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Ramón Rosales Linares: Lo bueno y lo malo de lo malo que está esto

Esto está malo, quién lo duda, pero como en todas las circunstancias de la vida hay aspectos en ellas que pueden permitir superar las adversidades. De allí el famoso dicho ” Dios aprieta pero no ahoga”. Pareciera lógico entonces echar cabeza para identificar esos aspectos en los cuales se puede pivotear una solución ante lo malo que se está viviendo. Desde mi ignorancia, asumida sin sonrojarme ni acomplejarme pero también con valentía, creo que entre  lo bueno de la mala situación actual está la constatación de que ninguno de los dos polos contendientes tiene la fuerza suficiente para derrotar a su adversario, así como tampoco tiene fuerza para imponer su hegemonía a toda la sociedad. Imaginémonos compatriotas, por un instante, que a la cúpula psuvista no se le hubiese dado un parao como el del 6D2015 y para darle condimento a esta imaginación les dejo esta preguntica: ¿la impunidad ante la corrupción y la mediocridad sería mayor o menor? Por otro lado, de haber logrado la oposición derrocar al gobierno en los seis primeros meses del año que termina, ¿nos podremos imaginar el berenjenal en que estuviéramos? Solo les dejo esta preguntica nada más, ¿cómo atendería la MUD a los miles y miles de chavistas no enchufados  pero empoderados políticamente por el Comandante Chávez que no solo han experimentado que también tienen derecho a la renta petrolera como cualquier otro venezolano? Como lo evidencia las encuestas de todo signo,  ha venido creciendo el llamado sector ni ni, el que no solo no apoya activamente a ninguno de los dos polos, sino a los que no los apoyan pasivamente, es decir, a la chita callando. De este sector, sospecho, saldrá  una tercera voz por ahora muda por el monopolio que el PSUV y la MUD tienen de la agenda política (¿politiquera?) del país, pero en la medida en que ambos contendientes sigan fracasando y desconectándose de la gente surgirá la tercera vía que además de despolarizar a la sociedad, ejercerá la democracia protagónica hoy secuestrada por la burocracia, la ineptitud y la corrupción. La viabilidad política de la tercera voz la construyen en paradójica cooperación los representantes del gobierno y de la oposición organizada. Sólo es cuestión de dejarlos actuar y darles toda la libertad que demanden para que se desnuden ante la ciudadanía, la chavista,  la no chavista y la otra que también existe y que se niega a caer en la categorización maniquea de chavista o anti chavista. Un segundo aspecto positivo de lo malo que está esto reside en que la gente desconectada de los dos polos, la inmensa mayoría de la población, está enfrentando la situación al margen y a pesar de la acción del gobierno y de las acciones saboteadoras o torpes de la oposición, incluyendo el dólar “today” y el dólar “Cúcuta”. La producción agrícola endógena, criollita, venezolana, nacional, aunque aún no suficiente, cada día se muestra más en los puntos de venta de calles y barrios, no necesariamente en los supermercados, y  sobre todo en los alimentos que no requieren de mayores cantidades de capital o de insumos sofisticados. Plátano, cambur, lechosa, quinchonchos, papa, cazabe,  maíz y otros alimentos  están siendo producidos por los pequeños campesinos y empresarios agrícolas que no tienen acceso a los dólares “protegidos” del gobierno ni tampoco pueden importar al dólar paralelo. Ellos están respondiendo, como también lo están haciendo los pequeños empresarios sobre todo los dedicados a la reparación y mantenimiento de artefactos electrodomésticos pues tienen ahora una creciente demanda por el alejamiento del dólar barato. De esta manera se está materializando, no sin dolor, por supuesto, aquella consigna de que el pueblo sólo salva al pueblo,  consigna paradójicamente  propuesta por el socialismo bolivariano pero secuestrada por  los burócratas que trafican con las necesidades del pueblo, sustrayendo los dólares dizque protegidos para verterlos en sus socios, los bachaqueros de cuello blanco. Nueva voz y nueva economía endógena se abren paso para dejar sin apoyo a quienes son los causantes y beneficiarios de la crisis del rentismo petrolero. Por supuesto, estos aspectos positivos pueden ser neutralizados y hasta superados en el tiempo por los aspectos malos de la situación, sobre todo por los más malos. Entre lo más malo de la situación actual está la reanudación de la exclusión social y económica de vastos sectores de la sociedad, algunos de los cuales o estaban ya incluidos aunque precariamente en la llamada IV República, como la clase media maltratada por los gobiernos de AD y CEI, o fueron incluidos en los inicios del proceso bolivariano. Esta exclusión social y económica se traduce en el riesgo de la anti politización que puede apoderarse de las bases tanto chavistas como las de la oposición. Pareciera que ahora las bases de ambos polos están en lo que algunos llaman frustrachera pero, de mantenerse la situación sin salida, esta se puede convertir en arrechera. Pero esa frustrachera es la que alimenta la esperanza de la tercera voz que debe surgir en todos los sectores del país. Como el pueblo sólo salva al pueblo es de esperar que el pueblo sepa darle voz a esta tercera opción que contribuya decisivamente a despolarizar y desatrancar al país. Para que no me digan que esta tercera vía es un sueño, permítanme caracterizar brevemente los principales obstáculos que tendrán que superarse para desbancar a las cúpulas que hoy obstruyen la solución a los problemas del ciudadano de a pie. El principal de ellos, creo yo, es el del manejo de la diversidad. Si en la MUD es palpable que la causa principal de su fracaso es el de no haber podido consensuar una estrategia política efectiva pues entre ellos están desde los que odian a muerte a todo lo que huele a chavismo hasta los que no se les arruga nada por demostrar la ansiedad para terminar de abrazarse con el gobierno, esta variedad es aún mayor y más compleja en el creciente sector ni ni. Dos opciones mutuamente excluyentes parecieran estar disponibles para manejar la variedad, caudillismo o democracia protagónica. La eterna búsqueda del liderazgo mesiánico,  del caudillo que resuelva por nosotros,  a la que esta débil y precaria institucionalidad nos tiene aferrados desde el propio nacimiento de la República, castra el surgimiento y viabilidad de la otra opción, la de la democracia protagónica y corresponsable. ¿Está madura ya la sociedad venezolana para cosechar la democracia participativa y protagónica? ¿O seguiremos esperando que termine de romperse la espiral del silencio de los que nos negamos a seguir a tanto corrupto e inepto de lado y lado que hoy dirigen al país?. Ahí les dejo el pellejito.

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