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Néstor Francia / Análisis de Entorno: La cosa del diálogo no pinta bien (02-12-2016)

Es interesante analizar el comunicado emitido ayer por la MUD en el que amenaza una vez más con abandonar la mesa de diálogo y pone plazos a la misma, el 6 de diciembre próximo. En ese documento dirigido a los facilitadores de Unasur y del Vaticano, tal amenaza, proferida en varias ocasiones por distintos voceros de la derecha, se hace oficial.

Según el comunicado de marras, “… el proceso de búsqueda de soluciones a través del diálogo se encuentra detenido por el incumplimiento del gobierno de los acuerdos logrados en las reuniones plenarias de la Mesa de Diálogo Nacional realizadas los días 30 de octubre, 11 y 12 de noviembre”.

En tal sentido, es bueno revisar hasta qué punto se han cumplido o no los acuerdos, comenzando por evocar cuáles fueron los mismos, expresados en el documento refrendado por ambos sectores políticos después de las reuniones del 11 y 12 de noviembre. Obviaremos en este recuento el punto referido al Esequibo, ya que no ha sido objeto de controversia, y dedicaremos especial atención al que en nuestro entender es el acuerdo más importante, la declaración “Convivir en paz”.

El acuerdo redactado bajo el título “En el campo económico-social” señala: “El Gobierno nacional y la MUD acordaron trabajar de manera conjunta para combatir toda forma de sabotaje, boicot o agresión a la economía venezolana. Decidieron priorizar en el corto plazo la adopción de medidas orientadas al abastecimiento de medicamentos y alimentos sobre la base de contribuir a promover su producción e importación. Promover el diseño y aplicación de políticas de cooperación entre los sectores público y privado para monitorear, fiscalizar y controlar los mecanismos de adquisición y distribución de insumos y mercancías” ¿Ha cumplido la oposición, aunque sea mínimamente, con este acuerdo? No solo no lo ha hecho, sino que ha actuado exactamente en sentido contrario. En vez de pronunciarse abiertamente contra las manipulaciones en torno al llamado “dólar paralelo”, ha omitido toda mención a esta forma de sabotaje y al abierto ataque contra nuestra moneda dirigido desde laboratorios de guerra, o ha soslayado con alcahuetería la responsabilidad de quienes especulan con el valor del dólar. Henrique Capriles, por ejemplo, declaró ayer que “La destrucción de nuestro signo monetario no se debe a una página web ¡eso es mentira! El gobierno es el único culpable de la devaluación de nuestra moneda”. No se ha pronunciado desde la derecha ni una sola palabra contra el acaparamiento de productos, la especulación comercial o la simplificación de la producción. Son cómplices del sabotaje económico. En vez de contribuir al control y fiscalización de la distribución de alimentos, se ha dado a sembrar rumores sobre desabastecimiento, corralitos bancarios, cierre de cajeros, con el auxilio de algunos medios de comunicación y a través de las llamadas redes sociales (no compartimos esa denominación).

En otro acuerdo, bajo el título “En lo político”, se hizo el compromiso de “avanzar en la superación de la situación de desacato de la Asamblea Nacional dictada por el Tribunal Supremo de Justicia. En ese sentido se acordó instar a los poderes públicos competentes a actuar en la resolución de la situación del caso Amazonas en términos perentorios”. Ya el CNE anunció que habrá nuevas elecciones en Amazonas. Entretanto, la derecha se consume en diferencias internas, pues mientras desde las autoridades de la Asamblea Nacional se habla de la desincorporación de los tres diputados de ese estado, estos se niegan a renunciar y la directiva de la AN no acaba de tomar ninguna decisión en firme.

También se asumió el acuerdo de “trabajar conjuntamente, en el marco de lo establecido en la Constitución, para el nombramiento de los dos rectores del Consejo Nacional Electoral, que culminan su mandato en diciembre 2016”. Francamente desconocemos si hay algún avance en ese sentido, pues se supone que debía ser uno de los temas de las mesas de trabajo creadas para el diálogo.

Nosotros insistimos en que el acuerdo principal entre los anunciados por la mesa de diálogo el 12 de noviembre fue el documento “Convivir en paz”, al cual, a decir verdad, no le han dado suficiente difusión ni el Gobierno ni la oposición. La ciudadanía, en general, desconoce los detalles de ese acuerdo (y en general de todos, tal como lo revelan estudios confiables a los cuales hemos tenido acceso). “Convivir en paz” es el acuerdo principal porque establece precisamente el marco ideal, el clima, la atmósfera que haría posible la continuación del diálogo y evitaría la eclosión de la violencia.

Entre otras cosas, en el acuerdo “Convivir en paz” se dice que “Hoy queremos hablar de tolerancia, de derechos humanos, de paz, de prosperidad económica, de soberanía, de felicidad social”. Esto, en boca de la derecha, no es más que hipocresía. Todos esos términos forman parte de la propuesta general del chavismo, aunque es claro que la situación idílica que se plantea en este párrafo no es realmente compartida por los sectores en dura pugna y en medio de feroz lucha por el poder. Precisamente ese arduo combate es el que imposibilita que ambos sectores cumplan con una importante mención de “Convivir en paz”: “Queremos así, liderar una gran movilización nacional en favor de la concordia, del reconocimiento mutuo, y de la paz… Hacemos un llamamiento a que la presente declaración sea respaldada por las fuerzas políticas, las  instituciones públicas, las organizaciones sociales, los medios de comunicación, las universidades, las comunidades religiosas, los centros educativos y la sociedad en general”. Nada de eso se ha hecho, aunque el chavismo, por su lado, tiene la paz como una de sus principales consignas, pero no ha convocado suficientemente a todo el pueblo a movilizarse para su defensa específica y para respaldar masivamente el diálogo.

Citemos, finalmente, otro importante compromiso del acuerdo “Convivir en paz”: “Nos comprometemos, asimismo, a reforzar de manera conjunta la defensa de nuestra soberanía y rechazar cualquier injerencia externa, del signo político que sea”. Por supuesto, la oposición ni cumple ni cumplirá con esta resolución. Sigue sin pronunciarse contra el infame decreto de Obama que nos define como una amenaza para la seguridad de Estados Unidos, pero además continúa convocando la injerencia extranjera y solicitando la aplicación de la Carta Democrática de la OEA en Venezuela, y persiste en dar vueltas por el mundo para convocar a toda la derecha internacional y a los factores imperiales para que intervengan en nuestro país.

En fin, nosotros quisimos equivocarnos cuando dijimos, antes de que despuntara este año, que no habría diálogo en Venezuela y que si lo había, no sería eficaz, porque la derecha no quiere soluciones para el país sino que las cosas empeoren, pues su único objetivo es acabar con la Revolución Bolivariana. Ojalá no tengamos razón, pero la cosa del diálogo no pinta para nada bien.

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