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Roberto Malaver: Vamos a volvernos brutos todos

Cuando estaban dispuestos a entrar en la tasca Puerto de Palos, donde siempre hay un Colón, Ramos Allup le dijo a Ismael García: “Entra tu primero, Ismael, que a ti no te joden como a mí”. Y así fue: Ismael García asumió, por primera vez, el liderazgo, y entró encabezando la marcha de la derrota. Detrás de él venían Julio Borges, Edgardo Zambrano, Ramos Allup, y Jesús Gil, un enviado desde Perú de Carlos Ortega, para recordar los triunfos y fracasos del paro del 2 de diciembre de 2002, que a Carlos Ortega se le fue de las manos.

Romualdo, el jefe de los mesoneros en la Tasca Puerto de Palos, se extrañó cuando vio entrar primero a Ismael García. “Caramba, es la primera vez que te veo de primero en alguna cosa”- le dijo Romualdo, Ismael lo vio como si estuviera viendo a Didalco Bolívar, y Romualdo entendió, y los llevó hasta la mesa de la unidad que estaba abandonada en un rincón de la tasca.

Los miembros caídos de la oposición tomaron asiento y pidieron: “Una paella para todos y la botella de siempre” –dijo Ismael García. Entonces Ramos Allup tomó la palabra. “Aquel paro fue una locura. Lo mejor que quedó de ese paro fueron las frases del compañero Carlos Ortega. Aquella vaina de Vamos a volvernos todos brutos para ver si nos entendemos, es una frase que ni Borges”. “Ah, porque yo soy bruto”. Intervino Julio Borges. “No me refiero a ti, Julio, hablo de Jorge Luis Borges, pero tú no  sabes quién es ese señor”- le contestó Ramos Allup.  Zambrano tomó la palabra y dijo: “Es cierto, Carlos Ortega comenzó el paro como si tuviera el poder, mandando todas las tardes a hacer cacerolazos y pitos y matracas y hallacas sin Chávez y terminó diciendo que el paro se le fue de las manos. Hay que meterle sociología a eso”. “Tú lo que quieres entonces es que yo no participe en esta conversación”. Dijo Ismael García. “¿Por qué?- preguntó Zambrano. “Porque yo no soy sociólogo y quiero meterle análisis”. Los demás se vieron las caras como pidiendo disculpas por haber invitado a García.

Romualdo llegó cantando: “Ni un paso atrás. Ni un paso atrás”. Y comenzó a servir los tragos. Y siguió comentando: “Se perdieron más de veinte millones de dólares, y hay quienes están celebrando eso, parece que no les duele el país”. Ramos Allup lo vio y le dijo. “Carajo, como que te estás leyendo las obras completas de Rómulo que te regalé el año pasado”. Romualdo sonrió y dijo: “Ya Rómulo los hubiese metido presos a todos ustedes”. Y se marchó. Y García dijo: “Esa vaina es verdad”.

Julio Borges, con una cara de felicidad, intervino: “La verdad es  que si nosotros fuéramos serios, estaríamos analizando ese paro, porque allí nos apoyó todo el mundo, empezando por los medios de comunicación y los amigos del exterior, y nosotros no le hemos reconocido a esa gente esa deuda que tenemos con ellos. Y perdonen que se los diga sonriendo, pero es que ahora, cada vez que hablo, me acuerdo de que el 5 de enero seré presidente de la Asamblea Nacional y desde ya estoy celebrando. Ramos Allup, tomó la palabra. “Apartando pretensiones presidenciales, quiero volver a decirles que la mejor frase de ese paro la dijo el compañero Carlos Ortega, Vamos a volvernos brutos todos, para ver si nos entendemos. Y yo creo que muchos de nosotros nos volvimos brutos, y todavía seguimos brutos”. Interrumpió Ismael García: “Como Enrique, por ejemplo”

Romualdo llegó con los otros dos mesoneros, Tiburcio y Andrés, y comenzó a distribuir la paella. Y les dijo: “Me dice el patrón que les diga que tienen una cuenta enorme por pagar, y no se hagan los locos. Miren que aquí está prohibido olvidar. Y el patrón no quiere dar ni un paso atrás”.

Y Jesús Gil, el enviado de Carlos Ortega desde Perú, comentó: “Se nota que esta gente no deja hablar a la clase obrera, por eso flexibilizamos el paro”

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