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Eithell Ramos: El modo de vida, la sociedad industrial

El “modo de vida” de la Nación (ciudadanos, sociedad civil), forma parte importante de la educación. Constituye un agente social que junto a la familia actúa en la formación para toda la vida en los seres humanos. Modo de vida incluye todas las manifestaciones culturales, productivas, sociales, artísticas, políticas, científicas, tecnológicas, en general, es la forma en la cual los ciudadanos de un Estado Nación se organizan para crear, reproducir sus bienes materiales y espirituales: La sociedad industrial. Devenida desde 1750 con la revolución a vapor.

Se afirma que cuatro revoluciones industriales hemos conocido hasta estos tiempos, a vapor; la impulsada por la electricidad; la orientada por la física cuántica, y la que está en pleno inicio, la robótica. Todas ellas han supuesto un despliegue inusitado de ciencia-tecnología e innovación. De allí, pues, que la educación enfrenta los retos de marchar en consonancia con el modo de vida y con las manifestaciones poderosas del conocimiento humano. Familia, modo de vida (sociedad industrial), ciencia – tecnología y sistema escolar es el cuarteto que define la civilización Occidental en la era moderna. A la Nación (ciudadanos, sociedad civil) le corresponde cuidar de la educación como condición de soberanía, autonomía y sustancia para la formación de talentos. La democracia es un atributo político de condición necesaria para florecer la educación con autonomía.

En el modo de vida se determinan las relaciones laborales con su exigencia creciente de profesionales de distintos niveles de preparación, de especialización y de súper especialización en la formación científica técnica para satisfacer la demanda de la sociedad industrial y de la convivencia de los seres humanos para el disfrute de su ciclo vital de vida social. Resulta desconcertante comparar la complejidad del mundo laboral de las sociedades agrícolas, artesanales y de escaso poderío urbano, de los siglos anteriores a la sociedad industrial y, aun mas, de las condiciones que van entre la primera y la segunda guerra mundial con los desafíos que permanentemente exige la sociedad industrial en perenne evolución tecnológica luego de la segunda guerra. La evolución tecnológica es cada vez más apremiante. Al sistema escolar le toca presentar sus mejores credenciales de flexibilidad, adaptación a las exigencias y versatilidad de los desafíos para participar con la calidad requerida en la producción de talentos con autonomía que sean capaces de comprender los lenguajes de las disciplinas y de las tecnologías que se fomentan con rapidez en la modernidad.

Estamos en la antesala para destacar que corresponde a educación guiar a las “Naciones para que produzcan talento con autonomía de toda tutela sea religiosa o política” como condición indispensable para garantizar el progreso sostenido y sustentable de la raza humana. La finalidad de producir talento con autonomía solo ha sido posible en el contexto de estas cuatro revoluciones del conocimiento. Los sistemas educativos, y la educación que de ellos surge y se consolida, muestra evidencias de estar consustanciada con los problemas, o cuestiones, que la vida cotidiana de los ciudadanos plantea como reto al conocimiento humano. Es deseable y necesario, en consecuencia, que el sistema educativo responda a los ciudadanos, a la sociedad civil, no al Estado. La educación por principio intransferible corresponde a los ciudadanos, quienes alienta la tesis contraria, que la educación es deber del Estado están arando contra la corriente de la historia de las sociedades y de su evolución. De transparencia educativa se trata.

Profesor UCV.

 

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