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Gustavo Mujica a la MUD: No estamos en un momento para repartir nada, lo que hay que repartirse es el trabajo

 

Gustavo Mujica, coordinador del movimiento Izquierda Democrática, hace un llamado a la dirigencia de la Mesa de la Unidad Democrática, a que depongan sus ambiciones personalistas e intereses partidistas, en función del interés nacional, partiendo de que Venezuela vive una de las más grandes crisis política, social, económica e institucional.       

por Enrique Meléndez

¿Qué está planteado de ahora en adelante para el sector de la oposición? ¿Qué hacer con la MUD?

-Lo que está planteado es que los integrantes de la Mesa de la Unidad Democrática tienen que colocar de manera inteligente sus diferencias a un lado; así como los intereses, bien de candidatos presidenciales, bien de los partidos, y permitan darle tiempo al tiempo, como se dice, y se concentren en lo más importante que es el país. Hay que llevar un debate interno de cara al país.

-Pero hay que llevar a cabo un debate político, donde quede bien claro que lo más importante son los intereses de 30 millones de venezolanos, que viven una situación de precariedad absoluta, y que no pueden esperar más, pues a lo largo de este año 2016 algunos pensamos que no se avanzó lo suficiente en lo organizativo, en la movilizaciones que había que dar, cuyas convocatorias se hacían en una forma muy parcial.

-La crisis hoy en día es de una gran profundidad, de modo que lo más importante es que la acción política de la oposición se corresponda con los intereses de un verdadero centro de dirección política; que prive una sola acción estratégica clara, y que no se secuestren los intereses en función de una parcialidad, como vimos que ocurrió en el caso de la MUD, que fue secuestrada, sobre todo, por las ambiciones de cada quien.

-Pueden haber estrategias y tácticas. Porque eso es válido en el combate político, pero tiene que haber un consenso en torno a la rectoría de una sola política, y esa política debe ser discutida; de manera amplia y debe ser decidida por la mayoría de los sectores de la oposición. No puede ser decidida por un solo partido, con independencia de lo importante que sea.

-Eso que ocurrió que durante todo el año, prácticamente, que sólo tres partidos, puesto que en los momentos finales Voluntad Popular se retiró, decidían por 30 millones de venezolanos; tres partidos no pueden arrogarse la voluntad de la sociedad venezolana; de modo que vistas las cosas en positivo, siempre buscando el lado bueno de las cosas, es importante que se sinceren las cosas, se sinceren los debates y, sobre todo, que haya una apertura franca, concreta, real a todos los componentes que hacemos vida política en este país.

Pero se decía que el resto de los componentes de la MUD no llegaban a uno por ciento en las encuestas, mientras que AD, PJ, UNT y VP ostentaban la mayoría, lo cual les daba autoridad para decidir. ¿Qué piensa usted?

-Yo te reitero que en la estrategia de la oposición tiene que darse un proceso de apertura real, concreta, puesto que hay muchas organizaciones: sindicatos, gremios empresariales y profesionales, academias, universidades que tienen una basta experiencia en materia política, y que pueden aportar una gran contribución a esta estrategia de la oposición, que consiste en salir de esta dictadura. De modo que no estamos en un momento para repartirse nada. Lo que hay que repartirse es el trabajo.

-Así que lo que tenemos por delante es un reto en este año 2017 para las distintas organizaciones, que estamos enfrentados a la presente dictadura, que implica una revisión de los errores que se han cometido, así como de los aciertos que se han tenido. Nosotros estamos convencidos de que hay que tener un mejor balance. Pero hay que pasar la página. Se trata de aprovechar el profundo descontento que existe en la sociedad venezolana, víctima de la mayor crisis económica, social, política, institucional.

-En el pueblo venezolano hay una gran incertidumbre, y para darle respuesta estamos obligados a ofrecerle una salida que parta de un compromiso de militantes. Ya han emigrado al exterior dos millones de venezolanos, hay una cantidad de presos. Se han expropiado cientos de empresas, llevando a la quiebra al aparato productivo de este país. Entonces, lo que queda de verdad es hacer un esfuerzo inmenso, un esfuerzo descomunal por acordar una política que tome en cuenta lo que es la división del trabajo organizativo.

-Sobre todo que tome en cuenta esos venezolanos que se han destacado en los estudios, en sus investigaciones, en sus actividades artísticas; lo que significa abrir los espacios de participación. Eso es perfectamente posible. Recordemos que hace unos dieciséis años, a raíz del proceso constituyente el país respondió, a propósito de las expectativas que había con respecto al gobierno de Hugo Chávez, y se abrieron unos canales de participación, y la sociedad fue capaz de producir cientos y cientos de propuestas locales, regionales y nacionales.

-Hubo debates, y la gente participó. Hoy existe una situación mucho más crítica; por lo que es necesario abrirse a toda la sociedad, y que es el llamado que nosotros hacemos, fundamentalmente, a los partidos que tienen una pretensión hegemónica. No se trata de discutir el tamaño de ellos. No se trata de discutir el derecho que tienen ellos. Lo que sí consideramos es que no ayuda ni a la eficacia ni al éxito ninguna pretensión sectaria en este momento.

¿Usted no cree que es muy difícil pedirle eso a políticos, que abrigan ambiciones, sueños, intereses?

-Los liderazgos hay que ganarlos, hay que construirlos con el trabajo, con los aportes. De modo que nosotros que estamos convencidos de la unidad. Te estoy hablando como coordinador del equipo de Izquierda Democrática, que nunca nos hemos ido de la MUD; un movimiento que decidió romper con el Movimiento al Socialismo, cuando este partido tomó la decisión de romper con la unidad, y quedarnos en la unidad, incluso, en condiciones desventajosas, pues sólo hemos tenido derecho a voz y no a voto.

-Es legítimo que los políticos tengan ambiciones de poder. Lo que no es legítimo es que un grupo exclusivo pretenda dirigir la oposición en el país, sin tener conciencia de la gravedad de la crisis, y sin tomar en cuenta que, si no se produce un cambio político, ellos no tienen ninguna posibilidad de nada. Si no entendemos que es necesaria una unidad muy grande.

-Si ellos no entienden que estamos ante una dictadura militarista, asesorada por el llamado castrocomunismo, que no tiene ningún respeto por la Constitución y las leyes; que no tiene ningún respeto por la ciudadanía; que no se sensibiliza ante situaciones, como el hecho de que hay dos millones de venezolanos que comen de lo que encuentran en la basura, no vamos a ninguna parte; que si no ponen a un lado sus ambiciones primero, entonces nunca serán poder.

-Por ahí es por donde tenemos que comenzar; porque no es posible derrotar un régimen como este, si no hay una unidad de criterios. Si no hay una unidad sincera. Si no hay unidad comprometida, primero, con el país.

¿Usted cree que también la MUD debe establecer relaciones con algunos sectores del chavismo descontento?

-Precisamente, nosotros consideramos que podemos dar una contribución muy valiosa en las regiones, donde tenemos presencia organizada que es en casi todo el país; de modo que nosotros creemos y estamos haciendo un gran esfuerzo para conversar con los sectores chavistas, con los sectores descontentos del chavismo. Hay que abrir sin temor los canales de participación a esta gente; hay que darle la oportunidad, ya que constituye un sector que tiene fe en la democracia.

-De modo que nosotros en la Izquierda Democrática pensamos que estamos ante un año de grandes retos. Nosotros tenemos que sentarnos desde ya a diseñar la plataforma, para emprender todos el cambio político que hay que dar. Aquí ya no hay más tiempo que perder, y dejar que las fuerzas sociales fluyan; que las ideas fluyan. No podemos ser como el gobierno, que se niega al debate, que secuestra iniciativas.

-La MUD debe ser como una especie de ensayo de la nueva Venezuela. Una Venezuela donde la gente pase a ser ciudadanos, y no una especie de súbditos de una monarquía; que es en lo que se traduce esta dictadura. Nosotros tenemos que trabajar a los fines de sacar a la gente de ese escepticismo en que ha caído con respecto a su dirigencia política, e incorporar al chavismo descontento, así como a todos los sectores de la sociedad venezolana con sus intereses particulares en función del bien común.

Pero se ha dicho que este es un régimen de mafias, y que a raíz de los errores de la oposición se atornillaron más en el poder, de modo que hemos llegado a una dictadura inexpugnable. ¿Qué piensa usted a ese respecto?

-Realmente, comparto la opinión de que estamos ante un régimen de mafias; una sociedad de corruptos, pero recordemos algo: los beneficios de la corrupción y de la mafia son para los capos, para los dueños del poder, para una cúpula privilegiada, frente a una mayoría que sufre, que tiene demasiadas calamidades; que está descontenta, que tiene rabia, que tiene sed de justicia, de cambio y que no aguanta más, y por eso es que la tarea que tenemos por delante es la de unir a ese pueblo.

Pero las encuestas hablan de una recuperación electoral del partido de gobierno. ¿Qué responde usted?

-Supón que eso es verdad; sólo que las movilizaciones que han sido convocadas por ese partido de gobierno no dicen eso, y hay que tomar en cuenta que allí priva la nómina, priva la gratificación, y no obstante la última que fue convocada por ellos, te repito, no dicen eso. Lo otro es que tienes que tomar en cuenta que ese 20% no se compara con un 80% que sí está dispuesto a salir a manifestar, como se demostró el 1 de septiembre de este año, que fueron rebasadas las autopistas caraqueñas.

 

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