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Del Bufalo: La nomenklatura de AD, PJ y UNT trabaja para que Maduro gobierne hasta el 2019

El filósofo y docente de la Universidad Simón Bolívar afirmó que con la Mesa de Diálogo, la oposición le dio al presidente Nicolás Maduro la gobernabilidad y el oxígeno que necesitaba el régimen para seguir en el poder.

Erik Del Bufalo es filósofo especializado en ética, estética e ideas políticas y docente de la Universidad Simón Bolívar (USB). Aunque es Doctor en Filosofía por la Universidad de París X y ha publicado artículos en revistas nacionales e internacionales —además de libros, como Deleuze et Laruelle: De la schizoanalyse à la non-philosophie (2003); o El rostro lugar de nadie: erotismo, ética y umbral en la obra de Alí González (2006)— y escribe en el portal cultural Prodavinci, no es precisamente locuaz, ni se expresa con palabras crípticas que den cuenta de sus conocimientos. Eso sí, sus afirmaciones y razonamientos son implacables.

Al hablar de la realidad del país no escatima en dardos y 140 caracteres son suficientes para sacudir a quien lo lea a través de su cuenta en Twitter (@ekbufalo), donde no faltan perlas como “Las últimas tres semanas de la MUD han sido particularmente vomitivas, estoy pensando aún como decirlo de un modo elegantemente analítico” o “Alegría por liberados es humana, pero es una trampa de negociación, ética y política. Las personas no son bienes transables y somos 30M”. Esto le ha granjeado encontronazos con intelectuales y políticos, además de admiradores entre los usuarios de la red social.

“Sospecho que hay intereses dentro de la MUD que no querían la salida de Maduro o que están esperando otra temporalidad para que sus propios candidatos estén en una posición más privilegiada o tienen una agenda propia, que no creo que sea toda la MUD sino una parte de la MUD”, sentenció.

¿Cómo evalúa la Mesa de Diálogo?

—Creo que fue una tragedia. Todavía estoy tratando de explicarme por qué eso ocurrió cuando el Gobierno, por fin, parecía estar contra las cuerdas o, por lo menos, la sociedad civil así lo planteaba. Y cómo se cambia de la noche a la mañana la seña de un modo que dejó perplejo al país. Creo que [el Presidente] Nicolás Maduro ya por ese hecho ganó el diálogo pase lo que pase el martes; ganó tiempo, ganó respetabilidad y gobernabilidad y creo que la Mesa de la Unidad Democrática se desprestigió, aunque no sé si la MUD, porque la MUD también es un chantaje y eso ya no existe.

La MUD es esencialmente el G3 o G4: Un Nuevo Tiempo, Acción Democrática, Primero Justicia más Avanzada Progresista. Voluntad Popular estuvo un tiempo dentro por el chantaje de los presos políticos, pero fue inteligente de no caer en esa trampa, creo que Leopoldo López fue firme en eso. Esto ha sido una catástrofe para la sociedad civil.

Según usted, ¿cuál era la alternativa al diálogo?

—Seguir con el juicio político en la Asamblea Nacional, seguir con la presión de calle, no ofrecerle agua a Maduro. Hay una tesis de algunos analistas, que no quiero mencionar por amistad, que eso tenía que ser así porque “ellos tienen a los militares”, pero al final la presión civil va en paralelo de la militar, tú puedes crear un caos civil sin tocar ni una sola bala. Igual, si te van a reprimir, lo van a hacer, porque la represión no se ha detenido. Había que seguir con la línea que se trazó. Sospecho que hay intereses dentro de la MUD que no querían la salida de Maduro o que están esperando otra temporalidad para que sus propios candidatos estén en una posición más privilegiada o tienen una agenda propia, que no creo que sea toda la MUD sino una parte de la MUD. Ni siquiera son partidos completos de la Mesa, son facciones de partidos muy grises, muy oscuras, gente que nunca va a tener cargos políticos porque es de maquinaria, que nunca van a ser presidentes, que están en esa negociación.

¿Cómo quiénes?

—Como Julio Borges; como toda la gente de UNT y el gobernador de Lara, Henry Falcón. De UNT han salido todos los oportunistas, tránsfugas y mediocres. Gente muy gris y patética que no hubieran llegado a ser políticos si no existiera el chavismo. La gente más gris de la IV República era brillante al lado de UNT.

¿Julio Borges?

—A Henrique Capriles lo traicionó su propio partido, lo dejaron guindando. Sé que el chantaje sobre el divisionismo es muy fuerte, y te castigan muy duro si tomas posiciones radicales. Capriles —por el cual no siento ningún desprecio y sé que es una persona respetable—, es un poco ingenuo. No estoy de acuerdo con sus políticas, pero creo que fue traicionado por gente muy oscura de su propio partido, gente de las maquinarias. Hay figuras que no se entiende que sigan en la MUD después de tantos fracasos, como el secretario Jesús “Chúo” Torrealba. Hay cosas muy extrañas como para haber firmado un acuerdo tan infame donde no se reconocen ni a los presos políticos, comunicado que leyó el alcalde Carlos Ocariz, cosas que solo se explicarían si tienen una presión personal, y además le daba las armas que quería al régimen en materia de la “guerra económica”.

Yo no creo en políticos ni en periodistas amateur. No creo que Ocariz sea ingenuo o “que lo engañaron y pobrecito”. Alguien que tiene años en esa ciencia del demonio que es la política puede ser menos perverso que otro, sí, pero no ingenuo. No digo que no haya habido presiones terribles a su familia o sus hijos, porque aquí hay una pandilla de malandros, pero había que buscar otra salida; era mejor el exilio en todo caso.

Es muy crítico con la MUD, ¿cree que hay otra opción posible distinta a esta coalición?

—Hacer un frente amplio, más grande.

Pero eso ya lo hicieron con algunas asociaciones civiles…

—No, asumieron a la sociedad civil dentro de la MUD que es otra cosa. La MUD se debería disolver, se debería fragmentar y en sus fragmentos recomponerse con gente que pueda liderar vanguardia en la calle, en la sociedad civil, en las fuerzas vivas, en el Parlamento y recomponerse así.

¿La MUD debería disolverse y reagruparse de nuevo?

—No. De otra manera, en un frente que tenga a la sociedad civil y a los mismos políticos que no pueden quedar fuera, pero la dirigencia de la MUD, lo que yo llamo los “caciques” de la MUD, deberían dar un paso atrás, ya está bueno que Julio Borges, Chúo Torrealba y Henry Ramos Allup [presidente de la AN] estén de comandantes en una guerra perdida, deberían ser más humildes en eso. Hay que pasar de una mesa electoral, porque ya se ganó, a un frente de movilización de las fuerzas vivas y civiles del país.

Pero eso siempre se ha dicho…

—Mientras se mantenga como una plataforma electoral postelectoral, se va a mantener como un espacio de negociaciones de cuotas y de negociaciones internas, no de negociaciones fuera de la pura mesa y contra el régimen. Lo que se le hizo al secretario general de la Organización de los Estados Americanos, Luis Almagro, es absurdo; estaba apoyando la aplicación de la Carta Democrática. ¿Cómo va luego uno al exterior a decir que esto es una dictadura?

De cualquier modo, la Unidad es necesaria.

—Se necesita una unidad, no esta ‘Unidad’. La unidad no es una cosa metafísica que además es patente de los cuatro partidos; puede ser muy disímil, puede ser antagónico, pero que la gente vea el antagonismo, por ejemplo, entre Leopoldo López y Henry Falcón y eso aglutina a las fuerzas, pero que se vea. Porque al final, la unidad no se hace a partir de una horizontalidad sino a partir de un núcleo que tiene más fuerza política, económica, social o comunicacional que va aglutinando una hegemonía en torno a sí. Será múltiple como es la oposición, pero es a partir de eso. Ahora, si todo el mundo está viendo cuál es su cuotica de poder en un sistema donde no hay cuotas de poder porque esto no es una democracia, no tiene sentido.

¿Qué tipo de régimen tenemos?

—Esta es una tiranía oclocrática sin instituciones de ningún tipo que contengan el poder; esto es una dictadura de mafias. Lo mismo que hace un pran en una cárcel lo hace el régimen en el país. Hay un Estado de facto que agrupan fuerzas económicas y militares y que además secuestraron el nombre de la República como sus representantes, lo que no es más que un acuerdo de mafias o malandros.

Cuando la gente piensa en dictaduras, su referencia son las del Cono Sur: Argentina, Chile, Paraguay.

—La dictadura es una institución que tiene 2.000 años desde la época romana. La llamo tiranía para evitar ese problema. La dictadura militar es terrible pero es un militar que toma el poder cuando hay una amenaza, las dictaduras siempre son de derecha de algún modo. Las dictaduras del proletariado son tiranías, allí no se quiere mantener sino disolver el orden social y crear otro, que siempre es una catástrofe. Las dictaduras clásicas son conservadoras todas y para mantener el orden. El dictator que se le da al César o a un general cuando hay condiciones extraordinarias. El caso más paradigmático es la dictadura del proletariado, malentendida por Vladimir Lenin, que lo toma como un concepto verdadero, y que es una ironía de Carlos Marx.

¿Usted encuentra alguna diferencia entre este supuesto Gobierno marxista y el fascismo?

—Eso es demasiado elegante. Esta es la típica tiranía de degeneración de democracia. Estos regímenes aparecen cuando la democracia se degenera y aparece un régimen radicalmente populista con justificaciones de origen marxistas, que son justificaciones nominales. Son regímenes corporativistas de marcado corte populista que se hacen concretas con un pacto de cúpulas mafiosas y de gente privilegiada en detrimento de las mayorías y también de las minorías. Por eso siempre buscan una minoría que es enemiga interna: siempre es el burgués, el judío, el escuálido.

Fíjate que en Venezuela fue con la clase media, algo curioso porque es la que más roce tuvo con ese sector y es la que ha pagado todos los costos, ahora los va a pagar todo el mundo. Al inicio del chavismo se le puede llamar ‘lumpen oligárquico’, porque contó con el apoyo de gente muy rica diseñado para mantener el control de la renta petrolera y sus privilegios. Ese es el diseño de Chávez, solo que se ha ido acentuando. La escasez empezó en el 2007.

¿Qué cree usted que va a pasar el 6D?

—Nada.

¿Nada?

—Algún fuego de artificio, alguna liberación de un preso político, tal vez alguna declaración, una medida pequeña para las tribunas, pero sí: nada. Ya no importa lo que pase porque aunque la oposición se pare de la Mesa de Diálogo el martes, ya el principal logro el régimen lo consiguió: que era desmontar la gran masa crítica que existía contra el Gobierno y lo tenía más o menos en jaque desde el punto de vista de la gobernabilidad, creo que el mismo Ramos Allup lo dijo, que Maduro tenía que agradecerles que estuvieran trabajando por su gobernabilidad. No lo inventé yo, es público. Ahora por qué uno va a jugar en favor de la gobernabilidad de una tiranía, es la pregunta que todos tenemos que hacernos.

¿Qué va a pasar entonces en los próximos meses?

—Pueden pasar muchas cosas pero en el fondo es lo mismo, nada. El problema es este: supongamos que Maduro se escapa y se va o se fastidia. Ya hay todo un sistema que es muy difícil de desmontar, es mafioso y criminal y eso va a tardar uno o dos años incluso. Yo creo que hasta el 2019 no va a pasar mayor cosa; se pueden liberar algunos presos políticos o tomar alguna medida política sensata, pero más allá de eso no, a menos que haya una vuelta a la agenda insurreccional y no de co-gobierno. El problema de la agenda insurreccional es que la mayoría de la gente de la MUD no la quiere, porque son muy mediocres y creen que no van a poder controlarla después en su propio beneficio.

Será porque creen que es un Golpe de Estado…

—No creo que sea por eso. No están a la altura. La sensación que dan es que no saben manejar el tema social, económico. Muchos de ellos no están interesados en ser gobierno. Siendo lo más benévolo en el análisis, dando el beneficio de la duda, creen que Maduro debe pagar los costos políticos de los ajustes que van a venir a juro. El problema es doble: ellos ya pagaron el costo con el Diálogo y es inmoral porque hay mucha gente pasando hambre, niños sufriendo y población que muere por falta de medicamentos, familias destruidas, gente que se fue del país.

¿No hay una posibilidad de salida de Maduro a corto plazo?

—No por la vía que está proponiendo la MUD, a menos que haya presiones dentro del chavismo; u, otra vez, algo que ponga la agenda insurreccional en la calle. Pero si proyectamos este escenario que tenemos en el futuro, esto es hasta el 2019, que creo que es la idea. El problema es que creo que la realidad no va a aguantar porque el país está muy frágil y va a hacer que se precipiten acontecimientos. El país no va a aguantar 2.000 % de inflación en 2017.

¿Usted cree que la MUD está trabajando deliberadamente para que Maduro continúe hasta el 2019 por sus propios cálculos?

—Sí.La MUD es una abstracción, son realmente tres partidos, un G3: PJ, UNT, AD y Henry Falcón que es un oportunista. Yo sé que todos los adecos no están en eso, igual que en PJ. La MUD es la nomenklatura de AD, PJ y UNT. No se sienten a la altura de manejar una catástrofe como esta.

¿Cómo quedó la oposición ante la Comunidad Internacional que estaba apoyándola?

—La Comunidad Internacional sí piensa en la gobernabilidad y sus intereses primero. Estará muy preocupada, y pensarán que no están a la altura del país y que es mejor que se quede Maduro, o se mantenga una transición mucho más larga de lo esperado. La MUD ha perdido mucho respeto, a Almagro lo dejaron como un imbécil. ¿Qué les van a decir? “Allá está el representante del Papa, vayan con el Papa y siéntense a dialogar. Es una tiranía sí, pero ustedes tienen un espacio de diálogo, hay espacios democráticos todavía”.

¿Cuáles serían las propuestas que cree necesarias para salir de la crisis?

—Primero retomar la agenda insurreccional que ya la oposición se había decidido ¡por fin! después de 10 meses con la mayoría de la AN a tomar y volver a esa agenda que estaba muy clara: somos 3/4, vamos a un juicio político, vamos a la calle, ustedes [el régimen] son unos mafiosos criminales. Nos robaron el revocatorio, ya no tienen legitimidad de origen: esa era la agenda, no salirse de ahí. Los militares no podían hacer nada, porque iban a tener que hacer una matanza tan grande que se iban a perder ellos mismos. Los militares son así como una bomba atómica, no se pueden usar como se quieren. Yo puedo tener la bomba atómica, pero no puedo hacer una masacre en Los Palos Grandes o en la autopista y devolverme a mi cuartel. Venezuela amanece intervenida al día siguiente.

Tampoco creo que los militares hubiesen hecho eso, estaría primero el alto mando detenido antes de que eso pasara. Esa es la propuesta macro, después de que una agenda insurreccional haga que el chavismo quiera salir de Maduro también habría que hacer elecciones presidenciales y regionales e inminentes, porque ya el revocatorio no sirve en 2017. Muy leguleyamente uno podía decir que había una dictadura performativa de desempeño, pero ya no hay ni legitimidad de origen porque te robaste el momento de decisión popular.

Hay un bache generacional en el liderazgo político desde la generación del 28. ¿Por qué, salvando excepciones, la clase política venezolana es tan mediocre?

—Eso no es culpa de Chávez sino de la IV República. La propia generación de 1928 abortó a sus hijos; Rafael Caldera, Carlos Andrés Pérez abortaron a sus hijos. Si Claudio Fermín o Eduardo “El Tigre” Fernández hubiesen sido los candidatos, se producía un relevo generacional nuevo, natural de la IV República, pero Alfaro Ucero, Caldera y demás se comieron a sus hijos. Allí empezó el desastre, se comieron a sus relevos por intereses muy mezquinos. Esa generación era la más preparada después de la de 1928 -que fue autodidacta de una Venezuela muy rural que modernizó el país-, que se preparó en el exterior, que querían ser políticos de niños, fue destruida por la partidocracia, como Crono con sus hijos. Eso y los medios le abrieron la puerta al chavismo con una cosa que Venezuela no sospechaba, que había una gran mala concepción de lo que era la izquierda, muy anclada en la montonera rural del siglo XIX, que no se había manifestado con la fuerza que tenía.

¿Los partidos políticos opositores tienen, de verdad, alguna ideología definida? Porque eso de ‘derecha e izquierda’ suena más a la narrativa chavista.

—Izquierda y Derecha son grandes categorías que no dicen nada salvo específicamente algunas posiciones. Voluntad Popular es un partido que representa una nueva social democracia; Vente Venezuela es un partido centro liberal; AD es el partido tradicional de social democracia; lo que no se entiende muy bien es qué es UNT y PJ, no entiendo qué son.

PJ se define como centro humanista.

—Es una cosa como neomasónica, parecieran unos neocopeyanos. Los veo como opusos [seguidores del Opus Dei] con vocación social. Y UNT es un partido de Rosales, nada más.

¿Por qué le gusta tanto el discurso de María Corina Machado, de Vente Venezuela?

—Porque es la única que es claramente liberal, dice: cero rentismo, el Estado no puede ser más rico que la sociedad porque nos va a someter siempre y es liberal sin ser una neoliberal acérrima de los años 80’ que quiere privatizar hasta el agua.

Claro, pero ese es su discurso, otra cosa son sus estrategias…

—Sus estrategias políticas pueden ser discutibles pero su discurso ideológico es claro; ahora, desde el punto de vista ético me parece que dice claramente las cosas sobre la MUD. Le tengo mis críticas a Leopoldo López, pero él es un preso político y yo no voy a hablar mal de un preso, no puedo. Y creo que los dos están claros en lo que hay que hacer ya: el G2 de la MUD, digamos. Son claros “nosotros somos ‘esto’ y no nos da pena, no queremos repartir pollo ni dar limosna, queremos restablecer un orden económico claro con instituciones fuertes, sin desatender las necesidades sociales ”. La principal política es la economía.

Sí, pero “La Salida” en 2014 fue un gran error.

—Sí, pero fue propiciado también por otro error. Cuando a Capriles le roban las elecciones, él debió mantener el discurso del fraude y la ilegitimidad hasta el final y no cambiar de opinión cuando estaban masacrando estudiantes. Sin el discurso del fraude no hubiésemos llegado a “La Salida”. Fue un error relativo que venía de otro error. Habrá sido un mal cálculo, pero fue una consecuencia lógica del fraude. Creo que fue un error, esencialmente, porque no contó con que la otra parte de la oposición no la iba a apoyar sino más bien a abortar. Lo cual no significa que Leopoldo López tenga que estar preso, ni la muerte de los estudiantes.

No. No tiene nada que ver, pero creo que hay responsabilidad política en los dirigentes que hicieron ese llamado, tú tienes que sacar a la gente con un objetivo claro y “La Salida” duró varios meses, cuando empezaron a matar a estudiantes, tenían que recogerlos.

—Tienes razón en parte, pero no se puede decir eso porque es lo mismo a decir, “bueno, sí, la violaron pero tenía minifalda”. No se les puede responsabilizar de lo que hizo la dictadura. Hubo imprudencia, pero no responsabilizo en nada a la dirigencia opositora que tomó esa posición. Hubo un mal cálculo y todos los dirigentes pagaron su costo: Leopoldo está preso; María Corina perdió su fuero parlamentario y Ledezma está preso en su casa. Acuérdate que también había un movimiento de rebelión en el Táchira, las guarimbas, más bien cabalgó sobre ese movimiento.

¿Cree que ahora hay posibilidad de que se esté incubando una generación de relevo con buena formación?

—Sí, creo que es demasiado joven todavía y está en peligro. Eso es como los caimanes bebés, si sobreviven van a ser buenos. Los que sobrevivan a esta situación van a tener una fragua porque es una situación dura. En la universidad veo a jóvenes de 21 años, muy claros, que saben dónde están parados y cómo es el país.

Usted me dijo una vez que venía del marxismo. ¿Qué le dejó el marxismo?

—Yo no dije que venía del marxismo, dije que venía de la izquierda liberal y que había leído mucho a Carlos Marx. No hubo camarada Erik. Vengo más bien del anarquismo con posturas liberales no estatistas. Y después de los 40 años uno aterriza más las ideas.

Fotos y videos: Miguel González

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