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Richard Casanova: Un antídoto contra la desesperanza

Si el gobierno de Maduro llegó a Diciembre, es comprensible que muchos sientan desaliento e incertidumbre. Sin embargo, hasta los chavistas que afirman haber “ganado este round”, comentan adentro que no está fácil ganar la pelea pues se saben inhabilitados para superar la crisis política, social y económica del país. La única manera de ganar es dinamitando a la MUD para dividir a los demócratas y sembrando desesperanza en la sociedad venezolana: una de las pocas cosas que hace muy bien este gobierno, digo además de robar.  Todas las tropelías desde el poder sólo buscan quebrar el espíritu democrático pero realmente ¿se fortalece al régimen? En absoluto, solicitar al Poder Inmoral una investigación contra la MUD, no tiene trascendencia. Ninguna novedad es que los golpistas del 4F y 27N, denuncien un “golpe parlamentario”: la existencia de la AN los enloquece. Tampoco sorprende que los forajidos del TSJ violen la Constitución designando a los rectores del CNE. Tanto abuso y toda la retórica oficialista solo busca desalentar al país pero ¿Con estas acciones el gobierno gana poder y supera la crisis política?  La respuesta es un antídoto contra la guerra sicológica que despliega el gobierno, aprovechando la innegable experiencia cubana en estas lides.

Aunque secuestraron el revocatorio, la lucha por la democracia está en pleno desarrollo. No hay razón para sentirse frustrado -como quiere el gobierno- si ninguna de sus tropelías se traduce en más poder para esa cúpula maloliente y más bien evidencian su fragilidad. Si lo del 6D fue una paliza monumental con ese mismo CNE, su ilegal designación no cambia esa realidad y solo deteriora más la legitimidad del régimen. Además, aunque la popularidad de la MUD se ha visto afectada, según las encuestas el país mantiene un alto respaldo a su favor. En todo caso, su debilidad no es tal como quisiera el chavismo y los minoritarios grupos radicales de oposición. Sin duda, mala noticia para el régimen.  En fin, si las acciones vandálicas del gobierno no contribuyen a reactivar el aparato productivo, la producción de PDVSA ha caído drásticamente y campea la corrupción; lo previsible es una agudización espantosa de la crisis que aunada a los conflictos internos del PSUV y a las inocultables fracturas en la FAN, nos presagia un incremento en la conflictividad social y mayor debilidad de Maduro.  Ergo, nadie puede descartar: 1) Un cuadro de ingobernabilidad, un país colapsado, con brotes de violencia generalizada.  2) Un nefasto golpe de estado por parte de los gorilas que hoy deambulan como fantasmas en Miraflores. Nada de esto puede alegrarnos pero advierte la necesidad de una salida democrática, alerta sobre peligros terribles para el país, incluso para Maduro. Evitar un desenlace así era el objetivo del revocatorio y quizás fue lo que quiso el gobierno al plantear en la mesa de diálogo unas elecciones generales, propuesta que no pudo concretar por las contradicciones internas dentro del PSUV.  Las elecciones generales sigue siendo la mejor alternativa para Maduro y el PSUV pero ese es tema de una próxima entrega, hoy lo relevante es destacar que nuestra lucha tiene vigencia, tomar consciencia del valor de la unidad y utilizar el optimismo como un antídoto contra la desesperanza: al cambio podrán ponerle obstáculos pero es indetenible, jamás podrán derrotar a una mayoría decidida, siempre hay un camino… Como se dice en el argot popular venezolano: “la pelea es peleando”. Que nadie nos expropie la esperanza: 2017 será un año de luchas y grandes victorias!

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