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Enrique Meléndez: El temor electoral

 

Hay mucho reclamo que hacerle a la MUD; visto que, para empezar, se coló el año, y lo que decía Ramos Allup en sus comienzos, recién se instalaba la Asamblea, que en seis meses Maduro estaría fuera de la presidencia de la República, se lo tuvo que tragar. Peor aún, el gobierno terminó vacilándose a la MUD en la Mesa de Diálogo, y entonces logró ganar tiempo, en el sentido de desconocer todo lo pautado en la Constitución, y seguir adelante sin permitir ninguna elección; lo que no es extraño en una gente que siente que está salida de esa alta investidura, y entonces no le queda otra cosa que apelar a la mala fe.

¿Acaso por eso no fueron los líderes máximos de los partidos AD y PJ, Ramos Allup y Borges, y dejaron más bien allí la representación de la MUD en manos de figuras secundarias? Creo que el olfato político le avisó a esta gente que el gobierno al final no iba a cumplir; tomando en cuenta que, mientras uno de los seis siniestros, que gobiernan a este país, dice una cosa; otro ordena lo contrario. Diosdado Cabello no quiere entregar a ningún preso político; aun cuando entre los acuerdos, firmados por la representación oficialista, figura su libertad, y con lo que se vacila también al Vaticano; lo cual constituye una aberración, para desconsuelo del pueblo venezolano, que durante todo el año mantuvo la expectativa de un cambio de gobierno, incluido, el propio pueblo chavista, y el que estaría dispuesto a votar más bien en su contra en caso de presentarse cualquier elección; pues ya a esta altura toda Venezuela está convencida de que en la República civil se vivía mejor; razón por la cual existe ese miedo entre los seis siniestros, y jamás se van a querer medir en una elección de ahora en adelante. Ahora, ¿qué se espera del buen revolucionario?

El alma del buen revolucionario: ese es el que se ha entronizado en el poder; teniendo presente que ese sujeto juega a la irracionalidad y, en ese sentido, no es hombre de palabras, y esto por la condición de pueblo sometido, y que nunca entendió el por qué de su libertad, y por eso cayó en el libertinaje; que dio lugar al igualitarismo y a la presunción: el país de las nulidades engreídas y posiciones consagradas, como se viene repitiendo en nuestros anales desde el siglo XIX, y cuya permanencia en el poder no se explica sino porque se apoya sobre las bayonetas; es decir, en la coerción y no en la razón. ¡Muera la inteligencia!, es el grito de esta gente. Obsérvese, que este gobierno, en lugar de adoptar las políticas económicas, que en su totalidad los economistas de este país le recomiendan, para salir de la grave crisis, que padecemos sobre todo en el ámbito económico; donde lo que se ha generado es hambre, lo que hace es crear más ministerios y más misiones sociales, es decir, más burocracia gubernamental, o decreta aumentos compulsivos de sueldos y salarios; porque cree que eso le hace bien a la gente, sin cálculo alguno, y aumentos que, luego, el propio gobierno no tiene para cancelar en efectivo, y de allí el caos bancario, que estamos viviendo; pues el buen revolucionario, se repite, por su condición de haber sido emancipado, considera que el Estado también está en deuda con él, desde el punto de vista, económico; que es algo que exacerba la ideología populista, y de allí, decía, la creación del famoso programa de las misiones sociales; a través del cual se repartió desde comidas, hasta casas; una cosa jamás vista; programa que al día de hoy está colapsado, producto de la reducción drástica de los ingresos petroleros, y que fue lo que permitió este gran derroche, mientras se quebraba el aparato productivo del país, porque, a la final, resultó más negocio importar, que producir; sobre todo, para las mafias militares, ligadas a uno de los seis siniestros, y de modo que hoy nos encontramos en este terrible caos, que toca los niveles de crisis humanitaria y social, y lo peor es que cada día se agrava más.

Eso de reclamarle a la MUD el hecho de haberse dejado engañar, se parece mucho a la situación que se presenta, cuando el marido le forma sendo lío a su esposa, porque se ha dejado robar. Así como en el cuento del escorpión, que le clava el aguijón a la rana, en medio del río, cuando ésta la transporta, apelando al hecho de que esa es su naturaleza; en el alma de esta gente anda la mala fe; tanto más cuando siente que ha llegado la hora de bajarse del tigre, sobre el cual han cabalgado durante estos casi 18 años de gobierno suyo; cuando ya siente que tiene el sol en la espalda, y que nadie les cree ese discurso populista, revanchista, mentiroso; enajenante; tratándose, además, de una clase gobernante que llegó al poder, no porque se lo propusiera, sino por un error histórico; esos errores que cometen algunas sociedades que le entregan, como diría Marx, el poder a un aventurero; muy propio, se repite de un pueblo lleno de presunción y arribismo. En estas condiciones, no cabe sino esperar a las elecciones, que tarde o temprano el régimen tendría que permitir que se realicen: elecciones de gobernadores, que nadie duda que la oposición las barrerá por completo,  por lo que quedaría un gobierno cercado, y cercado además por sectores internos del chavismo, que a esta altura comienzan a pedir la renuncia de Maduro, y, luego, las elecciones presidenciales de 2018.

Aquí estamos ante la misma situación, que se le presentó a Pérez Jiménez en 1957, cuando entonces su operador político, que era Laureano Vallenilla, le hizo ver que tenía que proceder a convocar a un proceso electoral, como lo contemplaba la Constitución; idea, por supuesto, con la que no congeniaba Pérez Jiménez, y quien, al final, terminó terciando por la convocatoria a un plebiscito, y que el pueblo dijera si él se quedaba gobernando o no. Por supuesto, en ese plebiscito no iba a estar ausente la figura del fraude; pero este plebiscito fue el detonante, para que aconteciera lo que vendría a continuación, a raíz de los sucesos del 23 de enero del año siguiente, y con los que se inicia la era de la República civil.

 

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