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Efraín Valenzuela: El ciclo festivo de la navidad: Un decálogo desde la cultura católica

 

1) Dice el Concilio Vaticano II sobre la liturgia: La santa Madre Iglesia… en el círculo de año desarrolla todo el misterio de Cristo, desde la Encarnación y la Navidad, hasta la Ascensión, l Pentecostés y la expectativa de la Expectativa de dichosa esperanza y venida del Señor. Es indudable que la celebración, la fiesta más importante, significativa cristiana y prima celebración ha sido históricamente: la Pascua. Por ello el tiempo católico-cristiano constituye un escenario cosmológico y un espacio de salvación. El año civil, que comienza el primero de enero, con esos potentes abrazos venezolanísimos, es distinto al año litúrgico, el cual se ubica en el domingo más cercano al 30 de noviembre, día de la fiesta de san Andrés apóstol. Ese es el primer día del año litúrgico. El primer domingo a Adviento comienza el año cristiano. El Año Litúrgico está estructurado por tres grandes tiempos: Adviento-Natividad-Epifanía, Cuaresma-Pascua-Pentecostés y el Tiempo Ordinario.

2) Señala el Calendario Romano: Después de la anual evocación del Misterio Pascual, la Iglesia no tiene nada más santo que el Nacimiento del Señor y de sus principales manifestaciones que se realiza en el tiempo Natividad. En ese sentido el nacimiento de Jesús es igualmente un misterio. En las primeras páginas de los evangelios de Marcos y Lucas, que se dice que también fue galeno, está reseñado la Natividad pero su celebración sólo comenzó a celebrarse en la segunda mitad del siglo IV.

3) Las fiestas populares que se realizaban en Roma el 25 de diciembre eran las celebraciones del solsticio de invierno, Natali Invicti, las fiestas del Sol Invito. El día se hacía más prolongado y la noche comenzaba a disminuir. El sol aparecía victorioso sobre la oscuridad. Las lucecitas que tiene tanto el arbolito como el nacimiento evocan y su heredan de esa manifestación. La primera información que se tiene de la Natividad data del año 354 y se encontró en un documento laico: el Cronógrafo Romano.

4) Debemos militar en la permanente celebración del Misterio Cristiano sin tapujos ni penas. Tenemos la impresión, por ejemplo, que mientras los hermanos separados predican por la calle del medio, los católicos tenemos pena de asumir nuestro compromiso y dejamos nuestra fe como un asunto de una propiedad privada. Calladitos nos vemos más estúpidos. El capitalismo jodió nuestro compromiso colectivo. Si no se ama al prójimo jamás se podrá amar a Dios. No dudamos que algo de la gran cagada histórica política de la jerarquía católica venezolana tiene su influencia sobre esta conducta. La opción preferencial por los pobres exige participar de la Teología de la Liberación contra viento y marea.

5) De alguna manera evocamos al Catecismo de la Iglesia Católica: la Fiesta de las fiestas es la Pascua… el mismo día de la Resurrección de Cristo y ese día se celebra cada domingo. El misterio pascual se celebra cada ocho días. Luego del aquel gran reposo el día del Sabbat se inicia el banquete del Señor es su centro, porque es ese día, el Domingo, en el cual toda la comunidad de los fieles se encuentra con el Señor resucitado. La celebración es un banquete. De allí viene la significación de los cuatro domingos del Adviento. Evoquemos siempre el Triduo Pascual porque el llena todo el año litúrgico. Y que no se olvide: la Iglesia es el Pueblo de Dios.

6) Quienes han asumido una opción preferencial por los pobres no deben olvidar el maravilloso sacramento de la eucaristía: fuente y cima de toda la vida cristiana. La Eucaristía significa y realiza la comunión de vida con Dios y la unidad del pueblo de Dios. Existe una riqueza inagotable en este sacramento y realizarlo en navidad incorpora a una liturgia del cielo y cotidiana. La vida eterna se encuentra con la vida cotidiana. Dios es de todo todos. La opción preferencial por los pobres se fortalece.

7) Existe un amor misterioso y misericordioso de Jesús por el pecado social y particular. Se podría decir que el Niño Jesús nació con la deliberada intención de convertirse en un servidor del perdón. Por ello en el Ciclo festivo de la Navidad, la reconciliación es también una virtud de la penitencia porque restituye la gracia de Dios. Los efectos espirituales de este sacramento tienes son múltiples y llenos de alegranzas. Hay un concreto consuelo espiritual, paz interior y serenidad de conciencia. La Navidad también convoca a tener estos regalos.

8)Los regalos son característicos en tiempos de la Navidad y significan: La adivinación del porvenir por el vuelo de las aves. Quien acapare tres millones de regalos para los niños es un asqueroso contra la oniria. Dice el Catecismo de la Iglesia Católica: La autoridad sólo se ejerce legítimamente si busca el bien común…el bien común exige bienestar social y desarrollo del mismo. En tiempos de la Natividad, el bien colectivo debe ser pleno y maravilloso; lleno de prestancia y sobre todo paz. El bien común implica, finalmente, la paz, es decir, la estabilidad y la seguridad de un orden justo.

9) En el Ciclo Festivo de la Navidad resultaría bueno revisar con fuerza y alegría el Decálogo de los Diez mandamientos. La respuesta de Jesús es contundente: si quieres estar en la vida, guarda los mandamientos. Una alianza convoca y un decálogo tiene la tradición histórica. El decálogo reúne la vida teologal y la vida social del ser humano. En tiempos de la Natividad se podría encontrar este precepto toda su fuerza humana y espiritual; de fe y de principio, a saber dijo Chucho: Este es el mandamiento mío: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Es posible que desde allí el amor se convertiría en el arma más revolucionaria de la historia.

10) Sea oportuno evocar aquel pasaje de Lucas del capítulo 11, versículo 1 cuando uno de sus alumnos le dice: Maestro enséñanos a orar como enseñó Juan a sus discípulos. Sea bien también continuar en el Ciclo Festivo de la Navidad volver con aquella oración en el texto de Mateo, quizás sin las deudas que para entonces parecieran ser tan significativas: Padre nuestro, que estás en el cielo/ santificado sea tu nombre/ venga a nosotros tu reino/ hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo/Danos hoy nuestro pan de cada día/perdona nuestros ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden/ no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. En el Ciclo Festivo de la Navidad es posible guardar una inmensa esperanza. Esta pareciera ser una tradición viva de la oración para el Adviento, la Natividad y la Epifanía. El Ciclo Festivo de la Navidad podría tener, por lo menos, dos dimensiones: una histórica-social, que traduce una tradición. Desde ella es posible instrumentar una cultura de la resistencia y una dimensión contemporánea, que bien podría ser parte de la cosmovisión de la revolución. Jesús anda, desde hace rato, en los bombillos ahorradores con los que Fidel Castro escuchaba a toda Venezuela desde los nacimientos de sus casas. Jesús prendió la luz.

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