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Mª José Navarro: Las prisas y el estrés, un poderoso enemigo

Armonizar nuestros cinco sentidos, lo que también se podría definir como refinarlos, nos ayuda, de la misma forma que algunos ejercicios de relajación, a conseguir un ritmo corporal armonioso. De esta forma nuestro cuerpo y nuestro espíritu tendrán un ritmo equilibrado y nuestro modo de sentir, pensar y hablar se moverá entonces cada vez más por vías más adecuadas y legítimas.

Usted mismo puede ser capaz de comprobar qué sucede en su cuerpo si sus ojos van bruscamente de un punto a otro. ¡Obsérvese a sí mismo! Comprobará cómo cambia su ritmo corporal. Tan sólo a través de los movimientos de los ojos, que se fijan desarmoniosa e incontroladamente en un punto tras otro, penetra intranquilidad en su organismo y también descontento. O bien observe cómo cambia el grado de vibración de su cuerpo cuando, por ejemplo, usted escribe rápidamente o realiza cualquier otra actividad deprisa, o cuando la curiosidad toma posesión de usted y es acuciado por el sentido del oído, que desea percibir y registrar todo lo que el mundo ofrece. También en ello podemos darnos cuenta cuan finamente reacciona el sistema nervioso, y cómo acoge las vibraciones que salen de nosotros y las conduce de nuevo al organismo.

Del mismo modo una forma de caminar rápida y precipitada en la que el torso se inclina hacia adelante, conduce al mundo de la ilusión de los sentidos. Un modo de gesticular agitado y el hablar rápidamente le conducen de igual manera hacia fuera, al mundo del estrés. Masticar y tragar con rapidez los alimentos y beber dejando que el líquido se deslice simplemente hacia el interior del cuerpo perturban igualmente el ritmo corporal. O bien observe su ritmo corporal cuando por ejemplo le pica un mosquito y se rasca fuertemente, notará cómo enseguida reacciona todo el cuerpo, es decir, cómo se agitan los nervios y todo el organismo responde de forma correspondiente.

Estos síntomas, que a menudo no tenemos en cuenta, contribuyen notablemente a degradar hacia lo inferior la vibración de nuestro cuerpo, a consecuencia de lo cual acogemos vibraciones negativas e innobles del mar del mundo atmosférico, que se transformarán en nosotros en sensaciones y pensamientos negativos. Los cuales ya no nos dejan libres, pues nos torturan incesantemente y construyen la base de un nuevo golpe del destino. Si usted por ejemplo anhela conseguir un vacío de pensamientos, debería también acostumbrarse a tener una postura corporal rítmica, es decir armoniosa. Por otra parte observe que al realizar cada mañana ligeros ejercicios físicos constatará cuan pronto reaccionan nuestros cinco sentidos y se dejan armonizar.

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