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Desastre monetario de Maduro desató estallido social en Ciudad Bolívar

Ciudad Bolívar, Venezuela December 17, 2016. REUTERS/William Urdaneta EDITORIAL USE ONLY. NO RESALES. NO ARCHIVE.

 

El desastre monetario y la toma de decisiones improvisadas por parte del presidente de la República, Nicolás Maduro para conducir la economía del país desató un estallido social este sábado en Ciudad Bolívar, estado Bolívar.

LaPatilla.com con información de Correo del Caroní

Y es que el presidente de la República, Nicolás Maduro decidió ayer en cadena nacional de radio y televisión que el billete de Bs. 100, al que había decretado el pasado viernes “sin validez”, ahora vuelve a tomar su valor y debe continuar siendo aceptado en la economía venezolana.

Esto después de haber decretado el sábado 10 un plazo de 72 horas para sacar de circulación el billete de Bs. 100, tiempo que en un principio se tenía previsto que expirara el día miércoles 14, pero que, al percatarse de que el lunes 12 era bancario y que las entidades bancarias (que en un inicio fueron las públicas añadiéndole la cartera privada después) colapsaron de personas que buscaban realizar sus depósitos.

Cuando faltaban pocas horas para cumplirse las 72, el Gobierno de Nicolás decidió lanzar otra medida: Quienes intentaran depositar más de Bs 500 mil en billetes de 100 tendrían que justificar su procedencia.

Tras vencer ese tiempo, Maduro había habilitado otro lapso de 10 días, que posteriormente, fueron reducidos a cinco (del 16 al martes 20 de diciembre), para que las personas que no pudieron hacer sus depósitos de los billetes, se trasladaran a unas 150 taquillas del Banco Central de Venezuela (BCV) cuya sede está ubicada en Caracas.

De nuevo y en medio de la insensatez, Maduro improvisó otra medida que ordenaba la habilitación de tales taquillas las 24 horas del día durante los cinco días con el apoyo de trabajadores de la banca pública y privada para proceder a ejecutar su misión imposible: Dar atención para el canje de billetes de Bs. 100 a ciudadanos de todo un país en cinco días.

Maduro no tomó en cuenta la alta demanda que se generó ante tales medidas y el desastre que iba a causar en la población con decisiones que a su juicio eran para frenar a las presuntas “mafias” que “atacaban” a la moneda nacional.

En lugar de enfrentar el problema de raíz, Maduro decidió poner a todos los venezolanos a pagar “justos por pecadores”.

A continuación le presentamos el siguiente trabajo de Correo del Caroní en el que se resume el caos que ocasionó Maduro con sus medidas para el desastre monetario:

Desastre monetario de Maduro desató estallido social en Ciudad Bolívar

Tanto Francisco Rangel Gómez como Sergio Hernández, gobernador de Bolívar y alcalde de Heres respectivamente, pretendieron disminuir lo que ocurrió en el estado Bolívar el viernes. Para ambos, las protestas y los saqueos eran una burda trama de un plan del “oposicionismo” para crear caos, un guión sin importancia y desestimable que no iba a trascender.

Por Marcos David Valverde / Correo del Caroní

Pero la madrugada y sus cosas traen sorpresas. La sorpresa fue una turba que saqueó un Mercal en La Sabanita en esas horas. La sorpresa, además, fue que no todo quedó allí.

Este sábado, Ciudad Bolívar fue el centro noticioso del día. Fue también una muestra macro del descalabro social que un empecinado gobierno llama, desde sus primeros tiempos, hombre nuevo.

Muchos hablarán del hambre, que la hay. Pero algo no termina de cuajar cuando se revisa el balance del día. En Ciudad Bolívar, este sábado, no solo saquearon supermercados, abastos y panaderías. En Ciudad Bolívar saquearon, además, ferreterías, agencias de carros, quincallas y farmacias.

Desde la mañana todo quedó resumido en una palabra: caos. Es difícil llevar un orden cronológico sobre lo que ocurrió. Porque después del incidente Mercal, el chorro quedó abierto y la llave, dañada. No hubo militarización ni despliegue policial que valiera.

(Casi) nada se salvó

La Sabanita. Los Próceres. Psiquiátrico. Vista Hermosa. Mercado Periférico. El Perú. San Rafael. La Fundación. Andrés Eloy Blanco. Avenida 17 de Diciembre. La Paragua. Negro Primero.

La lista, a vuelo de pájaro, sintetiza. Se queda corta, la verdad. Lo que ocurrió parece concebido por instinto de termitas. El modus operandi se multiplicó por decenas: los saqueadores se movieron en manadas. Cuando arrasaban con un local, seguían con el otro.

Los supermercados chinos, las panaderías y las bodegas eran el plato favorito. Hubo una imagen que resumió el día: un hombre de rasgos asiáticos, arrodillado, levanta su cara y sus manos hacia el cielo, como reclamando a algún ente de sus creencias. Detrás, un cartel: Comercial Víveres 88. A su alrededor, los rastros de la rebatiña. El compendio del desespero.

Un fragmento importante, más temprano, fue el Central Madeirense, en la urbanización Andrés Eloy Blanco: durante varias horas, los clientes estuvieron detenidos porque la gerencia prefirió cerrar las puertas antes que la norma del caos también hiciera casa en el recinto.

El Súper Baratón, en frente de la redoma del Hospital Psiquiátrico, quedó con los estantes vacíos. Más tarde fue un almacén de Plumrose. Penetrados con minuciosidad y tesón por la turbas.

La medida sin medida

En la tarde, Rangel Gómez anunció el toque de queda (inconstitucional, por cierto) y la detención en todo el estado de 135 personas involucradas en los saqueos.

Además de eso, y como para calmar ánimos, dijo que los billetes de 100 bolívares podrían utilizarse y que él, personalmente, se encargaría de hacerlos llegar al Banco Central de Venezuela.

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