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José Toro Hardy: OPEP ¿Ganamos o perdimos?

 

Con bombos y platillos el régimen celebra la decisión de la OPEP de recortar la producción en aproximadamente 1,2 millones de barriles diarios. Tratemos de analizar el verdadero alcance de la medida y su impacto en Venezuela:

Primero. Hoy en día Venezuela ha perdido influencia en la OPEP debido a la equivocada estrategia del presidente Chávez de inmiscuirse en la compleja problemática del Medio Oriente, donde siempre habíamos sido neutrales. En efecto, al tomar partido del lado de Irán (shiita), Venezuela perdió peso ante Arabia Saudita y los demás miembros sunitas productores de petróleo del Golfo Pérsico que son miembros de la OPEP. Hay que recordar que el conflicto histórico religioso entre sunitas y shiitas se remonta a más de 1.300 años de antigüedad y es la causa de una profunda enemistad entre ambas facciones del islam.

Segundo. A pesar de los periplos presidenciales y de Eulogio Del Pino, la voz cantante en la OPEP la lleva Arabia Saudita -el mayor productor- y fue la protección de los intereses del reino lo que motivó el recorte de la Organización. En este sentido es necesario aclarar que Arabia Saudita es partidaria de una medida de recorte moderada, como la que se adoptó. No buscaban los Sauditas un recorte audaz capaz de provocar un aumento agresivo del petróleo, pues están convencidos de que ello estimularía las inversiones en “fracking”, redundando en un marcado incremento en la producción de petróleo de lutitas en los EEUU. Lo que pretende el reino Saudita es que el excedente de oferta petrolera se vaya “secando” paulatinamente.

Tercero. Venezuela resultó un pésimo negociador, cargando con un peso mayor del recorte del que debería corresponderle.

Cuarto. Lo anterior se evidencia al constar que Irán, que fue capaz de negociar hábilmente sus intereses, logró no sólo que no le aplicasen ningún recorte, sino que se le autorizase a aumentar en 90.000 b/d su producción. Alegó que al levantársele las sanciones que se le aplicaban por temor a que estuviese desarrollando armamento nuclear, requería aumentar su producción petrolera para recuperar su economía.

Quinto. Lo que le entregaron a Irán nos lo quitaron a nosotros. A Venezuela, cuya situación económica es mucho más comprometida que la de Irán, se le aplicó un recorte de 95.000 barriles diarios, a pesar de que la contracción de la economía, la inflación y todos los demás indicadores muestran la gravísima situación por la cual atravesamos. Este recorte viene a sumarse a la brutal caída de nuestra producción a lo largo de los 10primeros meses del 2016, la cual según OPEP es del orden de los 340.000 b/d.

Sexto. La producción de Venezuela se ubicará en una cifra del orden de los 1.970.000 b/d, la más baja que ha tenido el país en cerca de seis décadas.

Séptimo. El recorte aprobado por la OPEP podría redundar un aumento del orden de los $ 5 por barril de la cesta petrolera venezolana, la cual podría ubicarse en enero en torno a los $ 45. Ahora bien, ese aumento sólo beneficiará a los barriles que exportamos bajo condiciones de mercado y no al consumo interno que es del orden de los 750.000 b/d. Tampoco tendrá mayor impacto sobre las exportaciones a Cuba y Petrocaribe (unos 130.000 b/d), ya que la mitad de esa factura es pagada con trueque y la otra mitad a largo plazo.

Octavo. Al sumar y restar los renglones anteriores cabe concluir lo siguiente:

De la producción de 1.970.000 barriles diarios, el incremento estimado de $ 5 por barril exportado beneficiará a solamente unos 1.060.000 b/d, lo cual arrojaría un ingreso adicional de US$ 5.300.000 por día.
En contrapartida dejaríamos de producir 95.000 b/d, que multiplicados por el precio estimado de $ 45/b, arrojaría un monto de $ 4.275.000 por día que dejaríamos de percibir.
Es decir, si al ingreso adicional total se le resta lo que dejaríamos de percibir, ello arrojaría una diferencia a favor de US$ 1.025.000 por día.
Ahora bien, se estima que Venezuela está importando actualmente cerca de 140.000 b/d de crudo WTI (para diluir nuestros crudos extra pesados de la Faja del Orinoco), nafta y una cifra indeterminada de gasolina (por fallas en nuestras refinerías). Por ser estos crudos y derivados de mucho mayor calidad, su precio aumentará en un promedio estimado de $ 10 por barril. Ello implica un costo adicional estimado para PDVSA de aproximadamente $ 1.400.000 por día.
En otras palabras, pudiéramos estar perdiendo $ 375.000 cada día.

Por falta de transparencia, no se conocen las condiciones de nuestra exportaciones a China. Si el aumento no llegase a aplicarse a esas exportaciones, la situación sería mucho peor.

De la revisión de las cifras anteriores (que insistimos son estimaciones ya que la opacidad en las cuentas de PDVSA no permite disponer de cifras precisas), se desprende que en lugar de beneficiados podemos estar resultando perjudicados con el recorte de la OPEP.

petoha@gmail.com
@josétorohardy

 

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