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Jesús “Chuo” Torrealba: El pueblo opositor estuvo por encima de la MUD

Para el secretario de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Jesús Torrealba, en el 2016 el pueblo venezolano estuvo por encima de su dirigencia opositora la MUD  y “así lo demostró en la firma para activar el referendo revocatorio y en las tomas simbólicas de calles”.”Hay que rendirle homenaje al coraje y al civismo que el pueblo opositor tuvo este año 2016 (…) hubo una respuesta clara y rotunda ante las convocatorias y eso hay que reconocerlo”.

A juicio del dirigente social, la falla estuvo en que no hubo unidad por parte de los partidos a la hora de plantear las estrategias y rutas que condujeran al país hacia el cambio.

“Cuando se produjo la designación del Presidente de la Asamblea Nacional en vez de consensuar la propuesta fuimos a votación, así mismo pasó en la conducción del proceso del referendo revocatorio, la cual no fue del todo unitario como tenía que ser”.

Proceso electoral

Lamentó que después del triunfo en las elecciones parlamentarias se iniciara un proceso de precandidatos presidenciales, en vez de “consolidar propuestas de reconstrucción del país y cómo sería el proceso de transición”.

“Nosotros reconocemos que no presentamos una perspectiva clara de hacia dónde iban los cambios luego de las elecciones, sino que por el contrario nos enfocamos en la etapa electoral”.

En tal sentido, sostuvo que se necesita más y mejor unidad. “Ahorita lo que tenemos planteado es una unidad más sólida y que tenga propósitos precisos para alcanzar las metas”.

“Tenemos que tener un propósito claro, avanzar en cuál es el proceso de reconstrucción y el gobierno de unidad nacional”, aseveró

Única alternativa

Por otro lado afirmó que pese a los errores, hoy en día, la MUD es la única alternativa que ha logrado vencer al Gobierno durante 17 años de manera contundente.

“Hoy, aparte del Partido Socialista Unido de Venezuela, el único legalmente inscrito y que está vigente es el partido MUD”.

Asimismo, dijo que lo que viene es “muy complicado y rudo” y la única manera de salir adelante es ampliando la unidad.

“El Gobierno no tiene votos con que aplastar a la oposición (…) cualquier Gobierno futuro va a necesitar entre 65 y 70 millones de dólares para que arranque el motor y para conseguir el préstamo se tiene que establecer una alianza sólida”.

“La Unidad nació como una alianza electoral, pero vamos a una fase de lucha que es política y social (…) hay que acompañar al pueblo venezolano en su lucha por sus derechos económicos y sociales”, manifestó.

Finalmente, Torrealba reiteró que la Unidad no se sentará en la mesa de diálogo hasta tanto el Gobierno no cumpla con lo acordado, que va desde la activación de las elecciones hasta la apertura de un canal humanitario.

Comunicado por el secretario de la Mesa de la Unidad Democrática:

 Jesús Chuo Torrealba, secretario ejecutivo de la MUD, 2016, año de la agresión masiva del régimen contra el pueblo venezolano

 Economía: por primera en la historia venezolana la pobreza extrema duplica la pobreza relativa y solo dos de cada 10 venezolanos no son pobres: se acabó la clase media

Al cierre de 2016 la economía venezolana presenta una contracción del PIB estimada en 12,0%, una tasa de inflación que excede 500 % y una caída de las reservas internacionales de aproximadamente US$ 5.200 millones. Todo ello se traduce en una disminución del salario real superior al 20,0% y un incremento abrumador de los niveles de pobreza: 76% de los venezolanos bajo la línea de pobreza por ingresos, 73% de los hogares en pobreza, de los cuales 49% están en situación de pobreza extrema, según las cifras de la Encuesta de Condiciones de  Vida (Encovi) realizada en forma conjunta por la UCAB, UCV y USB, lo que revela que Venezuela es un país en ruinas. Tan grave como lo anterior es la situación calamitosa de la industria petrolera y específicamente de Pdvsa, incapacitada para aumentar la producción, altamente endeudada, minada por la corrupción y presa de la politiquería. El año 2016 presenció lo desarticulado de la acción de gobierno en materia económica: cuatro vicepresidentes de Economía se sucedieron, cada uno peor que el predecesor. Al omnipresente general Rodolfo Marcos Torres, le siguió el aprendiz Luis Salas, quien duró menos de dos meses en el cargo, siendo luego sustituido por Miguel Pérez Abad y éste a su vez por un ilustre desconocido en la profesión, Carlos Faría. Hoy no se sabe quien coordina o dirige el Gabinete Económico, aunque se supone que un ciudadano español vinculado a Podemos es el inspirador de los últimos desatinos oficiales. Desde una perspectiva de mediano plazo, el trienio que va de 2014 a 2016 puede calificarse desde el punto de vista económico y social como el trienio perdido. Efectivamente, con relación a 2012, durante ese lapso la economía perdió más de 20,0% de la producción de bienes y servicios, registró una tasa de inflación acumulada de 2.940% y las reservas internacionales se redujeron en US$18.887 millones, lo que refleja un deterioro considerable del sector externo. Entre 2013 y 2016 el comportamiento del PIB refleja una caída acumulada que supera el 18,0%, la cual constituye la mayor que ha tenido la economía venezolana en cualquier episodio de su vida republicana moderna. En términos del PIB por habitante, la disminución en el trienio perdido fue de aproximadamente 24,0%, una vez que se toma en cuenta el crecimiento poblacional. Todo esto tiene que ver no solo con la baja en los precios del petróleo, sino con lo que el gobierno no hizo con los ingresos petroleros cuando fueron altos: el

gobierno no solo no ahorró en los años de elevados precios sino que acumuló deuda externa, la cual no se tradujo ni en un aumento de la capacidad de producción de bienes dirigidos al mercado interno ni en la expansión de la producción petrolera. De hecho, en el trienio señalado la producción de petróleo acusó una disminución acumulada cercana al 15,0%, equivalente a más de 360.000 barriles diarios, hecho que restringe la capacidad de exportación y de generación de divisas y resta poder de negociación en la OPEP. Pero el factor fundamental detrás de la pronunciada declinación de la actividad económica radica en la aplicación de un modelo económico estatista y un esquema de política económica basado en la hostilidad hacia la inversión privada, en medio de un sistema de controles de precios y de cambio que inhibe la inversión y genera incertidumbre entre los agentes económicos. De esta manera, en el trienio perdido la tasa de inversión cayó 12,0% del PIB respecto a su valor de 2012. Ello es un elemento que atenta contra la expansión de la capacidad productiva a mediano plazo, más allá de las oscilaciones puntuales propias de los ciclos económicos. El sistema de control de precios no ha servido ni servirá para disminuir la inflación y más bien tiende a desestimular la producción de aquellos bienes cuyos precios están sujetos a esos controles. Ese régimen de fijación de precios manejado discrecionalmente ha propiciado todo tipo de arbitrariedades por parte de las autoridades, situación que ahuyenta la formación de inventarios y conspira contra el desarrollo normal de la actividad comercial. Por su parte, el control de cambio con sus tasas oficiales, con una enorme brecha entre ellas y a su vez con la tasa del mercado paralelo, ha generado incentivos a la corrupción y consiguientemente una mala y distorsionante asignación de las divisas. Una tasa de cambio (Dipro) absurda de Bs 10 por US$ hace inviable cualquier actividad económica que compita con importaciones valoradas a ese tipo de cambio. De igual modo, el funcionamiento de la tasa de cambio Dicom no se puede calificar como la de un mercado propiamente sino más bien como un manejo igualmente discrecional, similar al de un régimen de mini devaluaciones. Por su parte, el tipo de cambio paralelo lejos de ser el de un mercado organizado, funciona sin reglas, sin transparencia, lo que provoca movimientos de la cotización que no guardan relación con los fundamentos de la economía. Esa ausencia institucional de un mercado, conjuntamente con la política monetaria expansiva que ha seguido el BCV encaminada a financiar al fisco, ha propiciado una depreciación de esa tasa de cambio que actúa como marcadora del sistema de precios no sujetos a regulación, sin que por otro lado se obtenga algún  beneficio para el disminuido sector exportador.

 Salud: Maduro destruyó en tres años los avances que el país construyó en 40

El 0800salud ha sido un completo engaño. 2016 ha sido el peor año en desabastecimiento de medicamentos. Después de un año de anunciada esta farsa, este año escasean más medicamentos que salvan vidas (quimioterápicos, antibióticos, medicamentos para la tensión y diabetes, medicamentos para los pacientes con enfermedades neurológicas y mentales, y muchos otros) y, lejos de mejorar la situación, empeoró francamente: el nivel de desabastecimiento en la lista de medicamentos esenciales alcanzó 92%. Es muy preocupante que el

propio presidente se encargue de esta iniciativa, si asumimos que dijo lo mismo de la economía al principio de 2016. Es un insulto para los venezolanos decir que Barrio Adentro, después de 16 años, solo se ha consolidado en los estados llaneros. No es casualidad que los estados llaneros tengan la peores tasas de mortalidad materna, infantil y neonatal. Si Barrio Adentro es de orientación preventiva ¿cómo se explica que no vacunen  y no controlen a mujeres embarazadas? Si cumplieran la misión para la cual fueron diseñados y financiados no hubiera brote de difteria (enfermedad bajo control hace 24 años). La causa principal del brote de difteria es la poca capacidad de vacunación del sistema nacional, donde Barrio Adentro tiene una responsabilidad importante. La tal inversión social tan cacareada no ha sido real en salud. Según los datos de la propia memoria y cuenta la fracción de inversión en salud viene cayendo estrepitosamente hace 5 años, es uno de los peores de América latina hoy en día (datos de la OMS).  Venezuela ha retrocedido exponencialmente en los últimos tres años tanto en enfermedades infecciosas como malaria (sólo hay dos países en el mundo que han retrocedido en la lucha contra la malaria), tosferina, dengue, chikungunya, zika como en enfermedades crónicas (cáncer, infarto, hipertensión arterial, desnutrición). Hemos sido el único país de América con casos de zika y niños con alteraciones congénitas causadas por el virus que no ha reportado el número de casos reales. El año 2016 ha sido el único año de oscurantismo TOTAL de información epidemiológica, en TODO el año no se ha publicado ni un solo informe de la situación epidemiológica del país, la información está bloqueada desde octubre 2015, en medio de epidemias de zika, dengue y difteria. Salud se ha convertido en uno de los focos de corrupción mas frecuentes. En la Contraloría General de la Nación reposan informes con señalamientos claros de corrupción contra ministros de Salud que no han sido investigados por los tribunales, algunos de ellos con complicidad internacional de otros gobiernos como en los casos de compra de medicamentos sin la normativa requerida y con sobreprecio, como específicamente ha sido denunciando en el caso de algunas  vacunas. El presidente parece no haberse leído la memoria y cuenta de su ministro de Salud (marzo 2015) donde se reflejan los deterioros alarmantes en indicadores de gestión hospitalaria. La mayoría de los indicadores ha regresado a los años 50-60. Lo que al país le costó medio siglo construir, Maduro lo destruyó en solo tres años.

 Seguridad: un asesinato cada 18 minutos coloca a Venezuela con un índice de criminalidad 15 veces superior al promedio del planeta

Los 28.479 homicidios ocurridos en Venezuela en 2016 constituyen un récord histórico. Esto significa que este año asesinaron a 78 venezolanos por día, es decir, un promedio de 1 cada 18 minutos. La tasa que se deriva de estos 28.479 homicidios es la de 91,8 asesinatos por cada 100.000 habitantes. Este índice es hoy el más alto del planeta (en segundo lugar, con cifras oficiales, queda El Salvador 81/100.000 hab y luego Honduras con 59/100. 000 hab). La mayoría de estas víctimas son jóvenes, varones, de los sectores más del país. Este récord de asesinatos se produce bajo la vigencia de las OLP, plan estelar de Nicolás Maduro, que evidentemente no funcionó para controlar la criminalidad, pero que sí pisoteó los DDHH de miles de venezolanos honestos, como los humildes 13 campesinos masacrados en Barlovento o las 9 personas asesinadas en Cariaco por funcionarios de la GNB. En total, Provea ha contabilizado unas 850 muertes violentas ejecutadas por funcionarios de los organismos de seguridad en el marco de las OLP. La mayoría de ellas se presumen ejecuciones extrajudiciales. Además, la OLP sirvió para detener a más de 17.000 venezolanos de forma arbitraria, para derribar humildes viviendas en sectores populares y, según diversas denuncias, hasta para robar comida de algunas viviendas en las que funcionarios entraron arbitrariamente. La OLP no sirvió para combatir al hampa, pero sí para criminalizar la pobreza. Los que llegaron al poder criticando las redadas policiales de la “IV”, terminaron aplicando el plan más represivo de la historia del país. El Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) ha señalado que en 2016 se produjeron entre 1 y 3 linchamientos por semana, causados básicamente por la falta de confianza de buena parte de la población en las instituciones del sistema de justicia. El primitivismo es lo que reina en las calles ante la impunidad galopante. Los secuestros también crecieron en 2016, principalmente el denominado exprés. Esto lo saben los personeros del gobierno a pesar de que oculten las cifras de este delito. La ultima encuesta del INE, hecha en 2009, indica que en Venezuela ocurren unos 16.000 secuestros por año (la mayoría exprés). Maduro ha tenido 4 ministros de Interior (Rodríguez Torres, Carmen Meléndez, González López y Reverol), distintos planes (el último de ellos, la OLP) y lo único que ha logrado es convertir a Venezuela en el país con mayor índice de homicidios en el planeta. El índice de 98.1 homicidios que hoy tiene Venezuela es 15 veces superior al promedio del mundo (6.2) y cuatro veces mayor que la tasa de países como México, Colombia y Brasil. Caracas, con una tasa de 132 homicidios por cada 100.000 habitantes (OVV) repite como la ciudad con mayor violencia criminal en el mundo (la mayoría de los asesinatos se producen en el municipio Libertador).

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