es el viraje dado por la Mud a su línea política al pasar de una estrategia de desalojo inmediato de Nicolás Maduro de la presidencia a enmarcada dentro del concepto de “larga marcha a través de las instituciones”. Quizás una de las razones por la cual no se le ha prestado suficiente atención a este movimiento de piezas se debe  en el seno de la oposición siempre han convivido varias estrategias y so es sencillo percibir a simple vista cuál es la que predomina en determinado momento.

El esquema con el que la oposición ha venido trabajando desde enero —que puede resumirse en el anuncio que fijaba un plazo de seis meses para determinar la modalidad del desalojo del Presidente del poder en 2016—, correspondía a una orientación política que para materializarse tenía que lograr que se produjera una insurgencia de calle con importantes componentes de violencia y acompañada de una acción de la Fanb. De no ocurrir estos eventos, se sabía en el seno de la dirigencia que no se alcanzaría la meta propuesta.

Esta estrategia, enmarcada en el modelo de las llamadas “primaveras” no fue exitosa, puesto que no se reunieron las condiciones necesarias para que así fuera. La explicación del desacierto pudiera residir en  que el equipo dirigente interpretó el descontento real que existe en la calle de manera errada, en cuanto a su naturaleza y alcance. Y es muy posible también que de manera ingenua haya descifrado de forma equivocada las señales y opiniones provenientes de oficiales del estamento militar.

La nueva estrategia emprendida desde el mes de octubre apunta hacia los próximos procesos electorales: gobernadores y alcaldes en 2017 y presidenciales en 2018. Es un camino no sólo electoral sino también institucional, que se desarrolla dentro del sistema vigente y apunta a una alternancia en el poder en un mediano plazo. Esto abre posibilidades para una negociación de más largo alcance, que pudiera conducir a un armisticio entre las fuerzas en pugna para todo un período histórico, que corresponde con la idea de cohabitación. En este aspecto residiría el trabajo más importante de negociación que debe entablarse en la mesa de diálogo, que tendría la ventaja de poder ser de algún modo refrendado por los observadores internacionales.

Por supuesto, no hay una opinión consensual en torno a la nueva línea en el conjunto de la oposición y hay quienes se oponen abiertamente a ella. Por lo demás, el viraje no ha sido explicado, lo que genera incertidumbre. Y hay quienes lo consideran sólo un movimiento táctico y no una estrategia. Pero lo cierto es que hay una nueva línea política. ¿En los próximos meses, se proseguirá con ella o se realizará de nuevo un viraje hacia la línea de “primavera”?

 

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