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Regreso de billetes con tres ceros recuerda el fracaso del bolívar “fuerte”

La reconversión monetaria impulsada en 2008 por el gobierno del ex presidente Hugo Chávez tenía tres objetivos: “una economía fuerte, un bolívar fuerte, un país fuerte”. Sin embargo, hoy Venezuela exhibe sus peores estadísticas y vive una crisis económica sin precedentes

Por Félix R. Gutiérrez Rodríguez

El Banco Central de Venezuela (BCV) incluirá seis nuevas denominaciones al cono monetario nacional a partir del 15 de diciembre de este año, así lo informó este domingo en un comunicado.  La introducción de nuevos billetes de 500, 1.000, 2.000, 5.000, 10.000 y 20.000 bolívares representa el regreso al papel moneda de las cifras  con tres ceros, esas mismas que quiso desaparecer la reconversión monetaria implementada en 2008 por el gobierno del ex presidente Hugo Chávez y que puso en circulación al denominado “bolívar fuerte”.

 

Hace ocho años, el gobierno nacional inició una campaña para simplificar las transacciones de los venezolanos. A partir del 1 de enero de 2008, el billete de 1.000 bolívares perdió sus tres ceros para convertirse en 1 bolívar fuerte y así las demás cifras se redujeron en tres dígitos. El proceso del canje entre billetes y monedas duró más de seis meses y para principios de 2009 Venezuela ya se cotizaba en una moneda “fortalecida”.

El BCV explicó en aquel momento que el propósito de la reconversión era “fortalecer la moneda y reafirmar el objetivo de la estabilidad de la economía, en el marco de un conjunto de políticas orientadas a favorecer el crecimiento económico y el desarrollo económico-social del país”. La medida pretendía hacer más eficiente el sistema de pagos (al manejar cifras más pequeñas) y reforzar la confianza en la moneda nacional. El Estado quería lograr tres objetivos: “una economía fuerte, un bolívar fuerte, un país fuerte”.

Sin embargo, casi nueve años después, esos objetivos se quedaron en el papel: la economía venezolana, lejos de crecer, se sumergió en una de las peores crisis de su historia. Aquí se explican cinco razones que lo demuestran:

1. Los precios siguen por las nubes

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) es un indicador que mide la evolución de los precios de una canasta de bienes y servicios representativa del consumo familiar durante un período determinado. Su variación es una muestra específica de la inflación (aumento de todos los precios) y el incremento de la inflación refleja un deterioro de la economía.

Según este indicador, la inflación venezolana pasó de 30,9% en 2008 a 180,9% en 2015, según cifras oficiales del BCV. Esto representa un aumento de 485,44% en siete años de reconversión monetaria. Aunque el BCV no ha informado el IPC de este año, fuentes internacionales estiman que la inflación podría superar 700%, con lo cual su aumento, desde que está el bolívar fuerte, llegaría al menos a 2.165,37%.

El analista financiero Henkel García explicó a El Nacional que, debido a este aumento, hoy se necesitan 14.000 bolívares para comprar lo que en 2008 se adquiría con un billete de 100: “Antes a alguien se le extraviaba un billete de 100 bolívares y  sentía una gran pérdida. Ahora no es así. Entre noviembre de 2008 e  igual mes de este año la caída del poder de compra del salario integral,  con bono de alimentación, es de 50%”.

 

 

2. La producción va palo abajo 

Producto Interno Bruto (PIB) es el valor de los bienes y servicios finales producidos en el país durante un período determinado. Su disminución evidencia un bajón en la producción nacional y cuando se ubica con valores negativos, se habla de una contracción económica. A este escenario llegó Venezuela en 2015, cuando cerró con un PIB de -5,70%. Este número sigue en caída libre para este año según estimaciones de organizaciones internacionales.

Incluso, Venezuela se ubicó en 2016 como el país de América Latina que menos produce reservas internacionales, situación que lo deja comprometido a la hora de financiar sus importaciones.

 

3. Tener más billetes no soluciona nada

La liquidez se refiere a la facilidad con la cual un activo puede venderse rápidamente. Los billetes y monedas emitidos por el banco central de un país representan los activos más líquidos.

El aumento de liquidez debe estar respaldado por un aumento similar en el PIB. De lo contrario, se estarían emitiendo billetes y monedas sin respaldo o de origen “inorgánico”, es decir, sin correspondencia a los bienes, productos y servicios que produce el país. Esta acción genera mayor inflación porque se estaría colocando en el mercado más dinero para comprar igual o menor cantidad de productos o servicios y, de acuerdo con la lógica de la ley de oferta y demanda, esto hace que aumenten los precios.

El BCV emitió el mayor número de billetes y monedas en la historia  (308,76 millardos de bolívares) en 2015, justo cuando el PIB nacional  tocó su nivel más critico desde la reconversión monetaria (-5,70%).

Henkel García explicó que gobierno nacional ha incrementado la inflación porque ha aumentado cada vez más la liquidez: El gobierno dice que acabará con la inflación y entonces aumenta el  salario mínimo, sin hacer nada más. Lo que termina logrando es que ese  dinero extra se convierta en más inflación”.

 

 

4. El bolívar se quedó sin fuerza

El BCV explica que una devaluación es la “reducción del valor de la moneda nacional respecto del valor de las monedas extranjeras. Se manifiesta como un aumento en el tipo de cambio nominal, es decir: se requiere mayor cantidad de unidades monetarias nacionales para adquirir una misma cantidad de moneda extranjera”.

El valor del dólar, controlado por el Estado desde 2003, empezó a cotizarse en 2008 a 2,14 bolívares y hoy se consigue a casi 663,38 bolívares (según la tasa Simadi del 5 de diciembre), por lo que el “nuevo” bolívar ha perdido 30.899,06% de fuerza en casi nueve años de existencia.

Durante 13 años de control cambiario, el gobierno nacional ha querido mantener el precio del dólar hasta con tres tasas distintas (determinadas por la prioridad de cada actividad económica), pero todas ellas han reflejado un aumento con respecto al cambio único que existía cuando empezó a circular el bolívar fuerte.

 

 

5. Con más dinero pero más pobres

La reconversión monetaria pretendía reducir el número de billetes necesarios para hacer transacciones comerciales cotidianas y así cumplir con el promedio universal recomendado para manejo de efectivo: entre 12 y 16 billetes por persona. Sin embargo, los sucesivos aumentos salariales decretados por el gobierno nacional llevaron a que el sueldo mínimo que se podía tener con solo siete billetes de 100 (el de más alta denominación) en 2008 necesitara de 270 de los mismos para llegar al ingreso mínimo del venezolano este año.

Aunque el aumento salarial entre 2008 y 2016 fue de 3.289,77% (casi 33 veces), hace nueve años se necesitaban poco más de cuatro salarios para comprar la canasta básica familiar y hoy son necesarios 21.

Esta pérdida de poder de compra ha obligado a que los venezolanos lleven grandes pacas de billetes para hacer sus operaciones comerciales. “Yo fui a una tienda a comprarle  unos zapatos a mi hija que me salieron  en 10.000 bolívares, pero el punto de venta estaba dañado. Me tocó ir  al banco a cobrar un cheque para llevar el efectivo. En la agencia me  dieron puros billetes de 20 bolívares y tuve que salir cargada; no es  nada práctico, y además uno se expone”, señaló a El Nacional una compradora en el Centro Comercial Sambil Caracas.

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