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Leopoldo Puchi: Diálogo 13 de enero

 

El acontecer nacional estuvo marcado en 2016 por una severa crisis económica, consecuencia de la caída de los precios del petróleo, políticas macroeconómicas desacertadas y hechos que entran dentro del concepto de guerra económica. Los efectos sociales han sido el malestar por la escasez, las largas colas y la inflación. Lo específicamente político lleva el sello de la pugna entre poderes públicos y de la decisión de la oposición de poner fin al mandato del Presidente en el transcurso del año. Los recientes disturbios en algunas zonas del país, espoleados por la medida sobre el billete de cien bolívares, condensan el entramado de todos estos elementos

A lo largo del año, las contradicciones se profundizaron y adquirieron la dimensión de un conflicto con potencialidades de violencia, por lo que se hizo necesario recurrir a mecanismos de diálogo. Para ello se tomaron iniciativas que condujeron a la creación de la Mesa de Diálogo. Su labor ha tenido avances y retrocesos, encuentros formales e informales, pero es evidente que permitió que las tensiones se aliviaran, sobre la base del acuerdo mínimo inicial de procesar las diferencias por métodos pacíficos.

La próxima cita es el 13 de enero de 2017. Es de esperarse que el esfuerzo prosiga a lo largo del año, pero deben vencerse varias amenazas que lo ponen en riesgo. Una de ellas es la falta de voluntad o de sentido práctico para concretar los acuerdos. Otro peligro es el representado por la disposición a recurrir a un alzamiento militar para derrocar a Nicolás Maduro, tal como lo ha planteado el sacerdote Luis Ugalde, con aparente respaldo de la Conferencia Episcopal Venezolana, lo que situaría la resolución del conflicto fuera de los métodos pacíficos. Se trataría de un acto de fuerza que pudiera tener consecuencias inesperadas de violencia, a corto y largo plazo, y que estaría precedido por acciones de agitación social y un trabajo previo de organización en el seno de la Fanb.

De superarse estos desafíos, el 2017 político evolucionará en la dirección de los procesos electorales de gobernadores y alcaldes, en la perspectiva de las presidenciales de 2018, aunque es de esperarse que durante el primer trimestre las banderas relacionadas con lo social copen la escena, para luego dar paso, hacia el segundo trimestre, a la dinámica electoral. La otra ala de la ventana, la económica, también urge de acuerdos para 2017: unificación cambiaria, entendimientos con el sector privado y mayor recaudación fiscal real para controlar la inflación y empujar la producción. Sólo de lograrse estos objetivos políticos y económicos tendremos un mejor 2017.

 

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