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Hugo Salazar: La CIDH no ha esperado la decisión del TSJ

Se  intenta juzgar internacionalmente al arco minero antes de tiempo

Causa extrañeza el sesgo interesado que marca la Comisión Interamericana de Derechos Humanos al ventilar el caso del Arco Minero del Orinoco cuando aún no hay pronunciamiento de nuestro máximo tribunal como última instancia nacional.

Los enemigos del Arco Minero del Orinoco tienen prisa, no esperaron agotar las instancias internas de la justicia venezolana para avanzar  con sus manidas denuncias ante la Comisión Interamericana  de Derechos Humanos, lo que podría constituirse luego en un juicio  en la Corte Interamericana de Derechos Humanos contra los intereses de Venezuela.

La aguardada decisión del Tribunal Supremo de nuestro país no fue esperada, se avanzó contra el Arco Minero con la vieja locomotora argumental que vomitaron en los medios venezolanos. Con la misma temática de siempre, las aguas, los bosques, el pajarito equis, la tortuga submarina, las supuestas etnias desplazadas y  elementos sin estudios ni soportes. Claro está que no mencionaron al Proceso Kimberly que avala las explotaciones mineras en Venezuela y en todo el orbe cuando éstas cumplen con las normas ambientales.

Pero ahora, tratando de internacionalizar un conflicto creado en lo local por ellos, buscan el amparo del sistema interamericano de protección de derechos humanos. Y quienes fueron los denunciantes?… naturalmente, que los mismos de siempre…. los que se llaman ecologistas sin serlo, de viejo y nuevo cuño; los dizque indigenistas, que odian a los pueblos originarios y solo los usan como arma arrojadiza; los habladores de paz y trabajo cuando nunca  han laborado en sus vidas, sino que han vivido adosados al presupuesto nacional o al subsidio extranjero; y también los autodenominados defensores de derechos humanos, nuevo título para atemorizar y negociar en estos tiempos de crisis. También, por qué no reconocerlo, hay figuras respetables que tienen objeciones válidas o aspiran a mayor constatación del respeto al ambiente, y exigen un proceso de armonización entre desarrollo y ecosistema en esa importante área del país, con los cuales coincidimos en muchas cosas.

Pero la mayoría se agolpa en el pestilente deslave del chavismo en su proceso de reunificación con la oposición. Se consiguen ambas aguas servidas en un mismo objetivo; paralizar el Arco Minero y trabarle a Venezuela una opción de desarrollo que permitiría una pronta oxigenación financiera para salir del hueco en que ahora nos encontramos. Lo que según ellos se traduciría en una salida pronta del gobierno de Nicolás Maduro. Es una carambola nada complicada la que anida en la cabeza de quienes no han respetado el agotamiento de las instancias judiciales de Venezuela antes de saltar al foro internacional, que complacido los recibe haciendo  esta grave omisión de los lapsos de espera y los pronunciamientos de las instancias nacionales.

Pero si bien, tanto las empresas que participan en el Arco Minero como muchos ecologistas honestos no han respondido tanto comunicacionalmente como en el campo jurídico, hay otros intereses afectados por la campaña antinacional que se han activado para defender lo que es un derecho nacional más allá de los turbios intereses que se manejan a nombre del ambiente.

Y ese laborioso sector minero tiene todo el soporte dado por la constitución nacional de nuestro país para continuar desarrollando su ancestral actividad extractiva con apego a las normativas ambientales vigentes. Es el derecho a la libre actividad económica que no está reservado solo a las grandes empresas nacionales y extranjeras sino también a los venezolanos, incluyendo a sus indígenas. Tan solo esperamos que nuestro Tribunal Supremo de Justicia, TSJ, se pronuncie y fije con claridad la legalidad del proyectado Arco Minero del Orinoco.

Los que apoyamos la reordenación del territorio nacional y su minería con instrumentos válidos como el Arco Minero, debemos ser voz en todos los foros nacionales e internacionales donde se busca acabar con el potencial minero de ese pedazo de Venezuela que los  Dioses nos dieron para nuestro desarrollo.

Los que hoy vocinglern en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, callaron muchos años cuando ejercían desde el chavismo gobernante sus cargos, y fueron incapaces de elevar aunque fuese un susurro para denunciar la expoliación de la minería ilegal, el contrabando de nuestra riqueza y el impacto aniquilador que tiene la extracción de riquezas sin control, a la cual hoy se le está poniendo coto.

Pero allí los enfrentaremos; en la Corte, en el Tribunal o en la calle, con nuestra verdad y acompañados de la fuerza gigante de la pequeña minería ancestral que ha visto como se cierne sobre su actividad una daga disfrazada de ambientalismo para colocar en manos de los intereses más mezquinos todos nuestros tesoros.

Allí nos veremos. Con la verdad y la justicia.

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