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Gustavo Coronel: El inmoral y cobarde Acuerdo de Convivencia Democrática; un nuevo fraude al país

 

La nueva propuesta de acuerdo base para reiniciar el diálogo está llena de mentiras, entregas al régimen, sesgos inaceptables y de un lenguaje servil. Representa un nuevo fraude al pueblo venezolano y debe ser rechazado por todos los venezolanos dignos.

Vean estos ejemplos de falsedad y de falta de decoro:

“CONSCIENTES de la imperiosa necesidad de que los venezolanos encuentren, por el camino del entendimiento y el respeto, los acuerdos necesarios para hacerle frente a los graves desafíos económicos, sociales y políticos que les afectan”.

Uno se pregunta: ¿respeto al régimen dictatorial? Eso es una entrega

“DESTACANDO los resultados de la intensa tarea, a través de las conversaciones con el Gobierno Nacional y la MUD, que permitieron generar espacios de confianza e identificar posibles mecanismos y temas que serían parte de un acuerdo amplio y comprensivo para dinamizar y generar opciones para una renovada etapa de convivencia entre ambas partes”.

Hacen lucir el diálogo anterior como fructífero, como fuente generadora de confianza, cuando en realidad ha sido una burda farsa, en la cual participaron colaboracionistas de la MUD

“REAFIRMANDO que tanto el Gobierno Nacional como la MUD renuevan su compromiso con el diálogo y con el mantenimiento de la paz en Venezuela, se reconoce que es necesario avanzar hacia una nueva etapa que incorpore las lecciones previas y establece las bases eficaces para un Acuerdo de Convivencia Democrática, que incluye un mecanismo de seguimiento, verificación y garantías”.

Seguir dialogando con un régimen que ha roto todas las leyes de la Nación y todas las reglas de la decencia en el país solo lleva a validar lo que moralmente no puede ser validado.

“CONTANDO con el llamado efectuado por el Tribunal Supremo de Justicia “…a los diversos actores políticos de la Nación, para que utilicen la vía del diálogo como herramienta fundamental para dirimir las diferencias políticas y, en especial, para cumplir los deberes, fines y normas constitucionales, en función de garantizar la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, y de procurar la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo”.

Este es un párrafo lleno de cinismo en el cual el Tribunal Supremo de Justicia, un nido de bandidos e ilegítimos, es definido como el paladín de la convivencia democrática

“La historia solo merecerá el respeto de las futuras generaciones, si es la historia del reconocimiento mutuo, y es una historia de fraternidad, paz, tolerancia y democracia. Este es nuestro compromiso. Este es nuestro deber y nuestra determinación. El pueblo de Venezuela se lo merece”.

Más cinismo. El respeto de las futuras generaciones solo se logrará mediante la rebelión del país actual en contra de una narco- dictadura corrupta. Quien la valide sufrirá el desprecio de las generaciones futuras
Basados en estos considerandos llenos de falsedades los facilitadores proponen un Acuerdo que se inicia con el reconocimiento de que tanto el Poder Ejecutivo como el Poder Legislativo han sido electos de forma constitucional, democrática y legítima para cumplir con los mandatos y períodos establecidos por la ley. Se ignora allí la ilegitimidad de comportamiento que ha caracterizado al narco-régimen De un plumazo pretenden atornillar al actual presidente, extranjero, hasta el cumplimiento de su mandato, eliminando toda actividad tendiente a acortar el período de quien ha probado ser un dictador ignorante, mentiroso y deshonesto.

En segundo lugar, reafirman a los actuales facilitadores en sus cargos. Esta es una gente, incluyendo al Nuncio Apostólico, que ha probado ser colaboradora de la dictadura y es inaceptable para el país digno.

En tercer lugar relegan la solución del problema político al alivio de la crisis social y económica. Esto es una táctica dilatoria inaceptable. A los presos políticos se les da una prioridad baja y son llamados “privados de libertad”, una cínica expresión que retrata a los “facilitadores” de cuerpo entero. Aceptar esta propuesta sería confundirnos en el pantano con la narco-dictadura.

En cuarto lugar dicen que nada está acordado hasta que todo esté acordado, lo cual cumple con el propósito de atornillar definitivamente a la narco-dictadura en el poder. Esto convertiría cualquier diálogo en un proceso interminable.

Piden “normalizar el ejercicio de las funciones constitucionales”, lo cual requeriría – par ser debidamente cumplido – de la disolución del actual tribunal Supremo de Justicia, lo cual no va a suceder. Requeriría del nombramiento inmediato de un nuevo CNE, lo cual no va a suceder. Requeriría la celebración de nuevas elecciones ya, lo cual no va a suceder.

Esta propuesta de acuerdo elaborado por los agentes del narco-régimen es una burda patraña para eternizar al régimen en el poder. Aceptarla sería entregar todas las banderas de la lucha democrática, casarse con el narco-régimen. Es una propuesta vergonzosa y dice muy mal de quienes la han presentado.

El peligro está en que la oposición pase a discutir los términos de la propuesta, pues eso ya significaría la aceptación de una coexistencia pacífica con la narco-dictadura. La propuesta debe ser rechazada de plano.

El país debe ponerse de pie frente a la narco-dictadura.

 

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