Inicio > Opinión > José Manuel Rodríguez: Coyunturalmente juntos

José Manuel Rodríguez: Coyunturalmente juntos

Mi nota sobre los tres modos de producción, generó respuestas encontradas. Es natural. Por ello me pareció prudente ampliar la argumentación aunque manteniéndola dentro de la brevedad asumida. En relación a la “guerra económica” sólo esto: ella es total, la burguesía combate toda revolución.

Por esa razón, en el establecimiento de la ruta a seguir, los revolucionarios deben prevenirse contra las asechanzas del enemigo. La burguesía imperialista lo es. Entiendo que a veces hay que echarse a la mar bravía a pesar de no contar con todos los aperos necesarios. Pero, la experiencia propia, y la histórica, sirve de mucho.

A diferencia de bolcheviques, maoístas y fidelistas, que tomaron el cielo por asalto, la entrada a palacio de los chavistas fue decidida democráticamente por la Nación. Gran diferencia que partió las aguas. Aquí el nacimiento de la nueva república, la bolivariana, no sería por cesárea, sería el largo parto previsto por Gramsci, simultáneo al largo estertor de la república burguesa.

Dejando lo metafórico, lo esencial era impulsar dos planes: el económico y el cultural. En lo económico, asumir, como de hecho se hizo, la estatización de las industrias estratégicas, y dos cosas más: comenzar a construir, con las comunas, las bases de la nueva sociedad, y se se comenzó, para engendrar al nuevo modo de producción, mientras tanto, dejar que la empresa privada siga funcionando, pero, sin el puntal del Estado.

A ese nuevo y comunal modo de producción, enfrentado por la derecha, se le frenó dentro del chavismo. Ocurrió en silencio y desde sectores con responsabilidad de conducción. Esto ha impedido el desarrollo de la capacidad productiva de las comunas para competir, con posibilidades de éxito, en el mercado capitalista. Y en contraposición se continúa, a pesar de su fracaso histórico, la estatización de la economía.

La revolución requiere una economía y una cultura revolucionaria. Esto es una tarea de la sociedad, no de individuos designados a dedo. Lo que le corresponde al Estado es ponerla a marchar. Crisis, de verdad, es que esto no suceda.

Te puede interesar

Compartir