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Néstor Francia / Análisis de Entorno: Tres derivaciones del chavismo (20-12-2016)

El chavismo ha generado al menos tres derivaciones políticas. Una está conformada por lo que hemos llamado, para molestia de algunos, “disidentes del chavismo”, que en realidad han dejado de ser chavistas. Promueven junto a la derecha el referendo revocatorio, se oponen a todas las medidas del Gobierno, señalan la corrupción como un mal generalizado en Venezuela y, en fin, sus representantes se hacen cómplices del imperialismo y la oligarquía, sépanlo o no. Otra derivación es el chavismo complaciente. Se trata de compatriotas que asumen una conducta acrítica (y en algunos casos francamente aduladora), aprueban a pie juntillas todo lo que hace el Gobierno, se conforman con cantar loas a Maduro y son incapaces de cualquier análisis que contribuya a mejorar la performance de la Revolución Bolivariana. Son lo que se conoce en el mundo anglosajón como “Yes men”, que a todo dicen que sí. Unos cuantos de estos acríticos solo buscan privilegios, cargos, fama o cualquiera de estas banalidades que se confunden con el éxito en la vida. La tercera derivación que referimos es el verdadero chavismo crítico, en la medida en que es leal a la dirección revolucionaria, apoya firmemente al presidente Maduro y actúa a plenitud en la lucha contra los enemigos de la Patria, y por todas estas razones considera necesario señalar errores cuando cree que están presentes, pues concibe la crítica no como un derecho sino como un deber, y además como una herramienta invalorable para avanzar.

Quisiéramos que hoy y siempre se nos incluya en esta última derivación, ya que hemos sido parte de ella, no ahora, sino desde el inicio de la Revolución Bolivariana. Muchas veces hicimos críticas al mismo Comandante Chávez y a su gobierno, pues se cometieron errores y solo un fanático puede considerar que no fue así. Por supuesto, el peso de los aciertos fue tal, que los errores pueden considerarse escasos, pero a veces nada pequeños, pues al menos en el caso de Chávez, nada era pequeño. Grandes sus aciertos, grandes sus errores, por lo que significaron y lo que produjeron. Cuando se quiera discutimos y argumentamos estos asertos.

Esta perorata viene a cuento pues un lector nos criticó porque en nuestro Análisis de ayer habríamos roto filas al hablar de flancos débiles y repliegue, al dar nuestra opinión sobre la situación generada en torno al retiro de circulación del billete de cien bolívares. Otro nos preguntó que por qué no habíamos comentado la marcha chavista de 17 de diciembre. Bien, solo dos cosas antes de continuar: si no hubiesen existido flancos débiles, no hubiéramos tenido que ordenar el repliegue táctico (que no era parte del plan), y si lo que se hizo no fue un repliegue ¿entonces qué fue? En cuanto a la marcha, estuvo muy bien, pero en realidad solo ratificó que el PSUV es una gran estructura política, coherente, con una dirección trabajadora y activa, con un extraordinario poder de convocatoria, y además la existencia en Venezuela de una poderosa vanguardia social consciente y decidida, aunque sin duda minoritaria en este momento. Nada de esto es para nosotros noticia extraordinaria, de hecho la gran demostración fue mediáticamente opacada por lo que sí fueron noticias inocultables: las serias dificultades creadas a la población por la mala planificación de las operaciones de canje en el Banco Central, la escasez de efectivo en plena época navideña, el colapso de los puntos de venta, la no aparición de las denominaciones del nuevo cono monetarios  y los episodios de violencia en algunas localidades del país. Era todo esto lo que corría de boca en boca y no la gran marcha chavista. Esta es la pura verdad, a qué engañarse.

En este momento han surgido situaciones y ruidos a partir de la gran operación de guerra, justa y necesaria, ordenada y comandada con firmeza por el presidente obrero Nicolás Maduro. Fue una acción relámpago que al final reportará importantes beneficios al país. Por lo vasta profundidad de la operación, no tiene nada de raro que se haya incurrido en fallas, no es nada del otro mundo. Todo será superado, no se caerá el cielo, seguiremos adelante. Pero hemos sufrido algunas bajas, lo cual es igualmente normal en toda batalla. Bajas, ciertamente, en el terreno político.

Acostumbramos apelar a argumentos y datos duros, así que en el Análisis de mañana escribiremos con mayor detenimiento y concreción sobre esas bajas. Entretanto, tranquilos que el equipo gana, al menos por ahora. Si queremos que siga siendo así, tendremos que autoevaluarnos siempre, revisar, rectificar cuanto sea necesario. Nunca es tarde cuando la dicha llega. Lo decimos porque aquel acierto de Chávez de instruir las 3R nunca ha terminado de concretarse y en este momento es acaso más necesario hacerlo que cuando éramos felices y no lo sabíamos, en aquellos añorados tiempos cuando nos apoyaba la mayoría y navegábamos viento en popa.

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