Inicio > Opinión > José Machillanda: Miedo disimulado y liderazgo político

José Machillanda: Miedo disimulado y liderazgo político

 

El ambiente político real descubre en su análisis hoy a un régimen militarista lleno de pánico, que necesita mediante la comedia politiquera disimular las luchas de las facciones de los diferentes chavismos, y para ello usa la máscara de un cuerpo armado inmoral, primitivo e irresponsable con el objeto de desviar la atención y servir de canalización a las hordas chavistas. Igualmente, convertirse en un foco de comunicación para los medios interesados y finalmente facilitar la expansión de miembros del régimen atormentado que siente cada más como se aísla del mundo, y sobre todo como lo rechaza el gentilicio venezolano.

El miedo llevó al régimen de Nicolás Maduro a la dictadura a partir del 20 de octubre de 2016, razón por la cual inventan más tarde en diciembre de 2017 en el Campo de Carabobo la salutación de fin de año al elemento armado. Allí muestran con las fuerzas especiales y el desarrollo del sistema de inteligencia lo que ya vemos, el comando antigolpe especializado en la represión y crear miedo en el cuerpo societal. Comando antigolpe para perseguir al chavismo desertor, que igual de inmoral y golpistas, ahora trata de buscar refugio en el accidentado ambiente político que sufre la represión y el maltrato de unos militaroides asustados.

El miedo del régimen viene desde el 6D de 2015, cuando sorprendidos se dieron cuenta que la mayoría –la mayoría calificada- los desprecia por farsantes, corruptos y sobre todo por injustos. Los desprecia como un mal gobierno cuya característica fundamental ha sido la incapacidad de cumplir con la legitimación de gestión. Razón por la cual la Asamblea Nacional en 2017 despacha a Nicolás Maduro cuando acuerda el abandono de cargo. Abandono de cargo porque fue incapaz de resolver las necesidades prescritas y pospuestas de los venezolanos.

Los venezolanos hoy 17 de enero de 2017 tenemos el legítimo derecho a entender que el re-enrutamiento de la vía electoral se constituye de nuevo en el sendero -como igual lo había previsto el 20 de octubre de 2016- para revocar a un funcionario incapaz e inepto, que todavía se atreve y se le ocurre bailar salsa cuando las clases D, E y F hambreadas y obstinadas tienen que comer en los basureros. Basureros que muestran a Venezuela como un país sin gobierno y sin liderazgo político que comprenda el dolor de hombres y mujeres, y accionen frente al ambiente político real.

El liderazgo político que se atrevió a asistir a un diálogo el pasado año, diálogo que no fue definido y quizás más bien acompañamiento borroso y descentrado del ambiente político, real desvió la pulsión electoral del año 2016. Esta vez en 2017 no va a ocurrir igual. Quienes se entiendan líderes comprendan que la mayoría de los demócratas venezolanos están claros que el voto es el arma por excelencia para llamar hasta la periferia social a objeto que se cambie el gobierno. El liderazgo político emergente tendrá que asumir la responsabilidad propia, definir acciones con motivo, dirección y sentido para que crezca la protesta y se perfile de manera clara la vía electoral.

El liderazgo, mujeres y hombres de sobrada condición democrática son hoy los actores por excelencia para desenmascarar las maromas del régimen autocrático-militarista, de su vulgar comando antigolpe y su ridícula expresión de fuerza en la cual, se atrevieron hasta hacer pasajes aéreos en Barquisimeto ofendiendo a la Divina Pastora. La osadía de estos bárbaros es la de los imbéciles, que no saben que en el imaginario del venezolano está presente la fe religiosa, que forma parte de nuestro mestizaje y estamos dispuestos a defender hasta los extremos.

Los líderes políticos hoy frente a la nueva vía electoral tienen que otear la reinstalación de la democracia. Están obligados analizar el rechazo y desprecio de la mayoría de los venezolanos hasta de aquellos que alguna vez formaron parte de la revolución. Revolución, que el engendro chavista-madurista además de robas es capaz de hambrear hasta llevarlo a la humillación extrema. De esta sociedad humillada saldrán seguramente los más férreos opositores al régimen cobarde de Maduro. El régimen de Maduro está boqueando, él y sus adláteres por eso reaccionan con la violencia.

La sociedad venezolana y sus demócratas hoy, después de la maroma del ejercicio Zamora 200 y la represión del Comando Antigolpe están en cuenta de que el régimen intenta disimular su fracaso, que está lleno de miedo, razón por la cual es arbolario e insolente. Casi vulgar, con la intención de disimular ante una oposición política serena que demanda hoy de un liderazgo político emergente, sobrio, dispuesto a hacerle saber a la historia que existen fuerzas democráticas dispuestas y listas por la vía de la protesta y la resistencia civil… a reconquistar la democracia para una nueva Venezuela del siglo XXI.

@JMachillandaP
Dr. José Machillanda
Director de CEPPRO

 

Te puede interesar

Compartir