Inicio > Interés > “OLP miedo, desasosiego y rabia en Barlovento”

“OLP miedo, desasosiego y rabia en Barlovento”

Mientras Carmen Castro cortaba la maleza del patio de su casa, localizada en un  caserío del sector La Popa de Aramina en Barlovento, estado Miranda, ella decía que en esa región se han hecho tres Operativos de Liberación del Pueblo este año y no han logrado su cometido: acabar con la criminalidad.

En la última incursión que comenzó en octubre en la que participaron más de 1.000 miembros del Ejército, Castro contó que entre 7 u 8 militares se metieron en su casa con armas largas. Le preguntaron con quiénes vivían, si conocía a los malandros de la zona y después abrieron clósets y gavetas. No consiguieron pistolas ni drogas, sino instrumentos para trabajar la tierra.

“Las OLP solo han servido para cazar inocentes y los delincuentes actúan sin pudor en los sectores deprimidos. Lo único que han sembrado estos despliegues han sido miedo, desasosiego y rabia entre los vecinos”, afirmó Castro.

En la comunidad de Aramina hay más de 5.000 personas que viven de la agricultura. Al igual que las poblaciones de El Café, Capaya y Yaguapa, localizadas en el municipio Acevedo, aquella ha sido también blanco de la OLP. Son zonas de paz y donde organizaciones delictivas rigen la vida de los habitantes. “Nos quitan las cosechas de cacao y mandarina y otros rubros, hacen alcabalas en varios puntos de la carretera vieja hacia Higuerote para secuestrar buses y vehículos”, aseguró.

En esas tomas policiales y militares solo 20% de las bandas que operan en Barlovento han sido desmanteladas, según fuentes policiales. En el municipio Acevedo continúan operando sin dificultad 35 organizaciones delictivas, entre ellas la del Peica, Los Carpacios, la banda del Café, Cabeza de Motor, El Morao y El Pigui. Algunos de sus integrantes han caído en los despliegues, pero sus cabecillas han reclutado más hombres. Su eje de acción no ha sido vulnerado. Un vecino de Yaguapa, que prefirió no dar su nombre, indicó que durante el operativo más reciente tres delincuentes obligaron a una pareja a que se bajara del vehículo en la carretera vieja Caucagua-Higuerote. Se llevaron el carro y los juguetes de los muchachos, a 700 metros de una alcabala del Ejército instalada para garantizar la seguridad.

A lo largo de esa carretera hay varios anuncios de venta de las casas que las bordean. El motivo del expendio, explicó el lugareño, es que sus ocupantes se cansaron de ser presas del hampa. “¿Tú ves esta casa de enfrente? Esa la desocuparon hace 5 meses porque fue robada 4 veces en menos de un año. No había sistema de seguridad que la blindara y el otro fin de semana un grupo de asaltantes arrasó con los pocos bienes que quedaban allí”, explicó el vecino.

Frente a ese inmueble deshabitado está otra casa espaciosa. Hace unos meses sus habitantes fueron sacados por una banda delictiva. “Se tuvieron que ir a Caracas. No vienen ni a pasar vacaciones por miedo”.

No hay cifras oficiales de cuántos parceleros se han ido por el acoso del hampa en Barlovento, pero sí están seguros de que los despliegues militares han acarreado desapariciones, muertes, torturas y desplazamientos forzosos. “Estos procedimientos nos han dejado devastados”.

Incertidumbre a flor de piel

Para los vecinos del municipio Acevedo hay más desaparecidos, no solo del último procedimiento que culminó con la masacre de 13 personas, sino de razzias anteriores. “Hemos llevado a cuestas el dolor de no ver a nuestros hijos más por estos despliegues”, dijo Freddy  Hernández. Su hijo Freddy es uno de los otro cinco desaparecidos del reciente operativo militar.

De acuerdo con su relato, el día 15 de octubre el joven agricultor, de 21 años de edad, estaba comiendo naranjas frente a su parcela en el sector La Popa de Aramina, cuando fue detenido por funcionarios del Ejército. Junto a él se llevaron a dos familiares que fueron liberados horas más tarde. Pero a él lo retuvieron y una vez que su familia acudió al Fuerte Chaguaramal en Cúpira, donde presuntamente había sido trasladado, no lo hallaron. “Yo lo único que quiero es que esté vivo”, expresó su padre al comentar que unos amigos presuntamente lo vieron cuando unos militares se lo llevaban.

600 muertos en OLP durante 2016

Inti Rodríguez, coordinador de Provea, informó que este año ha habido un incremento en las desapariciones forzosas. En 2015 su despacho documentó 4 denuncias de este tipo, pero este año no ha finalizado aún y lleva 20. Agregó que en 2016 ha contabilizado 600 muertes durante los Operativos de Liberación del Pueblo, registrados en Distrito Capital, Miranda, Zulia y Carabobo. Las incursiones, a su juicio, han estado al margen de la ley porque se ha militarizado la seguridad ciudadana, además del uso excesivo de la fuerza.

“En el caso del último procedimiento registrado en Barlovento, se desplegaron funcionarios del Ejército, cuando deberían hacer labores de resguardo de la frontera. La seguridad ciudadana debería estar en manos de las policías y no del Ejército”, destacó Rodríguez.

Fuente: El Nacional

Te puede interesar

Compartir