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Oscar Henrrique Fuenmayor: El Presidente Maduro contra los viejos

 

El  Presidente Maduro insiste en llamar viejo loco a Ramos Allup. Apenas el 05/01/2017 volvió a referirse a él de la misma manera. En alguna otra ocasión dijo que “está fuera de circulación como el billete de 100 bolívares”. Con estas maneras de referirse al ex Presidente de la Asamblea Nacional pretende ridiculizarlo, despreciarlo, resaltando lo que a él parece dos aspectos abominables en la personalidad del hombre que llevó al desacato y al desastre a la AN en 2016.

Los entendidos saben que en el discurso de una persona se encuentra tanto lo que dice como lo que no quiere decir, pero que sin embargo está allí, quizá delatando ideas y pensamientos que no conviene expresar. O confesar.

Un político está loco hasta que demuestre lo contrario.

Así pues, el Presidente Maduro ridiculiza y desprecia a Ramos Allup por viejo y por loco. Lo segundo es verdad hasta  cierto punto, al menos metafóricamente. Sí, el ex presidente de la AN está loco’e bola, furiosamente loco  por ser presidente de Venezuela y dueño y señor de PDVSA, AMO, Seniat y demás recursos y riquezas del país.  Es un delirio muy personal de él y de otros adecos, copeyanos y demás derivados que se adueñaron de la AN gracias a la incompetencia e ineficacia del Gobierno y del Psuv. Pero eso, en sentido figurado, no estoy hablando en sentido médico; no soy psiquiatra como Jorge Rodríguez quien asegura que el hombre está de amarrar y para decir eso se basa en sus propios análisis del discurso de Ramos Allup a quien diagnóstica violencia verbal entre otros síntomas. Es de observar que la necesidad, incluida la obsesión, de ser presidente y hasta la intemperancia verbal, también están presentes hasta en el propio Presidente Maduro a quien se le ve aferrado como un poseso a Miraflores sin intención de darle paso a otro y no obstante el desastre nacional que estamos padeciendo. No defenderé la salud mental de Ramos Allup ni la del Presidente Maduro, ambos corresponsables de la gran locura que se ensaña contra Venezuela. Si Ramos Allup está interesado en demostrar que toda esa intemperancia verbal que lo caracteriza, que los curiosos extremismos lingüísticos que observamos en su conducta no son mecanismos compensatorios por un trauma sexual cuando era chiquito, entonces que presente las pruebas de su salud mental pero, eso sí, que no nos deje esperando como ocurrió con la pruebas del fraude del 2004. Igualmente, si el Presidente Maduro ─a quien también se le ha salpicado de insania mental─ está interesado en demostrar que sí está mentalmente apto para los rigores de la crisis, entonces que lo haga mostrando un buen gobierno que nos saque del foso donde estamos. Un político está loco por el poder hasta que demuestre lo contrario; lo demás es especulación.

Los viejos no son importantes

¿Por qué el Presidente Maduro llama insistentemente viejo a Ramos Allup como si pretendiera resaltar un  defecto? ¿Es un defecto ser viejo? ¿Los jubilados y pensionados merecemos también desprecio y burla porque ya estamos viejos o vamos para allá?

Por cierto, en la última pregunta está la clave del drama de los pensionados y jubilados a quienes el Presidente nos niega el beneficio del bono de alimentación y salud: El Presidente Maduro nos desprecia porque somos viejos y, los viejos, como en cualquier país capitalista con un presidente capitalista y de derecha, se nos considera una carga para el Estado, porque no producimos. Por eso, cuando un país capitalista con un gobierno capitalista está en crisis, éste echa mano de las pensiones y las congela o las reduce para garantizar recursos que financien la  estabilidad de las oligarquías que producen la crisis.

Pero el Presidente Maduro parece que si aprecia bastante al sector militar a quien le mantiene al día su cestaticket que cobran los jubilados de ese sector. Y qué bueno que asís sea. Naturalmente, el sector armado tiene que estar contento, eso da estabilidad cuando los votos se alejan y el Pueblo entero da muestras de malestar por la obra del Gobierno. El Presidente Maduro prometió este beneficio en un arrebato verbal parecido a los espasmos retóricos de su colega político de derecha Ramos Allup, seguramente sabiendo que no cumpliría, porque así son los políticos.  Son igualitos.

En resumidas cuentas este análisis del discurso del Presidente Maduro muestra lo que realmente tiene en su cabeza y que no dice: En vez de bono de salud y medicinas o cestaticket para los viejos, mejor es invertir en mi estabilidad.

 

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