Inicio > Opinión > Juan Manuel Raffalli: El diálogo incierto. Análisis del tercer encuentro

Juan Manuel Raffalli: El diálogo incierto. Análisis del tercer encuentro

Juan Manuel Raffalli, quien fuera Asesor Jurídico durante el Proceso de Negociación y Acuerdos con Mediación de la OEA en 2002, analiza en exclusiva para Prodavinci la situación actual de la Mesa de Diálogo sobre el conflicto político y social en Venezuela. Raffalli es profesor de Derecho en la UCAB, en la Universidad Monteávila y el IESA

 

Llegó el emblemático 6 de diciembre, oportunidad fijada para la tercera sesión de la Mesa de Diálogo con Facilitación Internacional. La conclusión después de esa sesión es que nadie entiende nada. El proceso es muy extraño y si bien es cierto que cada proceso tiene sus propias características, comparado con otras experiencias de Diálogo Político para resolver conflictos, el que se vive en Venezuela no encuentra referencia en ninguno. Tratemos de analizar ocurrido y qué podría esperarse en el futuro de este intercambio.

Tensiones Previas

Es evidente la desconfianza mutua y la visión “estratégica” del Gobierno sobre un Diálogo del que únicamente pretende sacar tiempo y apariencia democrática. Las partes se acusan recíprocamente de incumplimientos y lo cierto es que El Vaticano ha tratado de presionar al Gobierno para que cumpla la agenda acordada. Recordemos que no se ha establecido ningún mecanismo efectivo de verificación y cumplimiento de los Acuerdos, por lo que directamente El Vaticano mediante su Secretario de Estado ha “demandado” al Gobierno que cumpla los acuerdos lo cual, como se sabe, generó una acalorada protesta de los más altos voceros oficiales.

Esta situación hace que el Diálogo en sí mismo de claras muestras de deslegitimación cuando, además de la famosa carta de El Vaticano reclamando su actitud al Gobierno, la oposición ha dicho que lo abandona hasta tanto el Gobierno cumpla, y para ello envía a dos voceros con este claro mensaje pero a la vez procurando que la instancia no muera.

Es evidente entonces que el Diálogo agoniza. Precisamente por ello, entre el 5 y 6 de diciembre, los facilitadores hicieron esfuerzos por reunirse previamente con cada parte por separado y han emitido un comunicado que es casi un respirador artificial.

 Metodología y fechas

Advertíamos en otras contribuciones en Prodavinci que la metodología del proceso no reflejaba ninguna urgencia. De hecho el Alcalde Ocaríz ha dicho que “los tiempos de los representantes de Unasur son distintos que los del pueblo que está pasando hambre”. Esa situación se mantiene, al menos respecto de las sesiones plenarias. La próxima fue fijada sin aprobación de la MUD para el 13 de enero de 2017, pero ya el mismo Ocariz y Jesús Torrealba han señalado que no asistirán a la sesión del 13 de enero si el Gobierno no cumple los acuerdos pendientes.

Lo cierto es que esa fecha fijada sin aprobación de la MUD, no es cualquier cosa. Desconocemos si habrá problemas de agenda para la Facilitación, pero a no dudarlo, es relevante que para esa fecha ya se habrá consumado la frontera del 10 de enero, límite máximo para que una ausencia absoluta del Presidente derive en una nueva elección. También se habrá instalado la nueva directiva de la Asamblea Nacional y se sabrá si se respetó el Acuerdo de las Fracciones opositoras en cuanto a la rotación en los cargos.

En todo caso, la metodología es la misma. Se procura que avancen las reuniones bilaterales en las “Mesas Técnicas” y luego que El Vaticano venga cada tres semanas a ver si ocurren avances efectivos. Lamentablemente no vemos a la Facilitación empeñada en sesiones permanentes, al menos públicamente.

¿Qué ocurrió en la sesión?

La sesión no fue ni plena ni plenaria, así quedó de bulto tras las frases de estilo de los comunicados de la Facilitación utilizadas cuando no pueden decir nada positivo. Sin embargo, parece evidente que los dos enviados por la MUD para advertir sobre el retiro de la oposición de la Mesa hasta tanto el Gobierno no cumpla, se sentaron con la Facilitación y quien sabe si incluso con la representación del Gobierno.

En esas reuniones que no conforman una sesión plenaria, según se puede concluir de las palabras de Monseñor Celli, se acordó que los Poderes Públicos (léase TSJ), no interferirían dictando “decisiones”que afecten el proceso. Esto está claramente relacionado con el Recurso de Omisión Legislativa interpuesto prematuramente por el diputado Héctor Rodríguez, cuyo objetivo es que sea el TSJ, nuevamente de manera inconstitucional, el que designe a los dos nuevos Rectores Consejo Nacional Electoral (CNE) para que persista su parcilización actual.

De esta forma, pareciera que se ha evitado por ahora un fallo nefasto y se reabre la posibilidad de que se designe un CNE potable para lo cual, según la Facilitación, las partes se dieron hasta el 17 de diciembre. De hecho supuestamente existe una “lista de puntos” que comenzarían a debatirse de inmediato en las “Mesas Técnicas” sobre cuyo desempeño poco o nada se sabe públicamente, lo cual no es en sí mismo negativo si se viera algún resultado concreto. Pero este debate tampoco parece haber sido asumido por toda la MUD pues el Alcalde Ocariz insiste en que no se reunirán hasta que el Gobierno no cumpla lo acordado. Y es aquí donde hay que resaltar que sin PJ, AD y VP, no hay diálogo legítimo posible.

¿Qué se puede esperar ahora?

Bajo el débil argumento según el cual asistir a las Mesas Técnicas no es seguir en el Diálogo, es posible que siga habiendo contactos por esa vía. Aún así parece muy factible que no pase nada hasta el 13 de enero, como nada ocurrió hasta el pasado 6 de diciembre. De darse este escenario, el Diálogo, ahora pendiendo de un pulmón artificial, definitivamente podría quedar desconectado. De hecho el Presidente de la AN ya ha señalado que retomarán la vía del establecimiento de la Responsabilidad Política del Presidente.

Pero también es posible que la misteriosa hoja de propuestas, que se cree que se comenzaría a debatir desde el 7 de diciembre en las invisibles Mesas Técnicas, arroje algún resultado concreto. Por ahora sólo podemos avizorar 4 resultados de ese tipo: (i) la designación de un CNE equilibrado; (ii) la concreción de las fechas para elecciones regionales; (iii) algunas liberaciones con motivo de la Navidad; (iv) la autorización de ingreso de ayuda humanitaria en medicinas.

Sería una sorpresa que cualquier posibilidad de precisar una ruta electoral presidencial, sea debatida antes del 13 de enero, con lo cual se abre el horizonte únicamente para las siguientes opciones: (i) Refererdo Revocatorio en 2017; (ii) Elecciones Generales anticipadas vía enmienda constitucional; (iv) un Gobierno de Unidad Nacional concertado; (iv) y lo que quisiera el Gobierno (y no sabemos si alguien más) que es elecciones presidenciales en 2018.

¿Y la crisis?

Es aquí donde se abre la caja de pandora. Mientras el Diálogo no goza de buena salud y el Gobierno sigue sin dar muestras de corrección en sus políticas económicas, 2017 luce como un año mucho más duro que el 2016. La lentitud en la actividad económica durante los primeros meses del año es desde ya preocupante. Esa lentitud devendrá en más descontento y presión social.

Esa presión y las dificultades para gobernar en medio de esta crisis terrible, pueden ser el combustible que luego resucite el Diálogo y lo haga marchar a paso redoblado. De no ser así, la gente se preparará para votar en las regionales, cuando las haya, y, en su momento, en las presidenciales, pero no podemos dejar de advertir la posibilidad de que la crisis rebase al liderazgo y Venezuela termine navegando en puertos desconocidos e indeseables.

Te puede interesar

Compartir