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Viriato, la primera victoria

Viriato consiguió su primera victoria contra los romanos en 147 a.C. Cuando Roma, durante la Segunda Guerra Púnica contra Cartago, decidió conquistar Hispania, poco podía imaginarse que iba a tardar 200 años en hacerse completamente con ese territorio, librando innumerables y fieras batallas e incurriendo en ignominiosas traiciones.

Una de esas traiciones fue la que empujó a Viriato a la rebelión. En 185 a.C. tras años de guerra contra los Lusitanos, unos 30.000 de ellos acudieron pacíficamente a ver al Pretor Servio Sulpicio Galba animados por su promesa de tierras fértiles para establecerse, cultivarlas y habitarlas con sus familias, bajo la protección de Roma, con la única condición de permanecer leales a Roma. Sin embargo el pretor mató a la mayoría, entre 9.000 y 10.000, y al resto los mandó como esclavos a la Galia. Entre los pocos que pudieron escapar estaba Viriato.

En 147 a.C., Viriato, que ya había conseguido gran fama entre los Lusitanos con sus acciones de guerrilla, se puso al frente de 6.000 guerreros para incursionar Turdetania.

Lo curioso es que los romanos consiguieron cercarlos, y les ofrecieron la paz, pero Viriato, con razón, desconfió de la palabra de los romanos y  rechazó su oferta.

Dispuso a sus tropas en línea de batalla como si pretendiera combatir, pero les dio órdenes de dispersarse tan pronto como montara a su caballo, alejándose de la ciudad de Tribola por distintas rutas, y le esperaran allí. (…) eligió a mil hombres de su confianza y combatió todo el día a los romanos, atacando y retrocediendo gracias a sus rápidos caballos. Tan pronto como conjeturó que su ejército se hallaba a suficiente distancia y a salvo, huyó, salvando así a sus hombres de una situación desesperada.

Tras huir del cerco y haciendo uso de sus tácticas guerrilleras a gran escala, Viriato emboscó a las tropas de Cayo Vetilio en el desfiladero del río Barbesuda. Vetilio disponía de 16.000 legionarios con caballería, 4 legiones en total, pero Viriato conocía el terreno, y usándose a sí mismo como cebo, los condujo al desfiladero, donde sus hombres habían cavado zanjas ocultas con ramas, que se tragaban aquí y allá a la caballería romana, mientras los hostigaban con bolas de fuego arrojadizas, causándoles 4.000 bajas, entre ellas la del mismo Cayo Vetilio. Esta victoria abrió las puertas de Carpetania, y abrió un período de grandes victorias para Viriato.

Fuente: revistadehistoria.es

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