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Enrique Meléndez: Asedio a La Razón

 

Este 2017 se cumplen diez años de la vez que mi ex condiscípulo, amigo y colega Manuel Isidro Molina me llevó a La Razón, un periódico donde por años él ha sostenido una columna de análisis político y de denuncias, sostenida con mucha valentía, y me presentó a la señora Alejandra Hurtado de López, esposa de Pablo López Ulacio, quien coordinaba la edición del medio aquí en Venezuela, mientras López Ulacio la dirigía desde Costa Rica en su condición de exiliado, diríamos, el primer exiliado político de este régimen, y entonces me dediqué a lo que Gabriel García Márquez conocía como el oficio más divino del mundo.

En verdad que la aparición de este periódico constituyó una verdadera hazaña. López Ulacio hasta entonces se había desempeñado como periodista en varios medios de comunicación, y contando con un pequeño capital pecuniario, se lanza a la aventura de lanzar a la calle dicho semanario, con aspiraciones de convertirlo a la larga en un diario; demás está decir que fue un trabajo hecho con las uñas, a base de empeño y de dedicación, y el cual poco a poco va calando en la opinión pública como vocero de todo tipo de información y de opinión, y donde se le da acogida a todo el mundo, sin distingo de posiciones ideológicas y políticas; que es por donde comienza la vida accidentada de La Razón; pues al ingresar Hugo Chávez como columnista en sus páginas, una serie de articulistas de mucho prestigio comienza a retirarse; identificándose, posteriormente, la línea editorial con su causa política; al igual que diarios como El Nacional y otros medios de comunicación impresos y radiales, pues hay que resaltar que en las primeras de cambio una gran cantidad de periodistas, que provenían sobre todo el campo de la izquierda se cuadran con su candidatura, y lo cual, en efecto, los llevará a arrepentirse más adelante, aunque ya eso es otro tema; en una Venezuela donde había una clase política, que había derivado en una secuela de tipejos iletrados y codiciosos, y de allí que había prosperado esa tendencia hacia la antipolítica, que fue precisamente caldo de cultivo para un proyecto político, como el que encarnaba Hugo Chávez, partiendo del hecho de que estamos ante un pueblo militarista, estatista y bolivariano, tres categorías que estaban muy presentes en dicho proyecto político.

Por supuesto, ese matrimonio de La Razón con el chavismo duró muy poco, sobre todo, a raíz de una denuncia, que hizo el periódico acerca del famoso caso de la imprenta Micabú; donde se le sindicaba a Luis Miquilena, entonces paladín del régimen chavista, con una irregularidad administrativa, y lo que le valió a López Ulacio una persecución implacable por parte de Miquilena que, finalmente, lo llevaron a tener que partir del país, y asilarse en Costa Rica; donde hoy en día vive en compañía de su esposa, una vez que su hijo mayor, Pablo López Hurtado se hace cargo de la dirección del periódico aquí en Caracas.

Para hacer el cuento corto, como se dice ahora en el medio venezolano: el hecho es que desde hace varios años a La Razón se le ha venido discriminando con el papel, que se requiere para su edición; al igual que ha sucedido con otros medios impresos, que han venido cerrando por esa causa; sin ir muy lejos, el diario El Impulso sacó su última edición el pasado 31 de diciembre, y esto como consecuencia del asedio que el presente régimen ha orquestado contra la libertad de información y de expresión; violando, en ese sentido, la Constitución nacional, salida de la Constituyente de 1999; algo muy propio de los regímenes de corte comunista, ligado al narcotráfico, es decir, un régimen de mafias, que se arropa con la ideología comunista, para ocultar su tendencia tiránica.

Para el caso, el régimen ha creado una corporación que lleva por nombre Alfredo Maneiro; que es la que se encarga de la distribución del papel para los medios impresos, y quien debe estar revolcándose en su urna; visto que su figura se presta en los actuales momentos, para semejante atropello a la libertad de expresión; un hombre que estuvo ligado a las luchas libertarias de este pueblo, desde su condición de combatiente revolucionario; como les puede constar a muchos de sus ex compañeros de su partido, La Causa R, que hoy en día ocupan posiciones de poder dentro del régimen.

Obsérvese que al inicio de este régimen existían más de una docena de medios impresos de carácter nacional, así como cualquier gran cantidad de periódicos regionales, y de los cuales apenas quedan en circulación una cantidad muy limitada; porque no se quisieron plegar a la voluntad del mismo, constituyendo hoy en día una vergüenza un medio como Ultimas Noticias, al lado de otros que ha venido fundando el régimen, como uno que se regala; óigase bien: se regala en las entradas del Metro Caracas, que lleva por nombre Ciudad de Caracas, y donde todo en el país funciona a la perfección, digamos a la manera del Gramma cubano.

 

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