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Mario Valdez: Los Luises. Los Reyes detrás del Trono

No se trata de los reyes de Europa, no, se trata de los reyes detrás del trono de la política venezolana en la llamada cuarta República, Luis Alfaro Ucero y Luis Miquelena, pertenecientes a la misma generación, con muchas coincidencias en común, carácter fuerte, organizadores, zamarros y desconfiados, con una intuición innata para la política. Alfaro nació el 12 de octubre de 1922, en el pueblito de Teresén cercano a las montañas de Caripe El Guácharo del Estado Monagas, el otro, Miquelena nació el 19 de julio de 1919, en las serranías de Coro Estado Falcón, ambos se llamaron Luis y les decían don Luis, desde muy joven entraron a la política y purgaron años de cárcel y destierro, ambos fueron diputados en la asamblea constituyente de 1947, diputados constituyentes de 1961, representando a sus estados natales. Alfaro Ucero fue el mandamás en los gobiernos adecos (CAP y lusinchi) y resolvía con los copeyanos.  Miquelena fue un político, empresario y editor, aunque después de los años 1960, actuó más como empresario, se mantuvo en la oposición y siempre fue un factor importante de consulta en la toma de decisiones, era partidario y proponía una Asamblea Nacional Constituyente. En 1992, le aceptó una invitación al comandante Hugo Chávez Frías, en la cárcel y hablaron de la constituyente que proponía el visitante, quien se convirtió en el mentor de Chávez y lo ayudó a ganar las elecciones presidenciales de 1998.

Miquelena exequias fúnebres en solitario

El 25 de noviembre de 2016, acompañe al constituyentista Ernesto Alvarenga, al cementerio en Caracas, quien iba a darle el último adiós a su amigo Luis Miquelena. Me llamó la atención que solo se encontraban presentes los familiares más cercanos, muy pocos amigos y políticos para un hombre que vivió 97 años, que entró a la política a los 14 años y fue el último preso que quedaba vivo de la época de Juan Vicente Gómez, quien murió en 1935. Miquelena en 1945, fue aliado del gobierno de Isaías Medina Angarita, en 1958 firmó el pacto de Punto Fijo con Acción Democrática (AD), Copei y Unión Republicana Democrática (URD); se enfrentó al gobierno de Rómulo Betancourt cuando este y AD, rompen relaciones con el gobierno cubano de Fidel Castro, persigue y encarcela a los comunistas y miristas. Luis Miquelena regresa a la política activa con Chávez y es uno de los fundadores del Movimiento V República (MVR), después de más de 30 años retirado. Fue considerado el hombre con más poder en el gobierno de Chávez, inclusive fue considerado su padre político. El 2002, rompió con Chávez, su gobierno y el chavismo. Siempre se dijo que la oposición lo tenía como fuente de consulta y asesoramiento. Con todos estos antecedentes y más de 80 años en el activismo público y político, presenciar la despedida en solitario de un personaje con ese back ground debe ser triste para su familia;  recuerdo entre los pocos políticos presentes estaban el gobernador Henri Falcón, Nelson Merentes, el magistrado Calixto Ortega y José Vicente Rangel.

“El caudillo” Alfaro, pareciera que se enterró sólo. 

En La Guairita, recordé las exequias y el acto de entierro en Maturín, el 19 de noviembre de 2013, de otro que con sus altos y bajos también hizo historia en la política venezolana: Luis Alfaro Ucero, este caso fue peor, ahí no había nadie, pocos familiares cercanos, un hombre que hizo del partido AD, un ejemplo de organización política en el mundo, la Internacional Socialista (IS) tomó su organización como  modelo, para la época era el partido más grande y organizado de América. Durante 40 años de la IV República, por sus oficinas pasaron e hicieron cola desde obreros para conseguir un empleo hasta presidentes, gobernadores y ministros para la bendición en el cargo. Ese día en la funeraria de Maturín, no había un adeco, no estaban los de entonces, apenas algunos familiares cercanos y Guillermo “El negro” Call junto a Pedro Deffit, quien me confesó: “El caudillo, me sacó de la política y me fui a estudiar a Estados Unidos, me hizo un gran favor, gracias a esa decisión política, hoy soy un profesional y un próspero empresario, estoy aquí por agradecimiento”. Una mañana haciendo ejercicio en el parque aeróbico de Maturín, me encuentro con “El negro” Call, y le digo como cambia la gente a don Luis, nunca le faltó un avión privado para llevarlo o traerlo de Caracas, fuiste de los pocos que lo acompañó en su último momento, pareciera que se enterró solo, me contesto: “don Luis Alfaro fue mi maestro, fui el único que lo defendió cuando el CEN de AD, le quitó la candidatura y lo expulsaron del partido, a mí también me expulsaron”.

Alfaro Ucero, estuvo vinculado a Rómulo Betancourt desde la década de 1940, quien lo bautizó “El caudillo”, fue directivo del Partido Democrático Nacional (PDN), fundador de AD,  gobernador, diputado y senador de su estado natal, secretario de organización y secretario general de su partido. El 4 de junio de 1988, fue nominado por aclamación candidato presidencial de esa organización política. Esos días de gloria y de euforia, que vivió el hombre fuerte, de mano recia en la conducción del partido, que había hecho varios presidentes de la República, sintió que había llegado su momento histórico, la gloria tocaba su puerta.

Fui testigo presencial del recibimiento que en la campaña electoral le hicieron los adecos y sus seguidores en el aeropuerto monaguense, donde llegó escoltado por cinco aviones privados y la plana mayor del CEN, y una caravana de más de 300 vehículos, la consigna era “Un monaguense para Miraflores”.  En la campaña decía hay que: “escoger entre la paz, entre la gobernabilidad y el caos. Se trata de escoger entre la democracia y la dictadura”.

El caudillo Alfaro “moriré con las botas puestas”

Faltando pocos días para las elecciones presidenciales su partido Acción Democrática (AD), consideró que “El caudillo”, perdía las elecciones y el único candidato capaz de ganarle al comandante Chávez, era Salas Rommer “El caballito”, a quien el partido social cristiano Copei, le había dado su apoyo y respaldo, al sacar de la contienda electoral a su candidata presidencial la reina Irene Sáez. El caudillo Alfaro no aceptó la decisión de AD, y  continuó como candidato de URD y ORA, ante el desacato, fue expulsado por el Comité Ejecutivo Nacional (CEN), “le dieron a probar de su propia medicina, él que había expulsado tanta gente”, dijeron los curiosos. El partido de toda su vida prefirió apoyar a un candidato ajeno a la organización. Su respuesta no se hizo esperar, “no complaceré a nadie, moriré con las botas puestas”; sus palabras fueron lapidarias “Ni con los votos de AD, Salas Rommer gana”, así sucedió. El 6 de diciembre de 1988, llegó de cuarto en la carrera presidencial con 30.000 votos, se retiró de la política activa y desde su Maturín, durante 15 años más, vio el acontecer político en absoluto silencio.

Recuerdo que días después de las elecciones, voy a Maturín  en un vuelo comercial, en ese avión también llegó don Luis Alfaro Ucero, esta vez venia solo, sin los escoltas sin los guardaespaldas y aduladores que durante más de 40 años, no lo dejaban ni a sol ni a sombra, durante 15 minutos lo acompañe a esperar a su esposa doña Faustina Sáez, fue mi maestra en segundo grado en la escuela “Vicente Salías” de Maturín.

Dentro de las cosas que hablamos me dijo, Mario, yo esperaba una traición de cualquiera, pero nunca de Lewis Pérez, ni de Ramos Allup, a quienes protegí y fueron mi hechura, se la puedo entender a Morales Bello, pero  tenía razón Reinaldo Leandro Mora, cuando me dijo “Luis te van a dejar en la estacada, hay mucho nerviosismo  y están tirándole puentes al comandante Chávez, quien ha ofrecido freír las cabezas de los adecos en manteca”.

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