Inicio > Política > Néstor Francia / Análisis de Entorno: El enemigo: nosotros mismos (21-12-2016)

Néstor Francia / Análisis de Entorno: El enemigo: nosotros mismos (21-12-2016)

En nuestro Análisis de ayer decíamos, con referencia a la operación de guerra ordenada por el presidente Maduro que tiene como eje el retiro del billete de cien bolívares: “Por la vasta profundidad de la operación, no tiene nada de raro que se haya incurrido en fallas, no es nada del otro mundo. Todo será superado, no se caerá el cielo, seguiremos adelante. Pero hemos sufrido algunas bajas, lo cual es igualmente normal en toda batalla. Bajas sobre todo en el terreno político”. Vamos a ver.

Estemos claros en que tomar una medida como esa seguramente no sería nada fácil para el Presidente y el equipo de Gobierno. Fue una acción audaz, valiente y altamente riesgosa. Además de justa y necesaria, no solo porque se debía atacar por sorpresa a las mafias que trafican con nuestra moneda y nuestras divisas, sino también por la necesidad de dar, ante los enemigos y el mismo pueblo, una muestra terminante de solidez, fortaleza y estabilidad de la Revolución ¿Se alcanzó plenamente esos objetivos? La victoria contra las mafias ya muestra claros signos: el regreso a manos del Estado de un altísimo porcentaje del papel moneda que se había convertido en mercancía de contrabando y tráfico, y en arma muy importante en la guerra económica contra nuestra Patria, la caída en picada del valor del dólar Miami-Cúcuta y la desbandada desesperada de las mafias. Estos buenos resultados deberán ahora consolidarse, terminar lo más pronto posible la operación, que incluye la instauración efectiva del nuevo cono monetario y la cosecha concreta de los frutos. Con respecto a esto último, falta que el pueblo sienta que las medidas redundan en su beneficio cotidiano, que se ponga freno a la inflación desbocada y a la especulación criminal, que siguen presentes y en crescendo.

Se ha demostrado también cuán fuerte y sólido es el Gobierno Bolivariano. Si no lo fuese, no hubiese podido ni siquiera declarar la batalla ni controlar rápidamente los daños iniciales que obligaron al repliegue táctico. A esto ayudó sin duda alguna el notable éxito de la convocatoria de calle del 17 de diciembre. Sin embargo ratificaremos, con la franqueza que nos caracteriza, que hay, como señalamos ayer, bajas políticas, sobre todo referidas a las percepciones del pueblo, y a la sensación de paz y estabilidad básicamente garantizadas que habíamos alcanzado, y que pensábamos se extendería y consolidaría hacia finales de año.

Las fallas de la operación han golpeado en algo la confianza del pueblo. Eso se siente claramente en las colas para depósito, canje de billetes y retiro de efectivo, y en comentarios que hacen, inclusive, chavistas militantes. Hubo paciencia, sí, pero también bastante malestar. Este malestar aumenta por ser la época navideña, en la que suele haber alta circulación de dinero, y abundantes compras y otras transacciones comerciales. La gente se ha sentido atrapada entre el esfuerzo de comprender y la fatalidad de padecer ¿Qué sentimiento prevalece? Aquí es donde hace falta menos cháchara subjetiva y más sondeo científico en la opinión pública.

En todo caso, una de las más importantes bajas políticas es la merma de la percepción de paz, estabilidad y confianza. No solo por todas las dificultades señaladas, sino también por los disturbios en algunos lugares, que han sido explotados y  magnificados por la derecha, sin negar que en algunos lugares como el estado Bolívar la situación se tornó particularmente inquietante.

Nosotros barruntamos que la derecha montó un globo de ensayo en Bolívar, y a ese fin le sirvió, sin dudas, el caldo de cultivo del descontento popular. Los incidentes que causaron 3 muertos, bancos y comercios dañados, y más de trescientos detenidos no pueden ser minimizados. Es verdad que la situación ha sido controlada, pero eso no borra el efecto de las noticias reales ni de las matrices implantadas. Como sería la proyección internacional de los hechos, que un aliado nuestro, la República Popular China, pidió a Venezuela protección para sus ciudadanos durante los disturbios y saqueos, según informó el Ministerio chino de Asuntos Exteriores. La Embajada china en Caracas activó, tras los primeros incidentes, el mecanismo de emergencia y emitió avisos de seguridad a sus ciudadanos que residen en el país, según explicó la portavoz de Exteriores de ese país, Hua Chunying. Muy chinescamente, y ante la fuerte alianza que existe entre nuestros dos países la vocera añadió que “Hasta donde sabemos, la situación en Venezuela básicamente se ha calmado y la embajada china no ha recibido reportes de heridos o muertos entre estos ciudadanos chinos”. Recordemos que muchos negocios regentados por chinos que viven en Venezuela fueron blancos de los saqueos.

Hay que felicitar el hecho de que nuestro Gobierno ha dado respuestas rápidas a la situación en Bolívar. Se movilizaron al Estado altos funcionarios del Gobierno y dirigentes nacionales del PSUV para afrontar lo ocurrido. El gobernador Rangel Gómez informó que se ha reforzado la distribución de rubros y productos a través de los Clap. Igualmente se ha anunciado que el Gobierno ayudará a los comerciantes afectados, a través de la banca pública y otras instituciones para recuperar rápidamente los comercios que fueron afectados en los actos vandálicos.

Al nivel nacional, el Gobierno está tratando de recuperar rápidamente el espíritu navideño. El presidente de la SUNDDE, William Contreras, anunció que desde el lunes se comenzó a instrumentar, a través de los Clap, la distribución de los más de 3,8 millones de juguetes que fueron decomisados a la empresa Kreisel.

Pero la derecha no está de brazos cruzados y no para de impulsar zozobra y desconfianza. Un ejemplo de ello es la declaración del diputado derechista José Guerra, en el sentido de que “Estos billetes que van a llegar de 500 muy probablemente no vayan a poder ser dispensados, porque el proceso mediante el cual el cajero reconoce la nueva cara del billete no es igual a la que estaba anteriormente, tarda entre 30 y 25 días”.

Entretanto, los sectores más radicales de la oposición tratan de reflotarse aprovechando la circunstancia. El partido fascista Voluntad Popular, secundado por Vente Venezuela (María Corina Machado), AVP (Antonio Ledezma) y otros sectores extremistas, convocaron una “Protesta Nacional” para ayer, lo que resultó en otro rotundo fracaso. Apenas si fue noticia la patética, triste y ridícula presencia de un grupete de “dirigentes” de esas organizaciones frente a Miraflores.

Es claro que, para pláceme nuestro, la oposición está incapacitada para sacar provecho inmediato del malestar causado en el pueblo por los enfrentamientos en medio de la guerra económica, en la cual, según estudios serios, la mayoría no se siente directamente involucrada. De manera que la derecha, aunque no puede ser subestimada, sin duda no es un enemigo que no podamos derrotar sin mayores daños, si hacemos las cosas bien. En ese sentido, creemos que el enemigo interno principal, en lo inmediato es evidente: nosotros mismos.

Si no revisamos con profundidad y de corazón nuestras ejecutorias, tanto del Gobierno como del partido y la vanguardia en general, el papagayo se nos puede enredar en 2017. No nos cansaremos de decirlo, a riesgo de ponernos fastidiosos. En  nuestro Análisis de ayer también recordábamos que “… aquel acierto de Chávez de instruir las 3R nunca ha terminado de concretarse y en este momento es acaso más necesario hacerlo que cuando éramos felices y no lo sabíamos, en aquellos añorados tiempos cuando nos apoyaba la mayoría y navegábamos viento en popa”.

Te puede interesar