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Guillermo García N.: ¡Hiperinflación… no vale!

 

Desde el año 2015 la economía venezolana viene dando muestras y síntomas de hiperinflación. Cuando en nuestros artículos planteábamos elementos de un proceso hiperinflacionario en desarrollo, la gran mayoría de los economistas, políticos y gobierno desacreditaban esas opiniones. Los economistas con poder mediático y los cuales creen siempre tener la razón y manejar la verdad única, refutaban de plano cualquier opinión. Su argumento inicial: el modelo de Phillip Cagan sobre hiperinflación no se cumple.

Mis buenos amigos y excelentes economistas, Dr. Francisco Contreras de Prospectiva y Previsión, y Williams Ruiz de la Escuela Económica Austriaca han venido analizando profundamente sobre el tema y coincido plenamente con sus planteamientos, análisis y opiniones que en el país hay elementos que señalan  un proceso hiperinflacionario. Veamos estos elementos y planteamientos del Dr. Contreras:

¿Qué hace pensar en un proceso hiperinflacionario?

“En ausencia de información y con controles de precios y otras regulaciones, la atención debe centrarse más en la forma cómo se manifiesta una hiperinflación o explosión inflacionaria, que en datos oficiales, esos signos son:

El bolívar deja de servir como medio de pago de muchos bienes y servicios.

Los precios de los bienes y servicios se presentan preferencialmente en moneda extranjera.

Hay aversión hacia el mantenimiento de saldos de dinero en efectivo y en cuentas bancarias.

No hay estadísticas oficiales sobre la inflación y la escasez.

Hay diferentes precios para un mismo bien en sitios diferentes.

No se consiguen los bienes que necesita.

Se realizan compras por encima de las necesidades por temor a escasez.

Los precios de los bienes aumentan significativamente cada mes.

Se recurre al trueque para aprovisionarse de bienes.

La presencia de colas para comprar bienes y servicios.

“El Inicio del ciclo hiperinflacionario lo marcaría la insuficiencia del impuesto inflacionario como palanca del financiamiento del déficit fiscal, es el llamado efecto Oliveira-Tanzi. El momento Oliveira-Tanzi cuando la recaudación fiscal se queda rezagada ante el acortamiento del ciclo inflacionario, de manera simple: se registra un impuesto inflado por la inflación, se recauda, se administra, y cuando se va a utilizar el recurso, el valor del destino del recurso ha cambiado de precios significativamente, con un efecto inducido de nuevo déficit”.

¿El índice nacional de precios refleja la inflación?

La inflación en Venezuela medida a través del índice nacional de precios es la parte visible de un mal mucho más profundo. Los controles de precios hacen que la inflación se desdoble en escasez y en un costo mayor por búsqueda y espera en colas para realizar cualquier compra. Desde hace meses no existe información oficial sobre los niveles de escasez, tampoco hay investigaciones sobre el costo social implícito en la búsqueda y espera en colas. El aumento de la liquidez monetaria, la paulatina reducción de las reservas internacionales netas y un riesgo país en alza, constituyen todo un cuadro de sostenimiento de la inflación.

¿Qué pasaría si se mantienen las condiciones actuales?

“No hay manera de hacer pronósticos sin errores de predicción, pues cada momento es en cierta manera único e irrepetible, pero hacer una reflexión, sobre el posible curso de los acontecimientos, es válido y puede hacerse con fundamentos. De esta manera podemos asumir la premisa de que, si el Gobierno insiste en sus prácticas históricas, se puede utilizar la información estadística del pasado para establecer rangos de comportamiento de la inflación. Sometiendo esos datos al escrutinio econométrico, uno puede anticipar al cierre del 2016,  entre 357 % y 402 %, con un valor medio de 379 % (el pronóstico anterior era de 793 %, pero la canasta básica de los últimos dos meses no ha superado dos dígitos) de impacto inflacionario sobre la canasta básica, es conveniente preguntarse hoy: ¿Cuántas familias con un grupo familiar promedio de cinco personas, pudieron alcanzar un ingreso mensual de Bs. 575.328  al mes de septiembre, para adquirir sus bienes y servicios, en mercados populares, Mercal o Pdval?

¿Cuántas familias resultarán excluidas, si al fin del año esa canasta básica escala entre Bs 640.242 (mínimo), Bs. 671.132 (medio) y un máximo de Bs. 813.627?”.

Los economistas cambian de opinión

Ahora que es ya evidente los síntomas, expectativas y registros hiperinflacionarios, y que la población padece una situación extrema de empobrecimiento, pérdida de su capacidad de compra y pulverización del bolívar, los economistas que antes refutaban  y descalificaban nuestros planteamientos comienzan ahora a explicar que como que estamos en el umbral de un proceso hiperinflacionario. La economía es más que teoría macroeconómica y modelos teóricos, derivadas y economistas arrogantes. Es una ciencia cada vez más interdisciplinaria y humana.

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