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Los símbolos de la Revolución Francesa

Muchos de los símbolos de la  Revolución Francesa han perdurado en el imaginario colectivo llegando en ocasiones hasta la actualidad. Dentro de esta simbología también la música fue muy importante, en especial  La Marsellesa, que se consagró como himno nacional de Francia. Desde el inicio aparece un nuevo lenguaje simbólico que continuará enriqueciéndose a lo largo de todo el período. Los revolucionarios buscaron en dos fuentes principales  las imágenes para asociar a sus ideas fundamentales: la Antigüedad Clásica y la masonería. Esta influencia trajo también la adopción de símbolos como el gorro frigio, el haz lictor, la importancia de gestos como el juramento con el brazo extendido, la moda de los nombres de origen romano…

Otra fuente de influencia, como decimos, fue la masonería ya que muchos de los hombres que influyeron en la Revolución se educaron en esta escuela.  Algunas de las imágenes más significativas que proceden de ella son el triángulo, la escuadra, el nivel, la balanza o el ojo que todo lo ve.  Algunos de estos símbolos evolucionarán o incluso caerán en desuso. Como nuevos ritos civiles, la libertad, la igualdad y la fraternidad se convierten en símbolos respetados y aclamados por la sociedad. A partir de 1792, también la patria aparece como objeto de culto, surgiendo diferentes ceremonias de carácter civil que la veneran.

Los símbolos de la Revolución Francesa

La escarapela y la bandera tricolor

La escarapela o cucarda es un símbolo nacional en muchos países.   La cinta con que se elabora tanto el rosetón como el lazo debe tener los mismos colores que la bandera nacional del país que representa. Durante la Revolución se colocaba en el sombrero o en la chaqueta aunque con anterioridad había servido también para identificar a los ejércitos o bandos contrapuestos.

Los símbolos de la Revolución Francesa

La bandera tricolor fue instituida también durante  la revolución.  Ya en las semanas anteriores a la toma de la bastilla, en julio de 1789, en medio de la intensa agitación que recorre las calles de París se forma una milicia que decide lucir un signo distintivo, una divisa iluminada con los dos colores parisinos de entonces, el rojo y el azul. El 17 de julio, cuando Luis XVI se dirige a París para reconocer a la nueva Guardia Nacional, luce la escarapela roja y azul a la que El marqués de Lafayette, el comandante de la Guardia, parece que ha añadido el blanco real. Al año siguiente, en la fiesta de la Federación (14 de julio de 1790), el Campo de Marte se adorna con la bandera tricolor, que además hace honor a la triple divisa revolucionaria: libertad, igualdad, fraternidad.

Los símbolos de la Revolución Francesa

Fuente: revistadehistoria.es

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