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“Consolidar la cultura como muestra de la democracia es el mayor logro”

La presidente de Cultura Chacao asegura que el presupuesto asignado se consume prácticamente en la nómina. Añade que sin el apoyo de la empresa privada y embajadas no podrían realizar los proyectos

 

Cultura y democracia son una realidad indivisible, afirma Albe Pérez. La presidente de Cultura Chacao cree que convocar a los ciudadanos, con todas sus diferencias, a recuperar el espacio público es parte fundamental de la gestión que debe llevarse a cabo actualmente.

Mª ANGELINA CASTILLO BORGO | mcastillo@el-nacional.com | @macborgo

Con las dificultades que se divisan en este país de muerte e hiperinflación, la gestora cultural asegura que tener definidas las líneas de acción y proyectos bandera son claves para avanzar.

—¿Cómo evalúa la gestión cultural de Chacao en 2016?

—Luego de estar 15 años en la gestión pública me atrevería a asegurar que 2016 fue el año más complejo. Me acompaña un equipo de profesionales venezolanos comprometidos con la misma causa y ver cómo se desmorona porque muchos profesionales jóvenes y talentosos sienten la urgencia de irse, muchas veces sin proyectos concretos, fue un tema que nos hizo reflexionar mucho y entender una nueva dinámica del país. Desde el punto de vista de los resultados, para nosotros fue un año satisfactorio. Consolidar la cultura como muestra inequívoca de la democracia es el mayor logro que tuvimos. Ver que la cultura convoca a personas muy disímiles a favor de un mismo mensaje es muy alentador siempre. Queda claro que la cultura no se devalúa. Cerramos el año con dos experiencias maravillosas y que creo marcan pauta en el porvenir: el concierto de Rawayana en la avenida Francisco de Miranda que convocó a 7.000 personas y el concierto de Rock and MAU en un diciembre muy crítico. La gente lo que necesita es reconciliarse con la ciudad y una de las mejores maneras de hacerlo es a través de la cultura en los espacios abiertos.

—¿Cuáles serán los principales proyectos para 2017?

—Nuestras líneas principales de gestión tienen que ver con la cultura democrática. Creemos que hay que reflexionar mucho sobre la democracia como una manera de vivir, más allá del sistema político. Además, hacemos énfasis en la reflexión, generar espacios de discusión en foros como los de Esquina de Ideas, que hacemos en la plaza, así como los ciclos de cine y de música. Por ejemplo, este año desarrollaremos un programa en el que revisaremos sociedades que han estado inmersas en crisis sociales desde la música. Es hablar de Buenos Aires y el tango, de Cuba y los danzones. Y nosotros tenemos nuestro propio ejemplo. Nuestra intención con la cultura este año es detener esa deshumanización que hay en las calles. Cómo podemos impactar a esos niños que hurgan en la basura y resultan invisibles para muchos; cómo hacer que nos reconozcamos en el otro. Dejar un poco de lado esa postura de búnker.

—¿Cómo se planifica en una época de crisis tan profunda como esta?

—Elaborar ejes de gestión muy claros. Son tres: Chacao Municipio Lector, en el que está el Festival de la Lectura –que será del 20 al 30 de abril–, que es lo más contundente. Allí también entra todo lo que tiene que ver con el estímulo de la lectura y la reflexión a partir de ello. Otra línea tiene que ver con el aniversario 450 de la ciudad, para lo cual ya estamos trabajando. Y la tercera va en torno a la cultura democrática. Con esos contenidos desarrollados nos sentamos con nuestros grandes aliados. Es muy importante decirlo: contamos con un gran apoyo de la empresa privada y de las embajadas, sin ellos sinceramente no podríamos llevar adelante los proyectos que tenemos. Y agradecemos profundamente a los artistas y creadores que encuentran en Cultura Chacao una institución sólida.

—¿Cuál es el presupuesto que maneja Cultura Chacao?

—El presupuesto que nos asigna la alcaldía corresponde a 1,5% de su presupuesto total. Es respetable, porque la Unesco sugiere que sea 2%, y a lo largo del año con los créditos adicionales llegamos al porcentaje sugerido. Igual siempre es ínfimo para la importancia de la cultura, pero con eso trabajamos. Lo preocupante es que 60% de eso se va en nómina. Para nosotros la prioridad tiene que ser esa.

—¿Cómo se hace gestión cultural en estas condiciones?

—Te lo respondo desde lo muy personal: es predicar con el ejemplo. Me atrevo a decir que todo mi equipo sabe que estoy comprometida con esto. Creo en lo que hago. Me levanto todos los días convencida de que mi aporte al país desde la presidencia de Cultura Chacao está siendo valorado. Porque son muchas las adversidades y siempre lo serán; creo que el tiempo de crisis está lejos de pasar. Y a pesar de eso confío en que esta es la ruta: trabajar todos los días. Tener metas muy claras sobre lo que se quiere. No nos interesa ser un mesías ni transitar una épica universal de salvar al mundo, pero con que animemos a leer a ocho niños en la Ludoteca, de que veamos cómo en nuestro equipo la gente surge y escala posiciones y cómo aún recibimos llamadas de escritores internacionales que quieren venir al Festival de la Lectura Chacao 2017 a pesar del país que tenemos, creo que eso habla bien no solo de esta terquedad que resulta la cultura, sino también de la gestión que estamos llevando. Sigue siendo una buena referencia hacer gestión cultural en Chacao, sentarnos con nuestros aliados y emprender juntos rumbos comunes.


Adaptabilidad cultural

Con la crisis vienen los recortes, pero también la reinvención. Es necesaria la creatividad para no caer en el abismo. Albe Pérez asegura que el cambio más importante que han tenido que hacer desde Cultura Chacao han sido los horarios de las actividades: “La programación en las noches es más complicada. La gente tiene mucho temor y es respetable. Sin embargo tratamos de extender algunos eventos para no perder la costumbre. Eso de ajustar los horarios tiene un beneficio, no solo está el tema de la seguridad, sino la inversión: cuando un concierto se hace de día y no pones iluminación cuesta la mitad. Hemos tenido que hacer sacrificios de producción sobre todo en cantidad. Pero mantenemos la calidad del evento. Aunque no se hagan 12 cambalaches de libros sino 6, que la gente sienta que son óptimos y están bien organizados.

 

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