Inicio > Política > Néstor Francia / Análisis de Entorno: Nunca digas nunca jamás (16-12-2016)

Néstor Francia / Análisis de Entorno: Nunca digas nunca jamás (16-12-2016)

Ha pasado una semana harto interesante, que ha tenido como centro el tema monetario, aunque otras incidencias no han carecido de importancia, como la pantomima del “juicio político” a Maduro en la AN y la agresión que sufriera nuestra canciller en Buenos Aires. En cuanto a lo primero, presentaremos un análisis político el próximo lunes (si no se cae un pedazo del cielo, como solemos decir), ya que todavía falta para que el asunto se cierre. Por ejemplo ¿qué va a pasar desde hoy, cuando el billete de 100 ya no vale medio? ¿Va a funcionar eficazmente, aunque sea de manera parcial, el nuevo como monetario? En fin, queremos tener “todos los pelos en la mano” para hacer ese análisis, así que preferimos esperar.

Entretanto, vamos a abordar hoy un tema relevante, inspirados en una nota periodística firmada por Marco Ruiz en Ultimas Noticias, bajo el título “Políticos no creen en una tercera vía” y el subtítulo “Diputados fueron consultados sobre el aumento de los ‘Ni-Ni’”.

Según el más reciente estudio de Hinterlaces, ese segmento de los “no alineados” llega al 51% de la población, más de la mitad. De acuerdo a otros estudios confiables que nos resultan más cercanos, el sector mencionado ronda el 40%. En todo caso, es a todas luces el más numeroso. Nosotros hemos afirmado que es la primera minoría social, según Hinterlaces es ya la mayoría. Lo cierto es que se trata de una parte decisiva del pueblo venezolano, que relega a los alineados con el Gobierno y a quienes favorecen a la oposición al lugar de dos minorías, ninguna de ellas la principal. Eso significa, para empezar, que los “no alineados”, según la posición que asuman, decidirían cualquier evento electoral en lo inmediato. Son, pues, un sector clave en la lucha por el poder. Ninguno de los dos polos políticos principales (que lo son, aunque estén socialmente por debajo de los “no alineados”), el GPP y la MUD, puede ganar elecciones sin el concurso de buena parte de esa primera minoría (o mayoría, según Hinterlaces).

En nuestra opinión, hacen falta políticas sociales y comunicacionales hacia ese sector. Analizando el reportaje de Marco Ruiz, podríamos pensar que los entrevistados de la oposición tienen más claridad de su importancia, aunque esto no se refleje en sus políticas. Desconocer esa importancia podría ser para el chavismo un error fatal. Siempre hemos estado de acuerdo con aquella frase de Chávez de que “Esta Revolución no tiene marcha atrás”, pero eso no significa que estemos seguros de mantenernos siempre en el Gobierno. Lo que pasa es que la Revolución latinoamericana es una tendencia histórica que va más allá de los gobernantes. Si nos fijamos en Argentina, donde los progresistas perdieron el gobierno central, vemos como la Revolución sigue en pleno vigor, con el pueblo en la calle luchando por sus derechos. Pero sin en el gobierno en nuestras manos las cosas serían mucho más difíciles y dolorosas para el pueblo, que no dejaría de luchar pero lo haría en más difíciles condiciones.

Volviendo al reportaje citado, veamos lo que dijeron dos de los entrevistados. Francisco Torrealba, del PSUV: “Siempre ha existido un grupo de gente que no se identifica con ninguna de las dos fuerzas en disputa, aunque eso ha ocurrido menos recientemente”. Bien, con todo respeto por el camarada Torrealba, pero no estamos  hablando de “un grupo de gente” sino de una clara mayoría de venezolanos. No es cierto que esto haya “ocurrido menos recientemente”, en realidad ese segmento ha venido creciendo y fue decisivo en nuestra derrota electoral del 6D. El desconocimiento de la realidad es el camino seguro al abismo, no podemos subestimar ni al enemigo ni nuestras debilidades. Habiendo sido el chavismo una opción política que llego a tener el apoyo del más del 60% de los venezolanos, que hoy no seamos ni siquiera la primera minoría es un problema serio que hay que asumir, precisamente, con seriedad. Tenemos que trabajar para ser otra vez la mayoría y reconocer la realidad es un buen comienzo. También dice Torrealba: “pero no se trata de ese porcentaje… Acá la gente está bien clara, ya apoya un proyecto de país que está en el Plan de la Patria”. En esto último hay algo de verdad, pero no se trata de una claridad política sino de una condición cultural. La mayoría de los venezolanos es culturalmente chavista, pero padece de grandes confusiones políticas, en parte como consecuencia de la guerra no convencional, que combina aspectos sociales, económicos y comunicacionales, en parte por nuestros propios errores. Creemos que cuando algo nos sale mal, debemos preguntarnos qué hicimos mal nosotros, la vanguardia. Es posible que a veces descubramos, en casos específicos, que todo lo hicimos bien y los traspiés se deban a factores externos a nosotros. Pero la incómoda pregunta debemos hacérnosla siempre. Mirarnos al espejo, como nos instruyó Chávez.

Más consciente del asunto parece estar el fascista Freddy Guevara, quien opinó que “Si en la Unidad seguimos cometiendo errores, surgirá otra oposición… la Historia es impredecible y en la política no existe el vacío. Si seguimos equivocándonos va a surgir una posibilidad en la oposición o en el mismo Gobierno”. Que nos perdone de nuevo Torrealba, pero en esta declaración del fascista hay más verdad que en la suya.

Los “no alineados” no tienen una representación política y no se ve de cerca que se pueda generar una “tercera vía” que los represente. Pero lo sí es posible que aparezca una opción de derecha atractiva que manipule y confunda lo suficiente como para meternos en problemas. Es lo que podría pasar con una candidatura presidencial del tipo Lorenzo Mendoza o Henry Falcón. Nosotros confiamos firmemente en la inteligencia y la capacidad de Nicolás Maduro para guiarnos en la tormenta, este año es una demostración de ello. Pero no basta solo con eso, hay que mejorar las ejecutorias, lo decía Chávez y lo sigue diciendo a cada rato el Presidente obrero. No nos cansaremos de repetirlo: no confiarnos, nunca confiarnos, en política nunca digas nunca jamás.

Te puede interesar