Inicio > Documentos > A los jóvenes venezolanos; por Franco Silvio

A los jóvenes venezolanos; por Franco Silvio

 

En la jerarquía de valores establecidos en la lógica de la política tradicional, absolutamente aceptada y consumida por la dirigencia política y, dirigidos a regir en la conciencia sociopolítica de la generalidad de la sociedad; algo así como que, eso es lo que es, exactamente lo único, esa lógica de la política tradicional se le presenta a la gente como lo obvio.

Comparados y relativizados con el devenir histórico de la República en los últimos cien (100) años; debemos concluir con frialdad neutra, lo más deslastrados de prejuicios, que nos encontramos con un verdadero y descomunal problema: “esa lógica no le ha servido a la República para avanzar”. Entonces se desnuda ante nosotros la problematización de lo que creíamos obvio, la evidencia es contundente, comprobamos un estancamiento tangible del país, y y que nuestra lógica política tradicional está imposibilitada para percibir su propia discapacidad. A menos que decidamos en nuestra reflexión, contradecir esa lógica, superarla; es decir, trascender lo que siempre consideramos obvio.

Se trata de crear otra lógica, decidir actuar contracorriente. Llegar a esta conclusión es un paso importante, una decisión trascendental en esa cosa intangible que es nuestra conciencia; que debería, si somos honestos con nosotros mismos, modificar nuestra evidencia de ser y por tanto actuar; es una racionalidad distinta, otra lógica, la posibilidad de un nuevo horizonte para nuestra República.

La Juventud Venezolana, necesitada y angustiada por la evidencia, siente la inquietud de luchar, participar con el ímpetu natural por verse parte identificada como esencia de la Venezuela en la que se reconoce y que aspira que pudiera llegar a ser una nación de primera, no solo por la dignidad de ser venezolanos, sino también por la de tener la certeza que pueden crecer y desarrollarse como hombres y mujeres que tienen posibilidades, futuro, prosperidad en un país que tiene porvenir de progreso cierto.

La circunstancia los induce a luchar por un país mejor; pero la política tradicional dominante, a la cual se afilian con esperanza, no puede ofrecerles esa posibilidad.

Estas líneas pueden marcar una posibilidad para entender, compartir y cultivar una racionalidad que demuestra que la lógica operativa de la política tradicional no podrá llenarles sus expectativas.

De momento diremos contundentemente que la política tradicional no tiene, ni puede llenarle sus aspiraciones más allá de la superficialidad de la circunstancia contingente.

La política tradicional, su lógica solo puede mantener el país inútil que por cien años hemos sido. Nuestra invitación para actuar contracorriente respecto a la política tradicional, significa que como jóvenes nos abrimos a otra racionalidad. Albert Einstein decía, palabras más, palabras menos:  …si siempre hacemos lo mismo (en nuestro caso por cien años) y no logramos el cambio deseado; entonces no debemos seguir haciendo lo mismo. De eso se trata, de encontrar otra lógica en el camino para hacer avanzar a nuestra Venezuela hacia el mundo contemporáneo de las naciones de primera.

Esa lógica tiene que trascender todo lo usado por la lógica política tradicional, sus valores, hábitos y estereotipos, superar su horizonte (el país inútil); porque necesitamos construir el horizonte de la nación de primera que aspiramos.

No tenemos ningún tenemos en aceptar que la política tradicional funciona; pero es como el teléfono analógico (funciona), pero es imposible hacer con él operaciones del mundo contemporáneo (Internet, transferencias bancarias, Twitter, Facebook, Instagram, etc.). La política tradicional es como el teléfono analógico, no permite superar al país inútil.

Nuestra lógica para avanzar a la nación de primera, se centra en comprender los parámetros básicos que sostienen al país inútil, y estamos obligados a superar.

El hiperpresidencialismo, como transmutación del caudillo autoritario y anacrónico, que se superpone a los poderes públicos y despilfarra a discreción los recursos de un Estado con Dinero, mucho dinero.

El destino errático del ingreso petrolero, que cercena la posibilidad de lograr la diversificación económica.

La ausencia de pluralidad política, mediante una ley electoral que decapita la proporcionalidad, como expresión necesaria de la diversidad propia del sentir nacional.

La displicencia frente a la educación formal y el desarrollo de la Ciencia, Investigación y Creación Tecnológica como el umbral seguro que necesitamos cruzar para el desarrollo de las fuerzas productivas de alta tecnología.

Respecto a cada parámetro tenemos estudios, razonamientos contundentes y propuestas que se necesitan para avanzar, para comenzar a cambiar a Venezuela con posibilidades de éxito garantizado.

Pero estas propuestas no pretenden el éxito de un sector específico del país, debe ser el compromiso de todos los factores de la vida nacional. Ello podemos lograrlo mediante un acuerdo nacional que nos involucre a todos; un propósito que hoy constituye una complejidad que no escondemos ni evadimos, pero tiene la determinada disposición y convicción básica para hacerlo, para lograrlo. Sin complejos, sin resentimientos, descartando el odio imperante. No podemos descalificar, ni pretendemos derrotar a alguien; es un compromiso verdaderamente patriótico por el bien de Venezuela.

La República, su unidad e identidad para avanzar motoriza la fuerza para este complejo compromiso integrador y de entendimiento para construir la nación de primera que todos queremos ser.

Los jóvenes constituyen hoy el voluntariado de vanguardia para construir este compromiso, entre otras razones, porque van a construir su porvenir. Los jóvenes son el porvenir de Venezuela, la garantía de nuestro progreso y prosperidad.

Echemos a andar nuestro espíritu combativo por un plan de país distinto, luchar por la nación de primera.

 

Te puede interesar

Compartir