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El dólar paralelo y la esquizofrenia del mercado cambiario; por Asdrúbal Oliveros y Pilar Navarro

En artículos anteriores publicados aquí en Prodavinci, hemos descrito cómo la ausencia de una política cambiaria apropiada por parte del Ejecutivo ha sido la causante de una serie de distorsiones muy patentes en el mercado cambiario local. Durante el último mes, estas distorsiones se han agravado y después de haber gozado de nueve meses de estabilidad, tal como habíamos previsto, el mercado cambiario despertó del letargo y empezó una senda de depreciación, incluso más acelerada de lo que esperábamos.

El despertar del monstruo

Aproximadamente desde el 15 de octubre, la tasa de cambio no oficial se ha venido depreciando a ritmo de cohete. En un mes y medio ha aumentado 1.867,9 bolívares por dólar, más de lo que aumentó en los diez primeros meses del año cuando ganó 270,4 bolívares por dólar y en todo el año pasado cuando subió 660,1 bolívares por dólar. En términos de depreciación tenemos que el dólar paralelo se depreció 79,2% en 2015, mientras que en lo que va de 2016 este se ha depreciado 72,0%, pero solo desde el 15 de octubre lo ha hecho 60,7%.

Con esta escalada, a lo que se suma el estancamiento del Dicom, han quedado atrás las expectativas de unificación cambiaria. Al mismo tiempo, se han encendido las alarmas sobre el comportamiento de la inflación pues el mercado paralelo tiene un peso importante en la formación de precios.

Se abrió el chorro

En este comportamiento han influido una serie de factores de diversa índole. En primer lugar tenemos el incremento de la liquidez monetaria, que después de tener un comportamiento estable en el primer semestre de 2016 con un crecimiento interanual en torno a 100,7%, a principios de julio empezó a crecer principalmente en su componente de depósitos a la vista, mientras que monedas y billetes mantenían una senda de crecimiento declinante. Sin embargo, desde la segunda semana de octubre, justo cuando se inicia la escalada del paralelo, el componente de monedas y billetes comienza a incrementar su ritmo de crecimiento como evidencia de una aceleración en la monetización del financiamiento monetario.

De esta manera tenemos que el incremento de la liquidez estuvo impulsado por la reactivación del financiamiento monetario del BCV a PDVSA, que después de crecer a un ritmo promedio interanual de 21,3% en el primer semestre del año, en julio se reactivó y entre ese mes y octubre creció 112,4% y solo en las últimas tres semanas de noviembre aumentó 277,5% interanual.

El peso y la medición

Como hemos mencionado en artículos anteriores, la tasa de cambio paralela es muy opaca y en su cotización intervienen factores que nada tienen que ver con la dinámica interna de la economía venezolana, como la relación del peso colombiano con el dólar y la economía de la frontera, además de ser una medición poco transparente donde no se sabe a ciencia cierta cómo es recogida la información ni quiénes están detrás de ella.

De esta manera, podemos decir que el tipo de cambio paralelo se ha visto afectado también por la depreciación del peso colombiano del mes de octubre y que se ha visto acelerada en las primeras semanas de noviembre. En total el peso colombiano se ha depreciado 8,9% desde octubre, lo que en la frontera implica un aumento de la demanda de pesos para comprar dólares y una depreciación intrínseca del bolívar.

Otro factor que no podemos dejar de lado es el tema de la opacidad en la medición de la principal página web de referencia del dólar paralelo en Venezuela. Como mencionamos en nuestro informe anterior, hubo un cambio en la cotización de la tasa que la página tomaba como principal, lo que llevó a que la diferencia en el tipo de cambio que el sitio web publicaba (las operaciones de menudeo) y grandes transacciones llegara a estar por el orden de 500-600 bolívares por dólar. Según información recabada, y gracias el revuelo que causó este cambio de referencia, la web ha venido ponderando los tipos de cambio entre estos dos tipos de transacciones, lo que ha venido “jalonando” la tasa de menudeo hacia arriba. Es importante resaltar que, al momento de escribir estas líneas, la brecha entre estas dos cotizaciones ha prácticamente desaparecido.

Las expectativas y la válvula de escape

Otro factor que se suma es el tema de las expectativas. En la primera mitad del año existieron factores que contuvieron la demanda de divisas en el mercado paralelo, como fueron las altas posibilidades de un cambio político motivado por el triunfo de la oposición en las elecciones legislativas y la puesta en marcha del sistema Dicom así como el anuncio, de parte de las autoridades, de que éste alcanzaría al paralelo.

Hoy en día las expectativas de los agentes económicos son otras; el Dicom es hoy un sistema controlado en declive, que no ha representado apertura alguna en el mercado y donde las pocas divisas que se entregan se hacen de forma discrecional y poco transparente. Por otro lado, el cambio político ya no se ve tan posible, más aún, se percibe una alta incertidumbre y una situación compleja para los próximos meses, lo que ha afectado de manera importante la demanda en el mercado paralelo, donde la gran mayoría de las transacciones que se realizan a la fecha no son para importaciones sino para operaciones de cobertura. El mercado paralelo representa la única válvula de escape de una economía altamente distorsionada y controlada, lo que ha generado que hoy por hoy las transacciones en las mesas de dinero estén por el orden de 3.500,0 bolívares por dólar.

Un panorama complicado

Bajo la luz de los nuevos acontecimientos el escenario cambiario se ha oscurecido. Durante el último mes no solo se ha incrementado sostenidamente la cotización no oficial, sino que las liquidaciones de divisas en los mecanismos oficiales cayeron abruptamente, de un promedio diario de 35,3 millones de dólares en septiembre a 12,3 millones de dólares en octubre. A esto se suma la fuerte incertidumbre política, un cronograma de pagos de deuda retador para el primer trimestre de 2017 y un precio del crudo que no levanta cabeza, lo que nos lleva a pensar que esta senda del mercado cambiario continúe para lo que resta de año y que solo se atenúe en la última quincena del año, debido a factores estacionales. Para 2017 todo dependerá de si el Gobierno vuelve a abrir el chorro del gasto o si aplica la estrategia de sequía de bolívares que aplicó en la primera mitad de este año.

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