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Víctor Álvarez: ¿Por qué se desquicia el dólar paralelo?

DolarToday es una página web que diariamente difunde el tipo de cambio que rige en las operaciones de compra-venta de divisas en el mercado no oficial o ilegal. Por varios años fijó el precio del dólar paralelo con base en el precio en bolívares del DólarCúcuta. Para llegar a este precio, primero calcula cuántos bolívares hay que entregar a cambio de la cantidad de pesos que se requieren para  comprar un dólar en la frontera. Luego, con estos pesos adquiridos con bolívares compra el dólar y a través de esta mediación surge el precio en bolívares del DólarCúcuta.

Pero al cerrarse la frontera con Colombia en 2015, la compra-venta de dólares con bolívares se vio afectada y esto obligó a DolarToday a complementar su método con el monitoreo de las solicitudes de compra-venta de dólares a través de las redes sociales. Como esta muestra es demasiado pequeña y fácil de manipular, la tasa promedio que surge se ajusta según el precio fijado por los grandes operadores que transan montos a mayor escala, pero a una tasa de cambio menor.

Así surge el DolarInstagram que trata de imponerse para fijar el dólar paralelo y resulta de un promedio calculado con base en las pequeñas operaciones de compra-venta que particulares transan a través de dicha red social. A pesar de ser un método de cálculo mucho más opaco que el DólarCúcuta y susceptible de una gran manipulación, el DólarInstagram surge como una nueva referencia para las operaciones de compra-venta de divisas a pequeña escala en el mercado no oficial.

Pero ni el DólarCúcuta ni el DólarInstagram surgen de una dinámica de mercado que, a partir del libre juego de la oferta y la demanda, ajuste el precio de la divisa hasta lograr una tasa de cambio estable y de equilibrio. La formación de ambos sigue distorsionada por la interferencia de la tasa de cambio de bolívares por pesos por la que hay que pasar para poder llegar a la tasa de cambio de Bs/$ en Cúcuta. Este paso se ve alterado por la demanda de bolívares de los contrabandistas que se dedican a traficar con la gasolina barata de Venezuela.

Control de cambios siempre desemboca en un mercado paralelo

La historia de los controles de cambio en cualquier país del mundo confirma una y otra vez que el empeño de un gobierno en fijar unilateralmente el precio del dólar sin tomar en cuenta la productividad nacional, y de limitar la cantidad de divisas que cada quien puede comprar, finalmente desemboca en un sistema paralelo o mercado negro cuyo precio se aleja de la tasa de cambio oficial. Así, la diferencia entre la cantidad de dólares que el BCV está en capacidad de vender  y la cantidad que las personas y empresas desean comprar es la que se cubre a través del mercado paralelo, cuyo precio no lo fija el BCV ni la dinámica del mercado, sino que lo establece de forma opaca una página web llamada DolarToday.

Al prohibirse la publicación de cualquier tipo de cambio distinto al oficial, el propio Gobierno generó las condiciones para que surgieran páginas web que difundían las cotizaciones de la divisa en el mercado ilegal, tales como DolarToday, primero con su DólarCúcuta, y ahora con el más opaco y manipulable conato del DólarInstagram.

A pesar de que el Gobierno controla la asignación del 100% de las divisas a la tasa Dipro, aun así acusa a DolarToday de ser un instrumento de la guerra económica para imponer un precio de la divisa muy superior a la tasa de cambio oficial. Como la información de DólarToday se convierte en la tasa marcadora en la formación de precios, el Gobierno lo vincula a una conspiración para anular el efecto antiinflacionario de la tasa de cambio subsidiada.

Por eso, el BCV interpuso una demanda en octubre de 2015 ante la Corte Distrital de Delaware en los EE.UU. Según el BCV, la manipulación de la tasa de cambio  “ha transferido sus efectos a la economía real, por cuanto al distorsionar el precio de las divisas frente al bolívar, se incide directamente en los niveles de inflación y por ende atenta contra el poder adquisitivo del pueblo venezolano”.

Pero la inflación en Venezuela es causada por la prolongada contracción de la producción que genera escasez y atizada por el financiamiento del déficit fiscal con desmesuradas emisiones de dinero sin respaldo por parte del BCV. En lugar de diseñar una política para la reactivación productiva, cerrar el déficit fiscal y corregir el desequilibrio monetario, el Gobierno se desgasta en intentos fallidos por frenar la inflación reforzando los controles de precios y sobre la distribución de alimentos. Pero cae en un círculo vicioso porque los rígidos controles ahorcan la producción y el racionamiento recrudece el acaparamiento y la especulación.

La solución: eliminar los incentivos perversos

El incentivo más perverso para las distorsiones del mercado cambiario ha sido el régimen de cambio múltiple. Este ha fijado dos precios oficiales para la divisa con una brecha que llega a 66 veces entre el tipo de cambio protegido (Dipro) de 10 Bs/$ y el tipo de cambio complementario (Dicom) que gira en torno a los 660 Bs/$.

Mientras el tipo de cambio Dipro permanezca anclado y el BCV imprima desmesuradas cantidades de billetes para financiar el déficit del Gobierno, buena parte de esa masa de dinero se dirigirá a comprar los dólares baratos para después revenderlos más caros. Esta enorme brecha entre las tasas Dipro y Dicom genera una demanda artificial que erosiona el nivel de reservas internacionales.

Para encarar el colapso del ingreso petrolero, el Gobierno optó por un severo recorte de las importaciones que dejó sin materias primas, bienes intermedios y repuestos  a la producción nacional y esto empeoró los problemas de desabastecimiento. La escasez de divisas se agrava si tomamos en cuenta que en los próximos tres años habrá que hacer fuertes pagos de deuda externa.

Los especuladores aprovechan el aumento de la liquidez derivada del pago de utilidades y aguinaldos para subir el dólar paralelo. Pero si el tipo de cambio oficial fuese flexible, aun cuando el BCV imprima billetes para financiar un mayor gasto público a final de año, al soltar el dólar oficial se desalentaría la demanda artificial y la brecha con el paralelo no sería tan grande. Superar estas distorsiones pasa por unificar y liberar el mercado cambiario y preservar una  tasa de cambio que refleje la productividad de la agricultura e industria, de tal forma que se puedan sustituir importaciones y respaldar las exportaciones no petroleras.

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