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Ezequiel Zamora 200 años

Reinaldo Escorcia.-  Ezequiel Zamora fue el líder popular, político y social más importante del siglo XIX venezolano después de la Independencia. No hay una figura que se pueda comparar con su carisma y liderazgo, que logró movilizar las masas (pueblo) que se sentían excluidas y maltratadas por el sistema político instaurado en Venezuela luego del fallecimiento del Libertador Simón Bolívar.

Zamora desde muy joven se sintió identificado con los oprimidos y por eso recogió el clamor de los campesinos que estaban sumergidos en la pobreza debido a que la burguesía los restituyó como esclavos sin tierra, cuestión que en palabras de Pedro Calzadilla, presidente del Centro Nacional de Historia, generó tensión en las grandes mayorías y en los mismos opresores porque se avecinaba un estallido social que favorecería a los pobres.

El prócer se puso al frente de ese amplio movimiento social armado con palos, machetes y revólveres con el objetivo de proteger a las clases desposeídas del denominado “bloque histórico dominante”, conformado por hacendados, prestamistas y usureros.
“Él era un hombre de pueblo; comía con ellos (campesinos), cocinaba con ellos, dormía sobre el cuero, sobre hojas de plátano.

Comía con las manos, sabía amansar un potro, conocía caminos, vestía de alpargatas y sombrero”, expresó el historiador Manuel Carrero al referirse a Ezequiel Zamora en una reciente publicación de una prestigiosa revista.

En el sombrero que cargaba el hombre alto, catire y con bigotes se veían dos emblemas, uno militar y otro campesino. Esto, en voz de Calzadilla, forma parte de la comprensión y proyección de la unión cívico militar que tenía Zamora y de ese emblema de revolucionario que actuó y pensó en función de transformar las injusticias que se cometían en contra de los pobres.

Tierra y hombres libres. La consigna se propagó por todos los rincones del país a través de los grupos organizados que lideraba Zamora.

“En esos años se escuchaban con mucha fuerza en las calles y entre los peones de las haciendas el grito de horror a la oligarquía.

Esa frase levantaba el ánimo y sostenía la dignidad de los explotados y maltratados por la oligarquía para seguir luchando por una nueva liberación del pueblo”, comentó Doménico Rojas, estudioso de la historia de Venezuela.

“Los combatientes se mantenían informados a través del periódico El Venezolano, el cual tenía bastante impacto y aceptación por parte de la población”, señaló Rojas.

“(El Venezolano) se convierte en una tea incendiaria, una atalaya que promueve toda una cantidad de ideas liberales”, asegura Carrero.

La despedida del líder. “Zamora murió de un tiro en la ceja del ojo derecho y sale por la base izquierda del cráneo. El hecho ocurrió en San Carlos, Cojedes, el 10 de enero de 1860”, destacó Iván López, coordinador de la casa natal del general Ezequiel Zamora en Cúa.

“Los estudios balísticos y planimétricos del recorrido de la bala no coinciden con un disparo certero desde el campanario de San Carlos hasta la casa de los Acuña, donde se encontraba en ese momento el general”, prosiguió López.

“Todo lo que se ha tejido sobre su asesinato, es que fue producto de una traición, pero a ciencia cierta fue asesinado y por ese crimen se culpa a su cuñado Juan Crisóstomo Falcón y al edecán Antonio Guzmán Blanco. Paradójicamente, los dos serían presidentes de la República luego de la muerte de Ezequiel Zamora”, resaltó López.

Por su parte, Pedro Calzadilla indicó que el pensamiento de Zamora sigue intacto gracias a que el ex presidente Hugo Chávez lo incluyó en el árbol de las tres raíces para acompañar al Libertador y a Simón Rodríguez.

Ilustración: Daniel Hernandez

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