Inicio > Política > Néstor Francia / Análisis de Entorno: Carmona II (15-12-2016)

Néstor Francia / Análisis de Entorno: Carmona II (15-12-2016)

Lo ocurrido ayer en Buenos Aires, la agresión policial a Delcy Rodríguez, demuestra el carácter de las contradicciones en nuestro continente. No estamos en una simple dilucidación de diferencias, sino en un arduo enfrentamiento antagónico que solo puede acabar cuando una de las dos grandes corrientes, la progresista y la conservadora, sea totalmente derrotada. Es una guerra de aniquilamiento, relativamente incruenta (solo relativamente), pues ayer vimos una manifestación de violencia que no es un hecho aislado. Los asesinatos de origen político y otras formas de persecución y represión abundan en este lado del mundo (y en el mundo todo, a decir verdad), en Venezuela tenemos constancia de ello, pues hemos perdido, a mano armada, unos cuantos líderes revolucionarios, además de dirigentes campesinos y otros camaradas.

Uno de los principales objetivos del imperialismo es hacer retroceder los logros de la integración latinoamericana, que vivió notables avances bajo liderazgos como los de Chávez, Lula, Kirchner, Pepe Mujica, sin olvidar los aportes de la Revolución Cubana y el inolvidable Fidel. Recordemos que Barack Obama, después de haber estado en La Habana, inmediatamente alzó vuelo precisamente a Buenos Aires para darle su bendición al entonces recién investido Mauricio Macri, a quien calificó de “ejemplo para el mundo” y a quien se refirió además al afirmar, ante el G20, que “Hay varios presidentes que están tomando medidas correctas, como en India, Indonesia o Italia y el nuevo presidente de la Argentina” y lo felicitó “por el éxito de las medidas que lleva adelante y por los cambios que está haciendo, pensando en la población entera”. Ya vemos el papel que está jugando Luis Almagro en la OEA y las divisiones que ya se han producido en ese foro en torno a la situación de Venezuela. También hay que tomar en cuenta, en ese mismo sentido, las maniobras del imperialismo para tratar de desintegrar Petrocaribe.

Nuestra canciller consideró que lo ocurrido en Mercosur, con la suspensión de Venezuela y el desplazamiento de nuestro país de la presidencia pro témpore del organismo, es un golpe de Estado. Del modo en que se desarrollaron los hechos, esta definición es correcta, ya que se han violado todas las normas y protocolos para adelantar una maniobra política aduciendo supuestas razones jurídicas, tal como ha hecho la derecha en Honduras, Paraguay y Brasil.

Precisamente este tipo de cobertura “legal” a las conspiraciones contra los gobiernos no doblegados ante el Imperio, es lo que trata de hacer en Venezuela la Asamblea Nacional de mayoría derechista al montar la tragicomedia del “juicio político” a Maduro. El chavismo respondió como suele hacerlo, en la calle, y además utilizó su fortaleza institucional para confirmar el desacato de la Asamblea Nacional, con el TSJ ratificando además a las rectoras Socorro Hernández y Tania D’Amelio.

El golpismo criollo acaso está entrando en etapa de descaro. Eso lo decimos por las declaraciones del cura fascista Luis Ugalde (el mismo que alzaba las manos de Carlos Ortega y Carlos Fernández durante el sabotaje petróleo), en las que habla de la necesidad del surgimiento de un “Larrazábal II”, refiriéndose a Wolfgang Larrazábal Ugueto, el vicealmirante que fue la figura militar más visible en el derrocamiento de la  dictadura de Pérez Jiménez. Por cierto que El Nacional le dedicó su editorial de ayer a ensalzar al cura y a respaldar su propuesta subversiva.

Ugalde afirmó que este “Larrazábal II” tomaría “la responsabilidad del Ejecutivo nacional y la Presidencia y proclamaría ante el país un gobierno de transición y de unidad nacional; obligado por la grave y creciente emergencia y dictadura; una dictadura cerrada a todo cambio; que la población considera absolutamente necesarios” y hasta improvisó lo que sería la proclama golpista: “Nosotros nos vemos obligados a tomar el poder Ejecutivo ante la gravísima situación de la población: falta de medicinas, comida, seguridad ciudadana, inflación, corrupción y la radical negación del gobierno dictatorial a poner soluciones. Somos un gobierno plural; de salvación nacional, para responder de inmediato a la tragedia humanitaria y recuperar la democracia plural, y establecer las bases y acuerdos sólidos con los empresarios, para impulsar una economía productiva, con compromiso social; con fuerte y sostenida inversión privada nacional e internacional, y unos programas sociales de emergencia inmediata”. Pero además asomó un probable programa de ese gobierno de facto, con las siguientes medidas, entre otras: “Preparar elecciones con nuevo CNE para fines de 2017… Libertad inmediata de 80 presos políticos… Creación de un equipo de trabajo con fuerte presencia de los sectores productivos privados para una rápida reactivación del aparato productivo… Reconocimiento pleno de la AN elegida en diciembre de 2015, y apertura del diálogo y colaboración efectiva entre el Ejecutivo y el Legislativo en orden a la democratización del país y los cambios necesarios en los poderes judicial y electoral… Inmediata negociación, para abrir el país a la solidaridad internacional. Apoyo de los gobiernos y de los multilaterales para refinanciación de la deuda y para préstamos por el orden de los 40 ó 50 mil millones de dólares (N.R.: Plan Lorenzo Mendoza)” ¿Por qué no habla, de una buena vez, de “Carmona II”?

Te puede interesar