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“Venezuela tiene el peor desempeño de salud en toda la región”

Marino González Investigador y profesor de la USB | Foto: William Dumont

Marino González, médico y experto en políticas públicas, expone en su más reciente ensayo sobre los Objetivos en Desarrollo Sostenible cómo los sistemas sanitarios  pueden adaptarse a los cambios. El del país va en retroceso por las dificultades estructurales. “Este es el gobierno que está causando más daño a su población en todo el mundo”

En su más reciente análisis sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible aprobados en Naciones Unidas en 2015, en los cuales se establecen metas para  2030, Marino González, especialista en sistemas de salud pública en América Latina, presenta los retos impuestos al Estado venezolano para llevar a cabo la cobertura universal de salud, pero también pronósticos devastadores. De continuar el ritmo de inflación, considerado el peor del mundo y cercano a la hiperinflación, Venezuela tendrá en los próximos cinco años un decrecimiento de 4% anual en salud, el peor desempeño de América Latina y el Caribe. “La gente comerá menos, como ya se ve en la Encuesta de Encovi, los niños estarán afectados de por vida o gente morirá por desnutrición”.

—¿Qué importancia tiene la cobertura universal de salud?

—La salud, por definición, es un área compleja de políticas públicas porque tiene que ver con acciones que tienen beneficios a corto, mediano y largo plazo. Por ejemplo, en el caso de la epidemia de malaria hay que tomar medidas a corto plazo, pero asuntos de enfermedades crónicas son de larga evolución: una persona puede ser hipertensa y durar 50 años y no morir necesariamente de eso. La experiencia de los países desarrollados es que el Estado debe tener un papel importante en financiamiento; significa que una población debe  tener una cobertura de 100% y por eso se llama cobertura universal de salud. En los últimos tiempos ha habido una preocupación de todos los actores, gobiernos y organizaciones internacionales de lo que significa no tener una población cubierta con todos los servicios. Eso tiene un impacto no solo de enfermedades, sino también en lo económico, lo social y, además, en la inversión que hacen las sociedades. Es preferible prevenir y evitar las muertes o sus complicaciones.

—¿Cómo evalúa el caso de Venezuela?

—Este es el país de peor desempeño en América Latina y el Caribe, el que proporcionalmente a sus recursos tiene mayores dificultades para garantizar la atención de enfermedades relacionadas con el aspecto maternoinfantil. La tasa de mortalidad infantil ha estado estancada en los últimos 10 años; la mortalidad materna ha aumentado 40% desde el año 1998. En enfermedades endémicas está la malaria: con los 200.000 casos con que cerraremos 2016, con el mayor número en la historia, significa un retroceso de 100 años. Cuando Gómez, la mortalidad era muy alta, pero ahora tenemos mucha morbilidad, llevamos cuatro o cinco años rompiendo récord de casos de cada año, una epidemia sin control. Lo mismo pasa con otras enfermedades endémicas vinculadas a nuestro trópico como son el dengue, zika o chikungunya. En estas, Venezuela y Guyana son los de mayor número de casos, mientras que otros países están controlando esas enfermedades. Y ni hablar de enfermedades crónicas como la hipertensión, la diabetes. En el país, para poner un ejemplo de lo que no estamos cubriendo, estudios que realizamos como la Encovi indican que en 2015 menos de 10% de los hipertensos sabía que tenía la enfermedad, cuando debía ser 30%, de acuerdo con el cálculo de prevalencia, es decir, 20% no lo sabía o si lo sabía no estaba consciente de tener la enfermedad. Esperamos los resultados de 2016.

—¿A qué se deben esos resultados?

—No hay diagnóstico adecuado. En Venezuela se calcula que hay 9 millones de hipertensos de los cuales 6 millones ignoran su condición y no están bien tratados; y de los que están diagnosticados muy probablemente, por la situación de los últimos años, no reciben el tratamiento porque no lo consiguen. Por eso Venezuela es el país con peor desempeño, sin ninguna duda.

—¿Y cómo está la red de centros de salud pública?

—En Venezuela, por razones externas al sistema de salud, la atención pública está en las peores condiciones, no está funcionando, y es una razón de aquella situación. Recordemos que el país tiene la inflación más alta del mundo y esto significa la destrucción de dos cosas: de la capacidad productiva para generar nuevos recursos y la destrucción de la inversión pública, es decir, la dotación de hospitales públicos, de medicamentos, de equipos, de infraestructura, de sueldos…

—¿Las condiciones políticas tienen peso?

—Esa situación económica tiene implicaciones políticas. Venezuela tiene la peor destrucción productiva del mundo en el siglo XXI y eso tiene razones políticas: vulneración de derechos de propiedad, clima de inversiones negativo, estatizaciones de empresas, pérdida de empleos de calidad, migración de personal calificado, pérdida de la capacidad de hacer cosas…Todo eso condiciona al sector salud. No hay manera de que un país resuelva sus problemas de salud sin un clima político de convivencia y una economía equilibrada y en crecimiento, y productiva en conocimiento.

—¿Cuándo comenzó el deterioro del sistema?

—Hasta 2000 tuvimos un equipo histórico que fue la Dirección de Malariología, referencia en el mundo desde 1936, pero fue eliminado. En este periodo se ha producido el mayor retroceso y con un agravante: no tenemos información oficial sobre malaria y sobre ningún problema de salud, desde hace año y medio. La última información oficial sobre mortalidad es de 2010. Esto es inaceptable.

—¿Esa situación puede empeorar?

—Sí y por eso el alerta permanente que hacemos. Este es el gobierno que está causando más daño a la población en cualquier país del mundo en este momento. Porque los países en guerra las tienen en zonas, son guerras entre países o entre facciones, pero el daño que está ocasionándose en todo el territorio nacional es diario, permanente, sistemático y en ocasiones deliberado, pues si el gobierno sabe que debe garantizar medicamentos y alimentos, y no lo hace, por acción u omisión, está aumentando ese daño.

—¿Por qué el gobierno no acepta la ayuda humanitaria?

—Porque ese no es el problema de este gobierno; por su característica es el control del Estado, del poder. Hay una consideración netamente política.

—¿Cuánto más puede aguantar el país?

—Hay elementos políticos. Venezuela está en riesgo de tener la mayor hiperinflación del mundo en este siglo, después de Zimbabue en 2007. La gente comerá menos, como la encuesta lo señala, niños estarán afectados de por vida o gente que morirá por desnutrición.

No hay plan sin estadísticas

Marino González destaca la importancia de las estadísticas en un país para planificar políticas públicas. En el pasado las hubo, dice. “Los venezolanos logramos tener uno de los mejores sistemas de salud de América Latina, reconocido por la Organización Mundial de la Salud, puesto que desde 1936 hasta los años setenta el Ministerio de Sanidad, como se llamaba entonces, preparaba a su personal en los mejores centros del mundo y luego volvían a sus cargos. El asunto del dato ilustra dos elementos graves: cuando hay poca consideración por el dato no está haciéndose políticas públicas, porque solo puede hacerse algo por la población cuando se sabe lo que está pasando en esta. Cuando se esconde el dato se atenta contra la dignidad de la administración pública.

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